AMD podría contribuir con propiedad intelectual de CPU x86 y experiencia en empaquetado avanzado de múltiples chips y en integración 3D. Su MI300A ofrece el antecedente técnico más cercano: combina núcleos de CPU Zen y chiplets de GPU en un mismo paquete con memoria unificada.
Ese producto demuestra la capacidad de AMD para integrar CPU y cómputo acelerado en un paquete destinado a centros de datos. Sin embargo, una eventual TPU v10 seguiría siendo un ASIC personalizado de Google, no una derivación de la MI300A.
Si el proyecto existe, permitiría a AMD ampliar su papel más allá de la venta de procesadores EPYC y aceleradores Instinct. La compañía podría participar en el desarrollo de ASIC de IA personalizados para un proveedor de servicios en la nube de escala global.
Además, una victoria de diseño con Google serviría como referencia para ofrecer propiedad intelectual de CPU, tecnologías de empaquetado, interconexión y servicios de integración a otros grandes clientes tecnológicos que desarrollen sus propios chips. Por ahora, esa posibilidad es una expectativa de mercado: Google y AMD no han confirmado pedidos ni las condiciones económicas.
Broadcom sigue siendo un socio consolidado de Google en el desarrollo de chips personalizados, y distintos informes también han relacionado a MediaTek con trabajos posteriores para las TPU. El acuerdo con Marvell, en cambio, sí está confirmado mediante una presentación ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la SEC; los papeles de AMD y MediaTek deben considerarse informaciones publicadas por terceros mientras las empresas no los hagan públicos.
El acuerdo confirmado con Marvell resulta más relevante en el corto plazo. Marvell informó que Google firmó el 29 de julio un acuerdo comercial para desarrollar productos semiconductores personalizados vinculados al ecosistema de las TPU, incluidos aceleradores de inferencia de IA y productos de almacenamiento, redes, interfaces de memoria y computación cercana a la memoria.
El 18 de agosto, Marvell emitió a Google un warrant —el derecho, pero no la obligación, de comprar acciones a un precio fijado— por hasta 58.970.907 acciones a 206,58 dólares por acción. Si se ejerciera por completo, tendría un valor aproximado de 12.200 millones de dólares, y su consolidación está vinculada a compras que cumplan los requisitos hasta el año fiscal 2033 de Marvell.
Considerados en conjunto, el papel continuado de Broadcom, el acuerdo divulgado con Marvell, los informes sobre MediaTek y el rumor relacionado con AMD sugieren que Google está creando más opciones dentro de su cadena de suministro de TPU. Esa estrategia podría mejorar su poder de negociación, facilitar el acceso a capacidad de ingeniería y empaquetado —recursos especialmente escasos en la industria de la IA— y aumentar su resiliencia.
No implica necesariamente que Broadcom haya perdido su posición central. Tampoco permite concluir que todos los proveedores competirán por las mismas partes del diseño.
Las acciones de Marvell subieron con fuerza tras la divulgación del acuerdo, mientras que Broadcom cayó, en parte por la preocupación de que Google diversifique el gasto destinado a sus chips personalizados. Algunos análisis interpretaron la operación como una señal de que está creciendo el mercado total de chips de IA diseñados a medida, y no necesariamente como un traspaso de negocio de Broadcom a Marvell.
Desde esa perspectiva, una caída de Broadcom basada únicamente en la noticia de Marvell podría haber sido excesiva. La conclusión, sin embargo, sigue siendo incierta porque ninguna de las empresas ha divulgado el reparto entre proveedores ni el valor de los pedidos.
Google no ha publicado una hoja de ruta, una fecha de fabricación de prueba —tape-out— ni un calendario de lanzamiento para una TPU v10. Una plataforma de décima generación implicaría varios ciclos de diseño, y una arquitectura nueva con CPU integrada en el encapsulado tendría que superar etapas de integración de propiedad intelectual, diseño físico, cualificación del empaquetado, habilitación de software y validación en despliegues a gran escala.