El hallazgo convirtió un escenario teórico en una cadena práctica. El parámetro, por sí solo, no constituía toda la vulnerabilidad; su importancia estaba en la forma en que interactuaba con el mecanismo normal de consultas de Copilot y con otras funciones del asistente.
Copilot admitía el parámetro autorun=1, que podía hacer que un prompt se ejecutara automáticamente al cargar una página en una sesión autenticada. El parámetro no aparecía como un paso normal de consentimiento del usuario y proporcionaba el primer eslabón de la cadena.
Al combinar autorun=1 con el parámetro de consulta q= de Copilot, un atacante podía insertar un prompt en un enlace especialmente diseñado y activarlo cuando la víctima lo abriese. En la demostración descrita, la víctima no tenía que aprobar el prompt mediante una interacción adicional claramente visible.
Esto cambiaba la naturaleza del ataque: la instrucción ya no llegaba solo a través de una conversación iniciada deliberadamente por el usuario, sino desde una página o un mensaje externo. Copilot procesaba entonces el texto del atacante dentro de la sesión existente de la víctima.
El prompt inyectado podía ordenar a Copilot que recuperase información disponible mediante las conexiones autorizadas de la víctima, codificase esos datos y los enviase a un destino controlado por el atacante utilizando la capacidad de Copilot para consultar URL. La misma cadena también podía hacer que Copilot resumiera una página web controlada por el atacante, de modo que las instrucciones maliciosas incluidas en ese contenido se escribieran en la memoria persistente del asistente.
Por eso, el alcance era mayor que el de una inyección de prompts convencional. CoSnitch combinaba ejecución automática, acceso a información autorizada por el usuario y un canal de salida controlado por el atacante. La inyección en la memoria persistente añadía otro riesgo: esas instrucciones podían influir en conversaciones posteriores, en lugar de limitarse a la interacción inicial.
CoSnitch no irrumpía por sí mismo en todos los servicios conectados. Operaba con los permisos que ya tenía la sesión de Copilot de la víctima, por lo que la exposición potencial dependía de las aplicaciones vinculadas y de las autorizaciones concedidas a la cuenta. Entre los ejemplos mencionados en los informes figuran Gmail, Google Drive, OneDrive, calendarios, correos electrónicos, archivos y el historial de chats de Copilot.
La diferencia es importante al evaluar el riesgo. Una cuenta con pocos servicios conectados ofrecía una superficie de acceso menor que otra cuyo asistente pudiera buscar en información personal o corporativa. En la práctica, el alcance del ataque estaba condicionado por los permisos concedidos al asistente de IA.
Varonis registró la cadena como CVE-2026-24301 y la describió como crítica. Sin embargo, el material disponible para este artículo no incluye una puntuación CVSS numérica fiable, por lo que no debe deducirse una cifra concreta a partir de la clasificación «crítica».
Varonis informó a Microsoft sobre CoSnitch en diciembre de 2025, y los informes disponibles señalan que Microsoft publicó correcciones el 18 de agosto de 2026. Parte del material suministrado menciona una mitigación anterior en febrero de 2026, pero no precisa qué elemento de la cadena cubría ni cómo se diferenciaba técnicamente de la corrección de agosto.
Varonis afirmó no haber encontrado pruebas de que CoSnitch se hubiera explotado en ataques reales. Las fuentes disponibles tampoco demuestran que CVE-2026-24301 apareciera en el catálogo de vulnerabilidades explotadas conocidas de CISA, la agencia estadounidense que mantiene ese registro. Esto significa que el material revisado no documenta una explotación activa; no demuestra que nunca se haya producido.
La investigación descrita en las fuentes se centró en Microsoft Copilot Personal. Aun así, la posible exposición podía alcanzar información corporativa si una persona utilizaba Copilot Personal mientras estaba autenticada o conectada a servicios de una organización.
Eso no equivale a demostrar una vulnerabilidad independiente en Microsoft 365 Copilot Enterprise. Una de las fuentes establece explícitamente esta distinción, mientras que otro informe secundario sostiene que el impacto fue más amplio. La evidencia proporcionada no permite resolver esa discrepancia. La conclusión prudente para las organizaciones es revisar los permisos de las cuentas conectadas y confirmar que las actualizaciones estén instaladas, sin presentar la investigación como una prueba de que Microsoft 365 Copilot Enterprise tuviera exactamente la misma vulnerabilidad.
CoSnitch forma parte de una línea más amplia de hallazgos de Varonis sobre asistentes de IA capaces de actuar sobre información a la que el usuario ya tiene acceso:
El rasgo distintivo de CoSnitch fue su método de descubrimiento. En lugar de limitarse a colocar instrucciones maliciosas dentro de contenido, los investigadores utilizaron las propias explicaciones de Copilot sobre por qué la ejecución automática debía fallar para encontrar el mecanismo no documentado que hacía posible el ataque. Esa combinación de autorrevelación, inyección de prompts, acceso a datos autorizados y manipulación de la memoria persistente es lo que convirtió a la cadena en un caso especialmente relevante.