La respuesta de China no tuvo precedentes. El 25 de noviembre de 2025, una nave espacial Shenzhou-22 no tripulada despegó sobre un cohete Larga Marcha 2F desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan . La misión, designada internamente como Respuesta de Emergencia Tiangong-1, se lanzó con unos seis meses de anticipación respecto a su calendario original para restaurar la capacidad de retorno de emergencia
.
La Shenzhou-22 completó un encuentro rápido, acoplándose al puerto delantero de la Tiangong aproximadamente tres horas y 40 minutos después del despegue . El vehículo llevaba suministros médicos, repuestos y alimentos, pero su propósito principal era inequívoco: se convirtió en el "bote salvavidas" de la estación para el resto de la misión extendida
. El primer lanzamiento espacial de emergencia de China fue un éxito y la brecha de seguridad inmediata se cerró.
Lejos de simplemente esperar a que terminara su estancia prolongada, la tripulación de la Shenzhou-21 mantuvo un ritmo operativo completo. Realizaron tres actividades extravehiculares, o paseos espaciales, durante la misión . También llevaron a cabo inspecciones detalladas de la cápsula de retorno dañada de la Shenzhou-20 —trabajo que informará las futuras medidas de protección contra escombros— y ejecutaron numerosas operaciones de transferencia de carga y experimentos científicos
.
La tripulación finalmente regresó a la Tierra el 29 de mayo de 2026, aterrizando en el Sitio de Aterrizaje Dongfeng en Mongolia Interior a las 8:11 p. m., hora de Pekín, a bordo de la cápsula Shenzhou-22, una nave diferente a la que los llevó a órbita .
La tripulación de la Shenzhou-23 se lanzó el 24 de mayo de 2026 y se acopló a la Tiangong el 25 de mayo, creando una tripulación temporal de seis personas a bordo de la estación . El nuevo grupo incluyó varias primicias:
Uno de los miembros de la Shenzhou-23 está destinado a permanecer en órbita durante un año continuo, lo que supone el primer intento de China de un vuelo tripulado de un año y se basa directamente en los datos de resistencia obtenidos durante la misión extendida de la Shenzhou-21 .
La saga de la Shenzhou-21 fue una prueba de estrés histórica para el programa espacial chino, revelando capacidades que las operaciones rutinarias nunca podrían validar:
El programa espacial tripulado de China salió de la contingencia de la Shenzhou-21 con un manual de emergencia probado, una experiencia más profunda en respuesta a anomalías y un camino claro hacia las misiones de larga duración que eventualmente apoyarán la exploración del espacio profundo.
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