Las inspecciones no detectaron daños estructurales. TSMC informó de que los edificios y los equipos esenciales para la seguridad permanecían intactos. Las obras de ampliación de JASM tampoco sufrieron daños, aunque parte de los trabajos se suspendió preventivamente ante el riesgo de réplicas . La planta registró una intensidad sísmica máxima de 5 en la escala utilizada por Japón .
El reinicio comenzó el mismo día. TSMC empezó a reanudar gradualmente las operaciones durante la tarde del 28 de julio . Para el 4 de agosto, la fábrica había vuelto por completo a la normalidad. La compañía también anunció una donación de 250 millones de yenes para las labores de ayuda tras el desastre .
Durante la puesta en marcha se esperaban algunas roturas de obleas y pérdidas asociadas a la recalificación de herramientas . Aun así, los analistas estimaron que el efecto financiero sobre los ingresos del tercer trimestre sería limitado .
El terremoto provocó inspecciones y suspensiones temporales en varias compañías relevantes de Kumamoto y de la región de Kyushu, entre ellas:
Las empresas no solo revisaron edificios. También tuvieron que comprobar maquinaria, recalibrar equipos y evaluar la calidad de los procesos antes de reanudar la producción. Para el 3 de agosto, TEL y Sony ya se encontraban entre los operadores que retomaban sus actividades por fases .
El consenso inicial de analistas y medios especializados apuntaba a que el efecto sobre la cadena mundial de suministro sería limitado, debido a la ausencia de daños estructurales graves. No obstante, sí se advirtieron posibles retrasos en envíos de equipos y alteraciones localizadas de la logística .
Algunas informaciones llegaron a prever meses de inestabilidad, pero esas proyecciones no se materializaron de forma generalizada: la mayoría de las instalaciones comunicó calendarios de recuperación mucho más rápidos .
La industria automotriz recibió un impacto más visible. Las interrupciones no se debieron únicamente a las fábricas de semiconductores: las carreteras dañadas, los cortes de suministro eléctrico y las rutas de transporte bloqueadas también dificultaron la llegada de piezas y servicios logísticos .
El episodio volvió a poner bajo la lupa el modelo «justo a tiempo», en el que las automotrices mantienen inventarios reducidos y dependen de una coordinación muy precisa entre proveedores, fábricas y transportistas. Kumamoto es un nodo importante para la producción de semiconductores destinados al automóvil, por lo que una interrupción regional puede propagarse rápidamente por la red industrial .
El alcance geográfico del problema quedó patente cuando Toyota sufrió afectaciones en plantas situadas a cientos de kilómetros del epicentro. Una de sus instalaciones en Aichi, a más de 600 kilómetros, también estaba prevista para permanecer inactiva durante parte de la semana siguiente .
La evidencia disponible no indica que el sismo agravara de forma material la escasez de DRAM. Kumamoto no es un centro principal de fabricación de este tipo de memoria y los informes sobre las plantas detenidas no identificaron a fabricantes de DRAM entre las instalaciones afectadas.
Por tanto, el terremoto sí generó interrupciones temporales en chips para automóviles, sensores de imagen, equipos y aplicaciones industriales, pero no añadió una presión significativa al mercado mundial de memoria DRAM.
Tampoco hubo una amenaza directa para las entregas de chips de Apple. La planta JASM de TSMC en Kumamoto fabrica principalmente chips de nodos maduros, como los de 28/22 nanómetros y 16/12 nanómetros, orientados a los sectores automotriz e industrial. No produce los procesadores avanzados de aplicación de Apple —las familias A y M—, que se fabrican en las plantas de vanguardia de TSMC en Taiwán .
Cualquier efecto sobre Apple habría sido indirecto y habría dependido de una interrupción prolongada de la red de suministro. Dado que JASM recuperó rápidamente sus operaciones y los nodos clave de Apple se encuentran en otras instalaciones, el riesgo directo para sus entregas fue bajo.
El sismo fue una prueba importante para uno de los principales polos tecnológicos de Japón, pero no desencadenó el peor escenario temido por el mercado. JASM reanudó sus operaciones por completo en una semana, otras fábricas retomaron la producción de forma escalonada y la cadena mundial de semiconductores absorbió el golpe con alteraciones limitadas.
La industria automotriz afrontó parones más concretos, sobre todo por los problemas de transporte y suministro de piezas. La lección principal no es que no existan riesgos sísmicos para las fábricas de chips, sino que las instalaciones modernas demostraron una considerable capacidad de resistencia. Al mismo tiempo, el terremoto dejó claro que una cadena automotriz basada en inventarios mínimos puede quedar paralizada aunque las plantas centrales no sufran daños graves.