Un caso recogido por The Straits Times reflejó algunas de esas preocupaciones sobre el uso excesivo, la comparación social y la imagen personal. Una madre contó que sus hijas pasaban alrededor de cuatro horas diarias en redes sociales cuando tenían menos de 12 años.
El MDDI y The Straits Times organizaron una mesa de discusión con padres para el 25 de julio de 2026, de 8:45 a 13:00, en el NTUC Centre, en 1 Marina Boulevard. El objetivo era recabar opiniones sobre las propuestas gubernamentales de protección infantil y explicar qué debería incluir un entorno digital seguro para los menores.
Las preguntas centrales eran prácticas y dependían de la edad:
El panel anunciado incluía a Josephine Teo, ministra de Desarrollo Digital e Información; Rahayu Mahzam, ministra de Estado; el doctor Lim Choon Guan, director del Departamento de Psiquiatría del Desarrollo del Instituto de Salud Mental; y James Tan, director ejecutivo de TOUCH Community Services. Karamjit Kaur, editora asociada de The Straits Times, iba a moderar el encuentro.
La sesión formaba parte de una serie más amplia de grupos de discusión del MDDI con padres y jóvenes, organizados junto con entidades comunitarias para recoger opiniones y promover una respuesta de toda la sociedad a la seguridad infantil en internet.
El MDDI presentó el acceso escalonado —o basado en la edad— como una forma de reconocer que las necesidades de los menores cambian a medida que maduran. Teo explicó que, por debajo de cierta edad, la ausencia total de acceso podría ser la mejor opción. Para los niños mayores, en cambio, podrían establecerse protecciones progresivas en lugar de excluirlos automáticamente de todos los servicios.
La propuesta también traslada parte de la responsabilidad a las plataformas. Según el MDDI, un entorno digital más seguro debe controlar tres frentes: el contenido al que pueden acceder los menores, las personas con las que pueden interactuar y el tiempo que pasan en cada servicio.
Tras el foro, el Gobierno señaló que bloquear el acceso no era la opción preferida, aunque podría aplicarse a las plataformas que no ofrecieran las salvaguardas necesarias.
La diferencia es importante para las familias: el debate no consiste simplemente en fijar una edad a partir de la cual el acceso se activa de golpe. También plantea cómo verificar la edad, cómo diseñar los productos, cómo moderar el contenido, qué controles de interacción deben existir y de qué manera deben adaptarse las plataformas a los usuarios más jóvenes.
Las consultas se desarrollaron mientras Singapur ampliaba su marco de seguridad digital.
El Código de Prácticas para la Seguridad en Internet —Servicios de Redes Sociales—, introducido en 2023, obliga a determinados servicios a mantener sistemas y procesos destinados a reducir el acceso de los usuarios, especialmente los menores, a contenido dañino.
El código para los servicios de distribución de aplicaciones, implantado en marzo de 2025, exige a determinadas tiendas de aplicaciones reducir la exposición a contenido dañino y utilizar mecanismos de verificación de edad para impedir que los menores de 18 años descarguen aplicaciones inadecuadas para su edad.
La Comisión de Seguridad en Internet comenzó a operar en junio de 2026. Ofrece a las víctimas de daños en internet una vía para solicitar una solución rápida; los padres o tutores pueden presentar denuncias en nombre de los menores de 18 años.
En conjunto, estas medidas pretenden trasladar parte de la carga desde las familias hacia los servicios que diseñan, distribuyen y gestionan los productos digitales. No eliminan la necesidad de orientación parental, pero buscan que esa tarea sea más viable.
El 17 de julio, el MDDI y el Instituto de Estudios Políticos celebraron el Foro MDDI-IPS sobre la creación de entornos digitales seguros para los menores en las redes sociales. El encuentro reunió a reguladores internacionales, entidades comunitarias y del sector, académicos y otros expertos. Las conversaciones analizaron el equilibrio entre establecer una edad mínima, mejorar el diseño de las plataformas, reforzar la alfabetización digital y repartir responsabilidades entre padres, empresas y responsables políticos.
El MDDI también consultó a los jóvenes. Una sesión celebrada el 4 de julio reunió a unos 75 participantes de entre 13 y 35 años para debatir si el acceso gradual podía hacer más seguras las redes sociales y qué niveles de acceso serían adecuados para cada grupo de edad.
Además, los padres de niños de entre 0 y 17 años podían participar hasta finales de julio en la encuesta pública «Keeping Children Safe Online» —«Mantener a los niños seguros en internet»— a través de Singpass, el sistema de identidad digital de Singapur. El cuestionario buscaba conocer la opinión ciudadana sobre las mejoras propuestas para la seguridad en internet. El MDDI indicó que los resultados ayudarían a perfeccionar su estrategia y a detectar carencias en la información pública y en las expectativas de las familias.
El enfoque de Singapur se encaminaba hacia un modelo de responsabilidad compartida: los padres orientan a sus hijos, las plataformas diseñan servicios más seguros, los expertos evalúan los riesgos para el desarrollo y la salud mental, y el Gobierno fija protecciones básicas y mecanismos de reparación.
El reto pendiente es encontrar el equilibrio entre una protección real y una realidad difícil de ignorar: las redes sociales ya forman parte de la vida de muchos jóvenes. Por eso, las consultas se centraron menos en decidir si los menores deben estar conectados en términos abstractos y más en concretar qué pueden ver, hacer y experimentar a cada edad, así como qué medidas de protección deben incorporar las propias plataformas.