El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró que la implementación podría comenzar en 24 horas si Hezbolá aceptaba los términos, enmarcando el acuerdo como una última oportunidad diplomática .
El líder de Hezbolá, Naim Qassem, emitió un rápido y mordaz rechazo el 4 de junio, calificando el acuerdo de "absurdo, humillante e insultante" y equiparándolo a una "rendición, una derrota y la consecución de los objetivos del enemigo" . Hezbolá no es parte formal en las conversaciones directas a nivel gubernamental entre Israel y el Líbano, y previamente había declarado que no se sentiría vinculado por ningún acuerdo resultante
.
Las contraexigencias del grupo dejaron al descubierto la incompatibilidad fundamental con el marco de Washington:
El presidente libanés, Joseph Aoun, adoptó una postura pública marcadamente pragmática, describiendo el marco de Washington como la "última oportunidad para entrar en un alto el fuego definitivo y completo". Advirtió que cada parte tenía la responsabilidad si no respondía positivamente, subrayando la precaria posición del gobierno libanés de negociar en nombre de una nación donde no ostenta el monopolio de la fuerza militar .
En contraste, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró inequívocamente que Israel "seguirá atacando el Líbano por el momento y no se retirará del sur". Aclaró que la ofensiva militar en el sur del Líbano estaba "en curso" y que cualquier alto el fuego solo se materializaría después de que Hezbolá se retirara físicamente, no antes . El jefe del Estado Mayor de las FDI se hizo eco de esto, declarando que no había ningún alto el fuego en vigor
. Estas declaraciones paralelas significaron que el avance diplomático en Washington no tuvo ningún impacto práctico sobre el terreno.
El fracaso diplomático estuvo marcado por una violencia letal. En las primeras horas del 4 de junio, fuego de mortero alcanzó una posición de la FINUL cerca de Marjayún, en el sureste del Líbano, causando la muerte del sargento primero serbio Milovan Jovanovic e hiriendo a otros dos pacificadores, incluidos dos soldados españoles que resultaron heridos leves en un incidente separado . Con su muerte, ascienden a siete los cascos azules de la FINUL fallecidos desde que el conflicto se intensificó en marzo
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A pesar del anuncio de tregua, Israel llevó a cabo nuevos bombardeos en el Líbano y volvió a amenazar Beirut el 4 de junio, con informes que indicaban que las operaciones se estaban expandiendo en el sur y apuntando a zonas de la capital dominadas por Hezbolá . La combinación de un pacificador muerto, ataques aéreos continuos y la advertencia de "última oportunidad" del presidente libanés creó un panorama profundamente pesimista del proceso diplomático.
Irán se posicionó como un actor central y potencialmente desestabilizador. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, lanzó una advertencia directa de que cualquier ataque israelí a Beirut desencadenaría una "reanudación a gran escala" de la guerra en Oriente Medio, afirmando que las fuerzas armadas iraníes estaban listas para atacar Israel .
Araghchi afirmó además que se estaba finalizando un "acuerdo de fin de guerra" entre Estados Unidos e Irán, y que dicho acuerdo debía incluir un alto el fuego garantizado en todos los frentes, incluido el Líbano . Insistió en que el destino de las guerras en Irán y el Líbano estaban "entrelazados desde el primer día"
. El Instituto para el Estudio de la Guerra evaluó que Irán y Hezbolá estaban tratando activamente de transformar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en conversaciones más amplias destinadas a poner fin a la guerra en el Líbano en términos favorables para ellos
.
Con el rechazo de Hezbolá y la negativa de Israel a detener las operaciones, el alto el fuego negociado en Washington fue ampliamente calificado de "minimalista" y colapsó en cuestión de horas . El escepticismo era generalizado entre los civiles libaneses, que consideraban el acuerdo como desconectado de la realidad de la ocupación y del poder de Hezbolá sobre el terreno
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Están programadas tentativamente más conversaciones para la semana del 22 de junio en Washington, en una quinta ronda, pero sigue sin estar nada claro si la vía diplomática puede sobrevivir a este rechazo y a la continua violencia sobre el terreno .
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