La decisión de cambiar el campamento base no surgió de la nada. La Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) llevaba semanas dando la voz de alarma sobre la viabilidad de establecer su cuartel general en Arizona, citando dos preocupaciones principales: la incertidumbre con las visas y la seguridad.
En el frente migratorio, la federación fue sincera al afirmar que no podía garantizar que todos los jugadores y el personal obtuvieran visas de entrada a EE. UU. en medio de las crecientes tensiones entre Teherán y Washington . Mehdi Taj, presidente de la FFIRI, describió los “problemas encontrados en la obtención de visados” como el principal motivo detrás de la solicitud de reubicación . Al trasladar la base a México, el equipo resuelve en gran medida este escollo; como declaró Taj, “el problema de la visa quedará en gran medida resuelto” . Se espera que los jugadores y oficiales crucen la frontera solo los días de partido utilizando documentación específica del torneo, limitando drásticamente el número de días que alguien necesite permanecer en territorio estadounidense .
La seguridad era la segunda variable crítica. Originalmente, Irán había sido asignado a Tucson, pero la federación citó tanto la logística de visados como preocupaciones de seguridad más amplias vinculadas a la inestabilidad en Oriente Medio . Tijuana ofrece un centro de entrenamiento específico en una ciudad cercana a las sedes estadounidenses, lo que permite a la delegación permanecer en un entorno controlado sin las complicaciones de una estancia prolongada en Estados Unidos.
La mecánica del plan es sencilla, pero diplomáticamente delicada. La FIFA aprobó el traslado de la base de entrenamiento de Irán —y solo la base de entrenamiento—. Los partidos en sí mismos permanecen fijados en los Estados Unidos . El Mundial 2026, coorganizado por EE. UU., Canadá y México, se disputa del 11 de junio al 19 de julio, y los tres partidos de la fase de grupos de Irán están programados en estadios estadounidenses .
El equipo se alojará en un campamento aprobado por la FIFA en Tijuana, descrito por Taj como “cerca del océano Pacífico y en la frontera entre México y Estados Unidos” . Entre partido y partido, el plantel entrenará y descansará allí. Los días de juego, harán el corto trayecto a través de la frontera —por carretera o avión— hasta la sede estadounidense designada y regresarán a México inmediatamente después . Este modelo de 'lanzadera' mantiene a la delegación iraní en gran medida fuera de la jurisdicción estadounidense, excepto durante las estrechas ventanas requeridas para la competición. De este modo, se satisface la regla de la FIFA de que todos los partidos se celebren en Estados Unidos y, al mismo tiempo, se acomodan las realidades políticas que hacían insostenible la base en Arizona .
El papel de México se enmarca como una solución puramente deportiva, no como un contragolpe geopolítico. Sheinbaum fue cuidadosa al mantener la decisión anclada en la logística del fútbol. “No tenemos ninguna razón para negarles la posibilidad de quedarse en México”, declaró a los periodistas, subrayando que la solicitud llegó a través de la FIFA y no mediante canales bilaterales directos entre Teherán y Ciudad de México .
El acuerdo no altera la estructura oficial del torneo. La FIFA no trasladó ningún partido de Irán a suelo mexicano; simplemente aprobó un cambio de campamento base, como ha hecho para otras selecciones nacionales en torneos anteriores cuando las circunstancias lo justificaban. Para Irán, sin embargo, el cambio es significativo: elimina una nube de incertidumbre sobre los visados, reduce la exposición a posibles incidentes de seguridad y suprime la incomodidad de un equipo que se sentía no deseado por la nación anfitriona.
En definitiva, en el Mundial 2026 el 'Team Melli' seguirá jugando en los estadios de Estados Unidos. Simplemente, no dormirá en camas estadounidenses.