Las ambiciones de China en IA están chocando literalmente contra un muro de silicio. Durante más de un lustro, Estados Unidos ha impuesto controles cada vez más estrictos a la exportación de semiconductores, diseñados específicamente para frenar la industria de chips china y preservar el liderazgo estadounidense en las capacidades de cómputo que sustentan los avances en IA . Estos controles han restringido el acceso a GPU avanzadas y al equipo necesario para fabricarlas localmente. El impacto es visible: a pesar del fuerte acopio de GPU Nvidia H800 y H20 en 2024, estos chips de alto rendimiento son difíciles de encontrar en los servicios de nube chinos
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Como respuesta, Pekín ordenó a finales de 2025 que las iniciativas de centros de datos financiadas por el Estado utilicen exclusivamente chips de IA de producción nacional . Sin embargo, los fabricantes chinos están lidiando con cuellos de botella de manufactura. SMIC, la principal fundición del país, sigue estancada en la tecnología de proceso de 7 nm debido a los controles de exportación de EE. UU. y sus aliados, lo que dificulta la producción competitiva de chips de IA a gran escala
. Esto obliga al sector a optimizar la eficiencia con hardware limitado, en lugar de escalar la capacidad de cómputo bruto para generar efectos colaterales en la economía.
La evidencia cuantitativa muestra que incluso un sector de IA en auge no puede llenar el agujero dejado por la crisis inmobiliaria. Un análisis de Caixin reveló que la IA contribuyó con apenas un ~0.3% al PIB de China, una cifra mucho menor que el lastre impuesto por el sector inmobiliario . Un análisis separado del Rhodium Group, que abarca de 2023 a 2025, descubrió que los sectores emergentes como la IA, la robótica y los vehículos eléctricos aportaron apenas 0.8 puntos porcentuales al rendimiento económico, mientras que las industrias tradicionales, en particular el sector inmobiliario, experimentaron un declive combinado de 6 puntos porcentuales
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La crisis inmobiliaria es, sencillamente, un tipo de problema económico diferente al que la IA puede resolver. Una recesión en el sector inmobiliario diezma la riqueza de los hogares —ya que la vivienda representa una parte enorme de los activos de las familias chinas—, destruye la confianza y congela la actividad constructora . Cada nueva caída del 1% en el precio de la vivienda puede reducir el consumo privado en aproximadamente un 0.2% del PIB
. La IA es una historia de productividad e inversión que opera a través de los mercados de capitales y las cadenas de suministro tecnológico. No puede reactivar rápidamente la demanda de vivienda, restaurar los balances de los hogares ni impulsar la confianza del consumidor en la escala necesaria para liderar una recuperación.
En lugar de actuar como una fuerza económica unificadora, el actual 'boom' de la IA está creando una divergencia en forma de "K" en la economía china . La economía se divide cada vez más en dos realidades: un segmento de alta tecnología, competitivo a nivel global, que avanza rápidamente en IA y exportaciones, y un segmento doméstico lastrado por la caída del precio de la vivienda, un consumo débil y la incertidumbre laboral
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Voces prominentes han advertido sobre este riesgo. Lu Ting, economista jefe para China de Nomura, ha señalado que la IA puede ampliar aún más la bifurcación económica china en lugar de actuar como una panacea . Los beneficios de la IA están recayendo primero en las empresas, regiones y trabajadores que pueden acceder a capital, cómputo de alta gama y talento en ingeniería —concentrados en un puñado de polos tecnológicos—, mientras que los propietarios de pequeños negocios en otros lugares luchan porque sus clientes recortan gastos
. Incluso el Banco Mundial ha observado que el cambio tecnológico, incluida la IA, está desplazando empleos de baja cualificación al tiempo que aumenta la demanda de talento altamente cualificado, afectando de manera desproporcionada a los trabajadores informales y migrantes
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También conviene señalar que la narrativa de que la IA "impulsa la mitad de la economía estadounidense" no está del todo respaldada por la evidencia. Si bien el gasto de capital relacionado con la IA dio un impulso significativo al crecimiento del PIB de EE. UU. en 2025, su contribución neta es menor una vez que se tiene en cuenta el alto contenido de importaciones del hardware de IA . Investigaciones de la Reserva Federal de San Luis y otros economistas indican que, tras ajustar por las importaciones de ordenadores, semiconductores y otros equipos relacionados con la IA, la contribución neta media se reduce significativamente, traduciéndose en aproximadamente un 20-25% del crecimiento del PIB real, en lugar de las cifras más altas que se manejan en los titulares
. Incluso en EE. UU., donde la inversión es más de doce veces superior a la de China, el rendimiento macroeconómico es significativo pero no dominante, y depende de un ecosistema de diseño de chips y mercado de capitales doméstico que China no puede replicar actualmente.
Los pronósticos a largo plazo refuerzan la idea de que la IA es una jugada de productividad gradual, no una herramienta de rescate cíclico. Penn Wharton estima que la IA aumentará el PIB de EE. UU. en solo un 1.5% para 2035, con ganancias más sustanciales de casi un 3% para 2055 y un 3.7% para 2075 . Estos plazos son irrelevantes para una economía que necesita apoyo a la demanda hoy. Como señaló un analista, el panorama a corto plazo para China sigue estando ensombrecido por la crisis inmobiliaria, la falta de dinamismo en el mercado laboral y la baja confianza de los hogares, lo que convierte a la IA en una herramienta poderosa pero inadecuada para una reparación macroeconómica inmediata
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