El mismo día que Irán lanzó misiles contra Israel, Trump concedió una entrevista telefónica al Financial Times en la que lanzó su advertencia pública más dura hasta la fecha contra el primer ministro israelí. Trump declaró que Netanyahu "no tendrá otra opción" que aceptar el acuerdo nuclear que Washington negocie con Teherán, y sentenció: "Él no tendrá otra opción. Yo soy quien manda aquí. El que toma todas las decisiones soy yo. Él no toma las decisiones" .
Trump presionó públicamente a Israel para que no tomara represalias tras la andanada de misiles iraníes e insistió en que el intercambio de golpes no haría descarrilar la vía diplomática . Aseguró a los periodistas que el ataque no había alterado su determinación de cerrar las negociaciones con Teherán y afirmó que las conversaciones avanzaban a "un ritmo acelerado"
. Sin embargo, Israel lanzó ataques de represalia contra objetivos iraníes el 8 de junio, dejando al descubierto una profunda brecha estratégica entre ambos aliados
.
Desde principios de 2026, Pakistán, Egipto y Turquía ejercen de mediadores en las conversaciones entre EE. UU. e Irán, cuyo objetivo es poner fin a la guerra y abordar las ambiciones nucleares de Teherán . El marco central propone que Irán renuncie a sus reservas de uranio altamente enriquecido a cambio de acceder a sus activos congelados en el extranjero
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A finales de mayo de 2026, sin embargo, las conversaciones estaban estancadas. Irán no se había comprometido públicamente a retirar su uranio altamente enriquecido ni a detener el enriquecimiento, y ambas partes mantenían "posiciones fundamentalmente diferentes en la mayoría de los temas principales" . Para colmo, el 8 de junio, un medio afín a la Guardia Revolucionaria informó de que las negociaciones en curso se centran solo en poner fin a la guerra, y que la cuestión nuclear es un mero punto de la agenda futura, no parte de la negociación actual
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Trump rechazó cualquier alivio financiero por adelantado para Irán y afirmó que EE. UU. no levantará las sanciones ni liberará activos iraníes congelados hasta que se alcance un acuerdo final formal . Esto contradecía los informes previos de abril de 2026 de Axios sobre una propuesta de 20 000 millones de dólares en efectivo a cambio de uranio, por la cual EE. UU. liberaría esa cantidad en activos iraníes congelados a condición de que Irán renunciara a sus reservas de uranio altamente enriquecido —casi 2000 kilogramos, de los cuales unos 450 están enriquecidos al 60 %—
. Trump desestimó públicamente la idea e insistió en que "no habrá intercambio de dinero" antes de un acuerdo definitivo
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En una entrevista para el programa Meet the Press de la NBC grabada el 6 de junio y emitida el 7, Trump articuló una postura de doble vía que expuso aún más las tensiones con Israel y complicó el tablero diplomático:
Más ataques quirúrgicos contra Hezbolá: Trump afirmó que quería que Israel llevara a cabo ataques "más quirúrgicos" contra Hezbolá en Líbano, un comentario que se interpretó como una bendición tácita a las operaciones israelíes, al tiempo que criticaba su alcance . "Me gustaría ver un ataque más quirúrgico contra Hezbolá", dijo, y añadió: "Estoy en desacuerdo con Netanyahu en un par de cosas"
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Desvinculación del Líbano del acuerdo nuclear: A pesar de que Hezbolá es el representante de Irán en Líbano y un factor central de la escalada del 7 de junio, Trump afirmó explícitamente que no exigiría una resolución del conflicto libanés como condición previa para un acuerdo nuclear a corto plazo con Irán. "Creo que les gustaría verlo, pero no lo estoy exigiendo", declaró .
Un acuerdo está "muy cerca": Trump repitió insistentemente que EE. UU. e Irán estaban "muy cerca" de un pacto y que Irán había "admitido el hecho de que no tendrán armas nucleares" .
Los acontecimientos de principios de junio de 2026 revelan una desconexión fundamental entre las ambiciones diplomáticas de Washington y la postura de seguridad de Israel. Trump, ansioso por adjudicarse un rápido acuerdo nuclear como una victoria en política exterior, se muestra públicamente dispuesto a desvincular el frente de Líbano y Hezbolá de la vía nuclear e insiste en que Israel no tiene derecho de veto sobre el resultado que él negocie. Israel, por el contrario, bombardeó Beirut contra los deseos de Estados Unidos, tomó represalias contra Irán tras la andanada de misiles del 7 de junio y considera que tanto el programa nuclear iraní como la presencia de Hezbolá en su frontera son amenazas existenciales que no pueden separarse . Como señalaba un análisis, ambos países estaban "mostrando una brecha estratégica más profunda" sobre toda la dirección de la política en Oriente Medio
. La pregunta que emerge de este momento decisivo no es solo si se puede alcanzar un acuerdo nuclear, sino si Washington y Jerusalén pueden permanecer alineados sobre quién tiene, en última instancia, la última palabra.
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