El cuadro no podría haber sido más favorable. El campeón defensor Carlos Alcaraz se retiró del torneo por lesión; el número uno del mundo, Jannik Sinner, sufrió una sorprendente eliminación temprana; y Novak Djokovic fue batido en tercera ronda por el joven brasileño de 19 años, Joao Fonseca . El vacío de poder convirtió a Zverev, que antes del torneo pagaba 12 a 1 en las apuestas, en el favorito indiscutible
. En la mañana de la final, las casas de apuestas lo situaban hasta con un hándicap de -400, reflejando el consenso de que este es su momento para romper el maleficio
.
Sin embargo, hay un matiz importante. En abril, sobre la misma arcilla pero en Múnich, Cobolli derrotó a Zverev por un contundente 6-3 y 6-3 . Aquella victoria, aunque al mejor de tres sets y lejos del crisol de un grande, demostró que el italiano tiene los golpes de fondo y los nervios para hacer daño al germano desde la línea de base. Cobolli llegó a París sin hacer ruido —pagando 100 a 1 antes del torneo—, pero perdió solo dos sets en seis partidos antes de que una enfermedad viral de su compatriota Matteo Arnaldi le diera el pase directo a la final del domingo
. La ventaja no deseada: Cobolli pisará la Philippe Chatrier considerablemente más fresco que un rival que batalló durante cuatro sets físicos en semifinales.
El botín va mucho más allá del prestigio. El ganador de este año se embolsará aproximadamente 3.248 millones de dólares, mientras que el finalista se llevará 1.624 millones . Además, el ranking ATP en vivo sufrirá un vuelco sustancial en función del resultado, con ambos tenistas entre los 10 primeros. Para Zverev, la victoria coronaría una campaña de resiliencia; para Cobolli, representaría una de las gestas de Grand Slam más improbables de la memoria reciente: un campeón inédito surgiendo del caos que consumió a las grandes estrellas.
Cuando se ponga la bola en juego, la eliminatoria dependerá de la capacidad de Zverev para gestionar la ocasión. Ya ha ido por delante en finales de Grand Slam para acabar tambaleándose, de forma memorable en el US Open 2020, donde sacó para ganar el campeonato. Cobolli, sin presión y con una victoria reciente en su currículum, tiene el plan táctico y poco que perder. En un torneo definido por la agitación, el acto final promete no ser menos dramático.
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