SAIC, uno de los conglomerados históricos del motor en China, ha apostado fuerte por una transición escalonada junto a su socio tecnológico QingTao .
Changan es una de las marcas que promete acabar de un plumazo con la temida "ansiedad por la autonomía" .
El grupo con sede en Cantón ha sido pionero al inaugurar la primera línea de producción de baterías de estado sólido de gran capacidad en China .
El fabricante de automóviles más antiguo de China quiere rejuvenecer su imagen con la tecnología más vanguardista a través de su marca prémium Hongqi .
A pesar del alud de anuncios, nadie espera una transición inmediata. El profesor Ouyang Minggao, una de las máximas autoridades en baterías de China, es claro al respecto: aunque los vehículos de prueba aparecerán a finales de 2026 y durante 2027, la verdadera producción en masa para el gran público está todavía a una distancia de entre 3 y 5 años .
Estas son las principales cuestas que quedan por subir:
Ouyang Minggao, del que emana la "hoja de ruta oficial" para el desarrollo de esta tecnología en China, detalla tres etapas: la actual (2025-2027) se centra en baterías de sulfuro con ánodos de grafito o bajo contenido en silicio (200-300 Wh/kg); entre 2027 y 2030 se apuntará a los 400 Wh/kg con ánodos de alto contenido en silicio; y solo entre 2030 y 2035 se adoptarán las tecnologías con ánodo de litio metálico, que son las que verdaderamente aspiran a batir todos los récords .
Consciente de que la supremacía en el coche eléctrico se juega en el campo de las baterías, el gobierno chino no se ha quedado de brazos cruzados y ha puesto en marcha una ambiciosa ofensiva regulatoria y financiera:
Con estas maniobras, Pekín no solo quiere acelerar la comercialización de la tecnología, sino también construir un andamiaje normativo que reduzca riesgos y fije las reglas del juego de un mercado, el de la batería de estado sólido, que todos ansían liderar.
La promesa es tan tentadora como lejana para el común de los mortales. Los primeros coches de estado sólido, que llegarán en cuentagotas alrededor de 2027, serán joyas tecnológicas con precios de vehículo prémium, una prueba de fuego para demostrar que la tecnología funciona en el mundo real.
Para que esta revolución llegue de verdad al bolsillo del consumidor medio, la industria tendrá que domesticar los costes de producción y demostrar que las baterías resisten el paso del tiempo tanto como prometen en el laboratorio. La buena noticia es que el camino ya está trazado, y la inmensa maquinaria industrial china, con el respaldo decidido del Estado, se ha puesto en marcha para recorrerlo.
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