El estreno bursátil de Tesla fue volátil. Las acciones abrieron a $19.00, un salto del 12% frente a su precio de $17 . Luego cayeron momentáneamente por debajo de $17.70, para después repuntar durante la tarde. TSLA cerró su primer día a $23.89, lo que representó una ganancia en un solo día de aproximadamente el 40.5%
. A ese precio de cierre, la capitalización bursátil de Tesla se situó en aproximadamente $1,700 millones
.
El aumento en el precio y la espectacular subida del primer día fueron particularmente notables dada la delicada situación financiera de la empresa.
Para comprender la magnitud de la apuesta, basta con examinar la información financiera que Tesla presentó en la Enmienda No. 2 a su Formulario S-1, fechada el 29 de abril de 2010 .
Tesla fue fundada en 2003 y tenía su sede en Palo Alto, California. Hasta el 31 de marzo de 2010, su único vehículo de producción era el Tesla Roadster, un deportivo eléctrico biplaza con un precio superior a los $100,000 dólares. La compañía había entregado apenas 1,063 Roadsters en 22 países desde su fundación .
Las cifras eran demoledoras:
Tesla jamás había sido rentable. Su supervivencia, y la OPI en sí, era una apuesta por el desarrollo de un vehículo más accesible: el sedán Model S. En su prospecto, la empresa declaró sin rodeos que los ingresos netos se destinarían a financiar los gastos de capital del programa Model S, incluyendo maquinaria, equipo de producción y la adecuación de su fábrica en Fremont, además de capital de trabajo general .
La OPI fue gestionada por algunos de los bancos de inversión más grandes de Wall Street. Goldman Sachs & Co. ocupó el codiciado puesto de "lead left" o director principal, el rol con mayor autoridad sobre el precio y la asignación de acciones . Morgan Stanley fue el codirector, y J.P. Morgan Securities LLC y Deutsche Bank Securities Inc. completaron el sindicato principal
. Este cuarteto bancario fue una poderosa señal de confianza institucional, y la misma pareja Goldman-Morgan Stanley se repetiría más tarde para otras grandes empresas de Elon Musk, como la OPI de SpaceX
.
Cuando Tesla abrió a cotización, se convirtió en la primera OPI de un fabricante de automóviles estadounidense desde que Ford Motor Company salió a bolsa en 1956, una brecha de 54 años . Este hito subrayaba tanto la rareza de los debuts de nuevas empresas automotrices como el enorme desafío de irrumpir en una industria tan intensiva en capital.
La OPI fue recibida con una mezcla de entusiasmo y profundo escepticismo. Reportajes de la época en The New York Times ya destacaban los $290.2 millones en pérdidas acumuladas y el hecho de que Tesla proyectaba déficits trimestrales continuos mientras esperaba el lanzamiento del Model S . El comentarista financiero Jim Cramer fue una de las voces prominentes que advirtió a los inversores que se alejaran, una crítica que el propio Elon Musk rebatió directamente en apariciones mediáticas
.
Los rendimientos de la OPI de Tesla han cimentado su estatus como una de las mayores apuestas bursátiles de la historia. La compañía ha ejecutado dos splits (divisiones) de acciones desde que salió a bolsa: uno de 5 por 1, efectivo el 31 de agosto de 2020, y otro de 3 por 1, efectivo el 25 de agosto de 2022. De forma ajustada por estas divisiones, el precio de oferta de $17.00 equivale a aproximadamente $1.13 por acción .
Una inversión de $10,000 dólares al precio de la OPI habría comprado unas 588 acciones. Después de las dos divisiones, esa posición se habría multiplicado por 15, alcanzando las 8,823 acciones, que para mediados de 2025 valían más de $2.6 millones . En el 15º aniversario de la OPI en junio de 2025, CNBC informó que TSLA había subido casi 300 veces desde el precio de oferta inicial ajustado por splits
. El propio Elon Musk subrayó la magnitud de la transformación, comentando que la capitalización bursátil original de la OPI era solo el 0.1% de la valoración posterior de la compañía.
A pesar de la profundidad de la documentación pública, algunos aspectos de la OPI no están del todo resueltos y permanecen en el terreno de la inferencia:
La OPI de Tesla fue un acto de funambulismo que desafió la lógica financiera convencional. Convirtió a un fabricante de autos de nicho, profundamente deficitario, en un vehículo de inversión pública para una de las transformaciones industriales más ambiciosas del siglo. Al hacerlo, recompensó a los primeros creyentes con rendimientos que solo se ven una vez en una generación.
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