La inteligencia artificial avanzada está convirtiendo el riesgo cibernético financiero en una versión más rápida, más escalable y potencialmente más difícil de contener de un problema que ya existía. Los reguladores no están diciendo que cada ataque vinculado a la IA vaya a provocar una crisis bancaria. La advertencia es otra: cuando ataques acelerados por IA chocan con un sistema financiero altamente conectado —bancos, software, nube, pagos y redes de datos— el riesgo extremo puede volverse sistémico [1][
14].
Qué cambia cuando entra la IA avanzada
La IA también puede ayudar a las entidades financieras: detectar vulnerabilidades, responder a incidentes y automatizar defensas. Pero el punto del Fondo Monetario Internacional (FMI) es el reverso de esa moneda: la IA puede amplificar las ciberamenazas si las capacidades ofensivas de los atacantes avanzan más rápido que los controles defensivos [1].
La Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC, por sus siglas en inglés), el regulador corporativo y de servicios financieros de Australia, lo planteó de forma muy práctica. El riesgo cibernético no es nuevo, pero el mal uso de modelos de IA de frontera podría exponer vulnerabilidades de ciberseguridad a una velocidad, escala y sofisticación “sin precedentes” [20]. Otros informes sobre el análisis del FMI señalaron que la IA reduce el coste y el tiempo necesarios para que los atacantes identifiquen y exploten fallos .






