Votación: la decisión salió adelante por 9 votos a 3, según la transcripción oficial de la rueda de prensa del presidente de la Fed, Kevin Warsh . Algunas informaciones publicaron un resultado de 10-3, pero el documento oficial confirma el 9-3 .
Quiénes quisieron subir los tipos:
Los tres defendieron un aumento de 25 puntos básicos, es decir, un cuarto de punto porcentual. Su postura refleja la presión interna para actuar frente a una inflación que lleva cinco años por encima del objetivo .
El Informe de Política Monetaria de julio de la Fed enumeró varios factores que están elevando las presiones sobre los precios. Entre ellos figuran los shocks de oferta que encarecen la energía, el impacto cambiante de los aranceles y, de forma especialmente llamativa, el “auge de la expansión de la tecnología de inteligencia artificial” .
Las actas de la reunión de junio también atribuyeron el repunte de la inflación a los mayores costes energéticos y de otros insumos derivados del conflicto en Oriente Medio, así como al aumento de la demanda vinculado al desarrollo de la IA .
En su rueda de prensa del 29 de julio, Warsh afirmó que la inflación “sigue elevada” respecto al objetivo del 2% de la institución y aseguró que la Fed mantiene su determinación: “lograremos la estabilidad de precios” .
Días antes, durante su comparecencia semestral ante el Congreso, declaró: “El objetivo número uno de la Fed es acertar con la política monetaria… Y si acertamos —y lo haremos—, el repunte de la inflación de los últimos cinco años será cosa del pasado” .
La Fed dirigida por Warsh ha adoptado un régimen de ausencia de orientación futura: en lugar de señalar con claridad cuál será su siguiente movimiento, mantiene sus opciones abiertas y deja a los mercados con más incertidumbre . La decisión de no subir los tipos intensificó las preguntas sobre cómo cumplirá Warsh su promesa de devolver la inflación al 2% .
Decisión: el Comité de Política Monetaria (MPC) mantuvo el Bank Rate en el 3,75% .
Votación: seis miembros votaron por mantenerlo y tres por subirlo, un resultado de 6-3 .
Quiénes quisieron elevarlo al 4%:
En la reunión anterior, celebrada en junio, solo Greene y Pill habían votado a favor de una subida. Mann se sumó en julio, en parte por la reanudación del conflicto entre Estados Unidos e Irán .
El Banco de Inglaterra señaló explícitamente el renovado conflicto entre Estados Unidos e Irán como un riesgo para la inflación y afirmó que está dispuesto a subir los tipos si la guerra se intensifica .
El gobernador Andrew Bailey advirtió que los precios de la energía, “altos y volátiles”, harán que la inflación vuelva a aumentar más adelante este año . El banco también vigila los llamados efectos de segunda ronda: el riesgo de que un shock inicial, como el encarecimiento de la energía, termine trasladándose a salarios, servicios y otros precios .
Pese a que aumentó el número de votos partidarios de endurecer la política monetaria, Bailey rechazó que el banco estuviera preparando una subida inminente.
“Por favor, no salgan de esta sala pensando que el Banco de Inglaterra se está acercando a una subida, porque, francamente, no hay nada en lo que he dicho —ni en lo que cualquiera de nosotros ha dicho— que deba llevarles a esa conclusión”, afirmó .
Bailey calificó de sensata la decisión de mantener los tipos y negó que el comité se estuviera moviendo hacia una política más restrictiva . Las propias previsiones del banco apuntaban a una economía británica prácticamente estancada . Tras sus declaraciones, los mercados redujeron al 35% la probabilidad de una subida en la reunión de septiembre .
Decisión: el Banco de Japón mantuvo su tipo de interés a corto plazo en el 1%, el nivel más alto desde septiembre de 1995, después de haberlo subido 25 puntos básicos en junio .
Votación: la decisión fue aprobada por 8 votos a 1 .
Quién quiso subirlo:
El Banco de Japón advirtió que la inflación subyacente podría superar su objetivo del 2%. Su consejo reiteró que está dispuesto a elevar los costes de financiación si aumentan los riesgos inflacionistas .
Al mismo tiempo, redujo su previsión de inflación subyacente para el ejercicio fiscal 2026 al 2,5%, desde el 2,8% anterior. La revisión sugiere una cierta moderación de las presiones a corto plazo, aunque el tono general de la institución siguió siendo restrictivo .
El banco también señaló que vigilará el impacto de la demanda mundial relacionada con la inteligencia artificial y de los movimientos de los tipos de cambio . Además, elevó ligeramente su previsión de crecimiento para el ejercicio fiscal en curso, hasta el 0,6% .
Los analistas describieron la decisión como una pausa restrictiva: el Banco de Japón no subió los tipos esta vez, pero dejó claro que las nuevas subidas siguen sobre la mesa. Su comunicado reiteró la disposición a aumentar los costes de financiación si los riesgos para la inflación se intensifican .
La semana dejó, por tanto, una conclusión menos tranquilizadora de lo que sugieren las decisiones por sí solas: los tipos no cambiaron en Washington, Londres ni Tokio, pero dentro de los tres bancos centrales ya se debate abiertamente si esperar puede acabar siendo más arriesgado que volver a subirlos.