La hipótesis de que Bitcoin tocó fondo durante el verano se apoya en la recuperación del precio y en ciertas señales en cadena, no en un indicador único que confirme el fin del mercado bajista. Ki Young Ju, director ejecutivo de CryptoQuant, sostiene que la caída terminó en verano. Benjamin Cowen ha perdido confianza en su pronóstico anterior de un mínimo más tardío, aunque todavía advierte que el proceso de formación de suelo podría estar incompleto. Y el escepticismo de Dan Gambardello frente al calendario tradicional de cuatro años es otro motivo para no dar por hecho que el mínimo llegará hacia fin de año.
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Por qué vuelve a discutirse el mínimo de verano
Bitcoin cayó hasta alrededor de los 57.000 dólares durante el retroceso de comienzos del verano. Desde junio, sus cierres mensuales han ido al alza y, más adelante, el precio superó el máximo de mayo. Cowen dijo que no esperaba que Bitcoin rebasara ese nivel este año y que el movimiento trasladó a los bajistas la carga de demostrar que la recuperación no puede sostenerse. Es una señal de precio relevante, pero no basta por sí sola para confirmar el inicio de un mercado alcista duradero.
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La recuperación contrasta con la postura que Cowen había expresado antes. En julio dijo que todavía era posible un mínimo en el cuarto trimestre; en septiembre asignó un 65 % de probabilidad a que Bitcoin marcara un mínimo más bajo y señaló el precio realizado, cerca de los 53.000 dólares, como nivel a vigilar. Sus comentarios más recientes apuntan a un cambio en el balance de probabilidades, no a que el riesgo de nuevas caídas haya desaparecido.
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Qué señales en cadena destaca Ki Young Ju
Ju señala que aumentan las entradas a las direcciones de acumulación y que también subió su promedio de 30 días, indicios de que estaría entrando capital nuevo al mercado. Añade que el MVRV se mantuvo por encima de 1 durante la caída; es decir, esa métrica no reflejó pérdidas generalizadas entre los tenedores como las que se han visto en algunos retrocesos anteriores. Para Ju, estas señales respaldan la idea de que el verano marcó la transición hacia un nuevo ciclo, aunque no garantizan que el mínimo se mantenga.
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Conviene distinguir la lectura de MVRV de Ju del análisis del MVRV Z-Score de Cowen. En su informe de julio, Cowen dijo que el Z-Score rebotaba, pero aún no había vuelto a situarse por debajo de cero, y que Bitcoin se había acercado al precio realizado —cerca de 53.000 dólares— sin llegar a probarlo. Su informe presentó esos datos como un motivo para ajustar la postura, no como una señal definitiva de que el mínimo ya se había alcanzado. Las métricas y sus interpretaciones no son idénticas, lo que ayuda a entender por qué los analistas pueden leer de forma distinta una misma etapa general del mercado.
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Un mercado distinto y una proyección más moderada
Ju sostiene que el mayor tamaño del mercado de Bitcoin y la creciente participación institucional podrían moderar tanto las subidas como las caídas posteriores, en comparación con ciclos dominados por el inversor minorista. Por eso espera un avance de entre tres y cinco veces desde el mínimo del ciclo, en lugar de otra subida de más de 10 veces.
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Si ese múltiplo se calcula desde un mínimo cercano a los 58.000 dólares, el resultado aritmético sería de unos 174.000 a 290.000 dólares. Es una forma de ilustrar el escenario de Ju, no un precio objetivo preciso ni una fecha límite: los reportes sobre su pronóstico señalan que no especificó ninguno de los dos.
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Por qué Gambardello cuestiona el calendario de cuatro años
La visión tradicional del ciclo de cuatro años utiliza las fechas del halving de Bitcoin como referencia para estimar cuándo podrían llegar los máximos y los mínimos del mercado. El halving es el evento programado que reduce a la mitad la emisión de nuevos bitcoins. Gambardello ya no trata ese patrón como un calendario fiable: plantea que la expansión y la contracción económica general, observadas en parte mediante indicadores como el ISM PMI, tienen más peso para entender los giros del mercado. Desde ese enfoque, un mínimo en verano es posible aunque un pronóstico basado en el halving apuntara a más adelante en el año.
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Qué podría reforzar o debilitar la hipótesis
Una nueva caída por debajo del mínimo del verano debilitaría la idea de que el suelo ya quedó atrás. El escenario bajista que Cowen planteó antes se centraba en la zona de los 53.000 dólares, a la que el precio de Bitcoin se había acercado sin llegar a tocar el precio realizado. En cambio, sostener la recuperación y recuperar eventualmente el máximo anterior, cerca de los 126.000 dólares, daría una señal más sólida de un nuevo ciclo que superar únicamente el máximo de mayo. Ninguno de esos desenlaces está asegurado por las señales actuales.
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En conjunto, los datos hacen plausible la tesis de un mínimo en verano, pero no zanjan el debate. La subida de los cierres mensuales y las señales de acumulación que destaca Ju inclinan la lectura al alza; las dudas de Cowen sobre un reinicio incompleto mantienen abierta la alternativa. La prueba será ver si Bitcoin consigue sostener la recuperación sin volver a visitar los mínimos.