En esta historia, Khamenei no aparece como el rostro de la negociación. No se le describe viajando, posando en una mesa de diálogo ni intercambiando borradores directamente con funcionarios estadounidenses. Su presencia llega por otra vía: mensajes escritos, declaraciones leídas por la televisión estatal y reportes sobre instrucciones transmitidas a negociadores o intermediarios .
Esa diferencia importa. Lo que muestran los reportes no es una diplomacia personal con Washington, sino una autoridad que marca las condiciones de juego: si Irán rechaza una propuesta, si sus negociadores pueden acercarse a un acuerdo y bajo qué relato político debe interpretarse el alto el fuego .
La primera fase reportada fue de rechazo. El 17 de marzo, una información de Reuters publicada por Al-Monitor afirmó que Khamenei había rechazado propuestas para reducir tensiones o alcanzar un alto el fuego con Estados Unidos, propuestas que habrían llegado a Teherán por medio de dos países intermediarios . El mismo relato citó a un alto funcionario iraní que describió la postura de Khamenei frente a Estados Unidos e Israel como muy dura y seria, aunque no aclaró si participó en la sesión clave de forma presencial o remota
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Otros reportes basados en Reuters apuntaron en la misma dirección. The Chosun Ilbo informó que Khamenei rechazó una propuesta estadounidense de alto el fuego entregada por países mediadores y adoptó una línea dura sobre la represalia . Kyunghyang Shinmun, en su edición en inglés, señaló que la propuesta fue rechazada y que, según un alto funcionario iraní citado por Reuters, Washington e Israel tendrían que “arrodillarse” primero
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Estos detalles deben leerse con cautela porque dependen de fuentes anónimas y de relatos indirectos. Pero la orientación política descrita era clara: al comienzo, Khamenei fue presentado como alguien que frenaba la desescalada, no como alguien dispuesto a autorizar una concesión temprana .
La segunda fase fue la autorización. Estados Unidos e Irán acordaron el 8 de abril un alto el fuego de dos semanas, con Pakistán descrito como mediador . Axios informó que, mientras se acercaba el ultimátum del presidente Trump, funcionarios de Estados Unidos e Israel fueron alertados de un cambio significativo: Khamenei habría ordenado a los negociadores buscar un acuerdo por primera vez desde el inicio del conflicto
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Eso no significa que se convirtiera en el rostro público de la diplomacia. Significa que, si el relato de Axios es correcto, cambió la estructura de permiso dentro de Teherán. Su movimiento clave no habría sido sentarse frente a funcionarios estadounidenses, sino permitir que los negociadores iraníes avanzaran hacia un acuerdo en un momento decisivo .
La negociación formal parece haber quedado en otras manos. Pakistán aparece como mediador central en el proceso del alto el fuego . Más adelante, The Boston Globe informó que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, entregó a Pakistán una nueva propuesta centrada primero en abrir el Estrecho de Ormuz y levantar el bloqueo marítimo estadounidense, dejando las conversaciones nucleares para una etapa posterior
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Esa arquitectura refuerza la idea de Khamenei como árbitro en la sombra. Él aparece como la autoridad que rechaza o aprueba la dirección estratégica; los ministros, negociadores y mediadores son quienes mueven los papeles y sostienen el canal visible .
Los mensajes públicos atribuidos a Khamenei combinaron contención con líneas rojas. RTHK informó que, en un mensaje escrito leído por la televisión estatal iraní, Khamenei dijo que la República Islámica no buscaba la guerra con Estados Unidos e Israel, pero que no renunciaría a lo que llamó sus derechos legítimos .
Tras el anuncio del alto el fuego, India TV reportó que una declaración leída en la cadena estatal IRIB ordenó a las ramas militares cesar el fuego, pero advirtió: “Este no es el final de la guerra” . Hindustan Times, citando a Reuters, también informó que Khamenei dijo que Irán llevaría la gestión del Estrecho de Ormuz a una nueva fase, al tiempo que insistía en que el país no buscaba la guerra ni renunciaría a sus derechos
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El mensaje, por tanto, no fue una declaración de paz sin matices. Se parece más a una pausa táctica: respetar el alto el fuego, mantener la presión militar y política, y presentar la contención como una muestra de fuerza, no como una concesión .
Los reportes y análisis posteriores sugieren que la posición negociadora de Teherán siguió siendo exigente. El Institute for the Study of War evaluó el 29 de abril que era poco probable que Irán hiciera concesiones significativas en su siguiente propuesta a Estados Unidos, y afirmó que el régimen había adoptado posiciones duras asociadas con el mayor general Ahmad Vahidi, del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, sobre el Estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní .
La información de The Boston Globe sobre la propuesta posterior de Irán encaja con ese patrón: primero, apertura del Estrecho de Ormuz y levantamiento del bloqueo marítimo estadounidense; después, conversaciones nucleares . En ese sentido, el alto el fuego se ve menos como un giro estratégico amplio y más como una forma de reabrir la negociación sin abandonar los principales puntos de presión de Teherán
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La conclusión respaldada por los reportes es que Khamenei aparece por encima de los negociadores. Según esas informaciones, rechazó propuestas iniciales de alto el fuego y distensión, luego instruyó a los negociadores a buscar un acuerdo y finalmente enmarcó la tregua como una pausa, no como el cierre del conflicto .
La conclusión que no puede sostenerse es que conozcamos todos los detalles de su papel. No los conocemos. Algunos relatos dependen de funcionarios anónimos, otros son indirectos y al menos un reporte basado en Reuters señaló que no estaba claro si Khamenei asistió a una reunión clave de política exterior en persona o de forma remota . La mecánica interna de sus decisiones sigue siendo opaca.
El papel oculto de Mojtaba Khamenei se entiende mejor como autorización de mando que como diplomacia pública. Según los reportes disponibles, endureció la posición inicial de Teherán, aprobó un giro táctico hacia el alto el fuego cuando llegó el momento diplomático y dejó que ministros y mediadores gestionaran el canal visible. El patrón es consistente, aunque la historia completa dentro del poder iraní sigue siendo solo parcialmente verificable .