Cuando las acciones comenzaron a cotizar en el mercado el 12 de junio de 2026, la enorme demanda de los inversores impulsó el precio al alza. Bajo el símbolo bursátil SPCX en los selectivos mercados Nasdaq Global Select Market y Nasdaq Texas, la acción abrió a 150 dólares, un salto del 11,1 % sobre el precio de oferta . Al cierre de la campana, se había disparado hasta los 160,95 dólares, una ganancia del 19 % en su primera jornada. A ese precio, la capitalización bursátil de SpaceX se hinchó hasta superar los 2,1 billones de dólares, colocando a la empresa de cohetes y satélites entre las compañías públicas más valiosas del planeta
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El efecto dominó más tangible de la OPI se sintió a 11.000 kilómetros de distancia, en la bolsa de valores saudí.
Tras el debut en el Nasdaq, Kingdom Holding reveló en un comunicado al regulador bursátil que posee 42,4 millones de acciones ordinarias de clase A de SpaceX, lo que representa una participación del 0,34 % en la compañía . Basándose en el precio de cierre de 160,95 dólares, el valor razonable de esta tenencia se situaba en aproximadamente 6.830 millones de dólares. Tan solo unos meses antes, en los estados financieros de la compañía al 31 de marzo de 2026, esa misma participación tenía un valor contable de apenas 4.470 millones de dólares. La diferencia se traduce en una ganancia no realizada de aproximadamente 2.360 millones de dólares
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Las posesiones del príncipe Alwaleed van mucho más allá de la tesorería corporativa de su firma. Sumando su oficina privada, la participación combinada en SpaceX asciende al 0,63 % de la empresa . El príncipe, a título personal, posee un 0,29 %, que ya se valoraba en unos 3.200 millones de dólares basándose en una valoración privada anterior de 800.000 millones de dólares, mucho antes del salto bursátil
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La noticia de la participación combinada provocó una breve pero intensa euforia en las acciones de Kingdom Holding. A principios de junio de 2026, los títulos se dispararon casi un 10 % en el índice Tadawul tras la revelación inicial . En el transcurso de dos días de negociación, la acción acumuló una subida del 21 %, llevando la capitalización de mercado de la empresa a un máximo de 10 años de 53.440 millones de riyales saudíes (aproximadamente 14.250 millones de dólares) el 11 de junio
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Tras el debut efectivo en el Nasdaq, las acciones de Kingdom Holding llegaron a subir un 5 % adicional, alcanzando una capitalización de mercado de unos 56.000 millones de riyales (14.900 millones de dólares) . Sin embargo, esta euforia fue efímera. La acción sigue estando muy por debajo de su precio de salida a bolsa en 2007, y algunos analistas señalan que la liquidez de la participación en SpaceX —sujeta a un período de bloqueo de 180 días— limita cuánto valor real se puede extraer a corto plazo
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El origen de esta ganancia inesperada se remonta a 2022, en un momento de agitación corporativa.
El príncipe Alwaleed y Kingdom Holding se contaban entre los mayores accionistas de Twitter cuando Elon Musk se movió para privatizar la red social. Como parte de la adquisición por 44.000 millones de dólares, en lugar de retirar su dinero en efectivo, Alwaleed acordó reinvertir sus acciones de Twitter en participaciones de las empresas privadas de Musk .
La decisión fue vista ampliamente como una arriesgada apuesta por las ambiciones más amplias del magnate, en un momento en que esos activos carecían de liquidez. Esa apuesta dio sus frutos de manera espectacular cuando la cartera se expandió mediante la fusión de xAI (la empresa de inteligencia artificial de Musk) con SpaceX en febrero de 2026, consolidando el potencial de ganancia de Alwaleed justo antes de la oferta pública .
La OPI cimentó una notable remontada financiera personal para el príncipe, quien había enfrentado fuertes turbulencias tras la purga anticorrupción de 2017 en Arabia Saudita.
Su patrimonio neto posterior a la OPI se disparó hasta aproximadamente 24.500 o 24.700 millones de dólares, una cifra que no se veía en más de una década. Esto lo colocó en el puesto 93 de la lista de multimillonarios de Forbes . Si bien la ganancia actualmente está en papel y está sujeta a las fluctuaciones del mercado y restricciones de bloqueo de venta, representa uno de los eventos de creación de riqueza más extraordinarios derivados del ecosistema de SpaceX fuera del propio Elon Musk.