Según la evaluación del ISW del 2 de mayo, el ritmo de avance ruso viene cayendo de forma sostenida desde noviembre de 2025 . La secuencia de comienzos de 2026 resume el frenazo:
Hay una salvedad importante: las cifras de marzo y abril citadas en esos reportes no cuentan ciertas operaciones de infiltración rusas ni zonas donde soldados rusos pudieron haber entrado sin establecer control . Es decir, miden territorio controlado, no toda presencia rusa cerca o detrás de la línea del frente.
La evaluación del ISW del 31 de marzo señaló que los avances rusos se habían ralentizado mientras las fuerzas ucranianas seguían disputando la iniciativa en distintos sectores del frente durante un periodo prolongado . Los reportes sobre la desaceleración de marzo también destacaron acciones contraofensivas locales ucranianas, incluidas algunas en el sureste, como un factor relevante
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Esto importa porque una contraofensiva no tiene que ser enorme para alterar el ritmo de una campaña. Si las unidades rusas deben defender posiciones recién tomadas, responder a incursiones ucranianas o mover reservas de un sector a otro, tienen menos margen para concentrar fuerzas y encadenar nuevos ataques. El resultado no siempre es una ruptura ucraniana espectacular, pero sí puede bastar para convertir la presión rusa en avances mucho más pequeños o, como en abril según la medición del ISW, en un saldo territorial negativo .
UNN, citando a analistas militares y datos de seguimiento del frente, informó que el ritmo ofensivo ruso ha empeorado en parte porque los drones hacen más difíciles las operaciones rusas, junto con los problemas para reclutar soldados por contrato .
La clave no es que los drones, por sí solos, hayan detenido a Rusia. Es que un campo de batalla saturado de vigilancia y ataques con drones hace más caro repetir asaltos terrestres y más difícil explotar cualquier brecha. Cuando las ganancias mensuales se miden en unas pocas decenas de kilómetros cuadrados, o incluso se vuelven negativas, la combinación de desgaste, observación constante y ataques precisos reduce mucho el beneficio de seguir empujando .
El CSIS describió la guerra rusa en Ucrania como una campaña de costes extraordinarios para ganancias mínimas y estimó que las fuerzas rusas habían sufrido casi 1,2 millones de bajas desde febrero de 2022 . El mismo análisis señaló que, tras recuperar la iniciativa en 2024, las ofensivas rusas más destacadas avanzaron a un promedio de apenas 15 a 70 metros por día
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Ese cuadro de desgaste ayuda a entender por qué el reclutamiento pesa tanto. UNN reportó que Rusia tiene dificultades para reclutar suficientes soldados por contrato, lo que limita su capacidad para sostener el ritmo de ataques de alto coste que produjo ganancias limitadas en 2024 y 2025 . Moscú todavía puede atacar, pero los datos disponibles sugieren que esos ataques están dando rendimientos territoriales cada vez menores
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El ISW identificó varios factores adicionales detrás de la caída del ritmo ruso desde finales de 2025: contraataques terrestres ucranianos, ataques ucranianos de medio alcance, el bloqueo de febrero de 2026 al uso ruso de terminales Starlink en Ucrania y los esfuerzos del Kremlin por restringir Telegram . La evaluación del 31 de marzo del ISW también sostuvo que los contraataques y ataques de medio alcance ucranianos, junto con esas presiones sobre las comunicaciones, habían agravado problemas ya existentes dentro del ejército ruso
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Estos factores no tienen que destruir grandes formaciones rusas para ser decisivos. Pueden dificultar la coordinación de ataques, la concentración de tropas, el movimiento de suministros y la conversión de avances locales en ganancias operativas más amplias. Eso ayuda a explicar por qué Rusia puede seguir lanzando asaltos y, aun así, no lograr avances rápidos .
La desaceleración debilita la idea de que Rusia esté cerca de tomar rápidamente todo el Donbás. UNN, citando a analistas militares y datos de seguimiento del frente, informó que el ejército ruso actualmente no puede capturar con rapidez toda la región .
Eso no significa que Ucrania tenga garantizada una recuperación rápida de grandes áreas. Significa que la evidencia disponible apunta a una ofensiva lenta, costosa y de desgaste, no a una ruptura rusa acelerada. La conclusión más sólida es limitada, pero importante: para comienzos de la primavera de 2026, la ofensiva rusa producía mucho menos territorio por el coste asumido y, en abril, arrojó una pérdida neta según la medición del ISW .
Las fuentes disponibles no prueban que la desaceleración sea permanente. Los datos mensuales del frente pueden cambiar, y los recuentos territoriales del ISW incluyen salvedades explícitas sobre infiltración y control efectivo del terreno .
Aun así, el patrón actual es claro: el avance ruso se ha ralentizado porque Ucrania disputa mejor la iniciativa mientras las fuerzas rusas enfrentan drones, contraataques, ataques de medio alcance, problemas de reclutamiento y fricciones operativas. Rusia conserva capacidad ofensiva, pero los datos recientes describen una campaña de rendimientos decrecientes, no una marcha rápida por Ucrania .