A primera vista parece contradictorio: si sube la tensión en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio mundial de crudo, ¿por qué no sube también el oro, el activo refugio por excelencia?
La respuesta corta es que el mercado no miró el riesgo geopolítico de forma aislada. Lo tradujo en una secuencia macroeconómica menos favorable para el oro: petróleo más caro, más miedo a la inflación, menos expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal de EE. UU. —la Fed— y un dólar más fuerte.
Reuters informó el 13 de abril que el oro al contado caía un 0,4%, hasta 4.730,75 dólares por onza, después de tocar su nivel más bajo desde el 7 de abril. Al mismo tiempo, el petróleo volvía a situarse por encima de los 100 dólares y los operadores reducían sus apuestas de recortes de tasas de la Fed para ese año [6]. Esa combinación puede pesar más que la demanda de refugio.
La clave: Ormuz no solo mueve el miedo, también mueve el petróleo
El oro suele beneficiarse cuando aumentan los riesgos geopolíticos. Pero no todos los episodios de tensión se valoran igual.
Cuando el foco está en Ormuz, el mercado piensa rápidamente en el suministro de petróleo. Si el crudo sube con fuerza, los inversores empiezan a preguntarse si la energía encarecida puede mantener la inflación elevada durante más tiempo. Y si la inflación se resiste, la Fed tiene menos margen para bajar las tasas.
Ahí aparece el problema para el oro: el metal no paga intereses. Por eso, cuando las tasas se mantienen altas, otros activos con rendimiento pueden resultar más atractivos en comparación [2].
La cadena que presionó al oro
El movimiento puede resumirse en cuatro pasos:
- La tensión en Ormuz impulsó el petróleo. Reuters señaló que los precios del crudo volvieron a superar los 100 dólares en medio de las tensiones vinculadas al bloqueo [
6].
- El petróleo caro reavivó los temores de inflación. El mismo reporte indicó que el salto del crudo alimentó preocupaciones inflacionarias [
6].
- El mercado recortó sus apuestas de bajadas de tasas. Los operadores redujeron sus expectativas de recortes de la Fed para ese año, según Reuters [
6].
- El dólar se fortaleció. Reuters también identificó al dólar estadounidense más fuerte como uno de los factores de presión sobre el oro [
6].
Los dos últimos puntos son decisivos. Un dólar más fuerte tiende a encarecer el oro para compradores que usan otras monedas. Y tasas más altas durante más tiempo reducen el atractivo relativo de un activo que no ofrece cupón ni dividendo [2][
6].
Entonces, ¿la demanda de refugio desapareció?
No necesariamente. Lo que muestran las fuentes es otra cosa: la demanda de refugio pudo quedar neutralizada por el canal de tasas y dólar.
En otras palabras, la tensión geopolítica seguía importando, pero el mercado la estaba descontando como un riesgo inflacionario. En ese contexto, el oro puede caer incluso cuando empeoran los titulares sobre Oriente Medio, porque los inversores empiezan a anticipar una Fed menos dispuesta a recortar tasas y un dólar más firme [2][
6].
Qué tendría que cambiar para que el oro recuperara tracción
Las variables principales son tres: petróleo, expectativas sobre la Fed y dólar.
Un reporte posterior mostró lo rápido que puede cambiar el equilibrio. TradingPedia informó el 27 de abril que el XAU/USD —la cotización del oro frente al dólar— rebotó más de 50 dólares desde la zona de 4.672 dólares, aunque las compras posteriores siguieron siendo limitadas [4]. Ese mismo informe señaló que las expectativas de al menos un recorte de 25 puntos básicos de la Fed en 2026, junto con un petróleo más débil y un dólar bajo presión, ayudaron a sostener al oro [
4].
Ese sería el escenario más limpio para una recuperación: menor presión del crudo, menos ansiedad por inflación, un dólar más débil y expectativas de recortes de tasas más creíbles. Si el petróleo se mantiene elevado y el mercado sigue retrasando las bajadas de la Fed, los mismos vientos en contra descritos por Reuters podrían seguir pesando sobre el metal [6].
Sobre la idea de “mínimos de dos meses”
Conviene hacer una precisión: las fuentes disponibles no verifican claramente que el oro estuviera en mínimos de dos meses. Reuters, vía Fidelity, dice que tocó su nivel más bajo desde el 7 de abril, y Emirates247 utiliza el mismo marco temporal [2][
6].
La diferencia importa para ser exactos, aunque no cambia la explicación de fondo. El dato respaldado es que el riesgo en Ormuz se estaba valorando menos como un impulso puro de refugio y más como un choque de petróleo, inflación, Fed y dólar [6].
En resumen
El oro puede bajar en medio de tensión geopolítica cuando las consecuencias macroeconómicas de esa tensión son negativas para el metal. En este caso, el riesgo vinculado a Ormuz elevó el petróleo, alimentó temores de inflación, redujo las apuestas de recortes de tasas de la Fed y fortaleció al dólar. Esa mezcla terminó pesando más que el apoyo tradicional que recibe el oro en momentos de incertidumbre [2][
6].




