Los wearables de IFA Berlín 2026 no giraron tanto en torno a mejoras menores de los relojes inteligentes. Las propuestas más llamativas separaron el mercado por función: sistemas motorizados para la movilidad, hardware de IA que puede pasar del escritorio al cuerpo, pulseras sin pantalla para recoger datos de salud de forma pasiva y un smartwatch premium centrado en conectividad y entrenamiento.
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Ascentiz convierte el exoesqueleto en una plataforma modular
El exoesqueleto modular de Ascentiz, reconocido entre los Best of IFA, fue el ejemplo más espectacular de que los wearables pueden ir mucho más allá de la muñeca. Su Exo-Belt es un núcleo motorizado que se lleva en la cintura y al que se acoplan distintos módulos: el de cadera, Ascentiz-H, busca ayudar a la propulsión al correr y subir; el de rodilla, Ascentiz-K, está pensado para reducir impactos y controlar mejor los descensos. También se pueden combinar en una configuración H+K.
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La parte clave no es solo el hardware. Según Ascentiz, BodyOS coordina en tiempo real la asistencia de los módulos motorizados. La empresa ha planteado abrir gradualmente la plataforma a desarrolladores externos, y las informaciones publicadas apuntaban a acceso mediante SDK y API durante el otoño.
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Su precio lo sitúa muy lejos de una pulsera de actividad convencional: en Europa, el H Pro parte de 1.599 €, mientras que la configuración H+K Ultra llega a 3.999 €. Durante la feria, Ascentiz-H ya estaba disponible; la disponibilidad del módulo K y de las configuraciones combinadas seguía pendiente de anuncio.
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No es un sustituto del smartwatch, sino la señal de una categoría diferente: robótica corporal para aportar asistencia física en actividades concretas.
iKairos: una IA personal que se mueve del escritorio al cuerpo
Lingverse siguió otra vía con iKairos. El dispositivo incorpora un Neural Core circular y extraíble que puede alojarse en la carcasa de un robot de escritorio o llevarse como colgante. Lingverse afirma que su software LifeOS utiliza información contextual recogida en ambos entornos para ofrecer sugerencias y apoyar experiencias similares a un diario personal.
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El formato es el centro de la propuesta. Sobre el escritorio, el dispositivo puede captar contexto desde una posición fija; fuera de él, el mismo núcleo acompaña al usuario. La idea es dar al sistema de IA personal una visión más amplia de las rutinas diarias que la de un móvil o un reloj por sí solos.
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También coloca la privacidad en primer plano. Lingverse ha indicado que incorpora controles físicos de privacidad, aunque todavía hay poca evidencia independiente sobre el funcionamiento de ese diseño en el uso cotidiano. En IFA no se anunciaron ni el precio para consumidores ni una fecha de venta.
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Las pulseras sin pantalla apuestan por medir sin distraer
La feria también reforzó el atractivo de los monitores de actividad sin pantalla. En lugar de invitar a consultar otro display, estas pulseras priorizan la medición continua y el asesoramiento en la aplicación móvil.
La Actxa Spark Band reúne datos de sueño, recuperación, salud cardíaca, actividad y forma física, junto con una estimación de glucosa generada por IA en un minuto. Actxa afirma que ofrece hasta 14 días de batería y no requiere suscripción. Su función de glucosa es, de forma explícita, una estimación orientada al bienestar general: no equivale a una monitorización continua de glucosa ni sirve para diagnosticar o gestionar la diabetes.
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La Luna Band comenzó sus envíos internacionales durante la feria. Este monitor sin pantalla se centra en datos de sueño, recuperación, variabilidad de la frecuencia cardíaca y temperatura de la piel; ofrece orientaciones diarias desde su app y tampoco exige una suscripción periódica.
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La Speediance Strap también apareció en la cobertura de esta ola de pulseras sin pantalla, una muestra de que el segmento está creciendo más allá de los dispositivos tradicionales centrados en contar pasos.
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El mensaje común es sencillo: el seguimiento de salud debería interferir menos, mientras que la interpretación de los datos debería resultar más útil. La contrapartida es que el comprador debe valorar la calidad de las mediciones y de las recomendaciones sin una interfaz en vivo en la muñeca.
Motorola defiende el smartwatch totalmente conectado
La Moto Watch Ultra de Motorola fue el contrapunto a las pulseras sin pantalla. Funciona con Wear OS 6 e integra LTE/eSIM, GPS de doble banda, una pantalla OLED de 1,5 pulgadas y acceso al ecosistema de aplicaciones para wearables de Google. Motorola la presenta como su primer Moto Watch con conectividad LTE.
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Su diferencia está principalmente en el software. Polar aporta funciones de sueño, recuperación, respiración y entrenamiento, entre ellas Nightly Recharge, Sleep Plus Stages, ejercicios de respiración Serene y Running Coach. La capa de IA personal Qira de Motorola también está disponible en el reloj, junto con el ecosistema de Google.
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Representa la evolución de la vía más convencional del smartwatch: prioriza llamadas y mensajes sin depender del teléfono, navegación, pagos, aplicaciones y entrenamiento guiado, en vez de minimizar las interacciones.
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Qué dejan claro los wearables de IFA 2026
IFA Berlín 2026 sugirió que «wearable» ya no define una única clase de producto. El mercado se está separando en cuatro propuestas distintas:
- Asistencia a la movilidad: exoesqueletos modulares como el de Ascentiz buscan aumentar o asistir el movimiento, no limitarse a medirlo.
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- IA personal ambiental: dispositivos como iKairos aspiran a entender el contexto del entorno y del usuario, aunque persisten interrogantes sobre privacidad y disponibilidad.
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- Bienestar pasivo: Spark Band y Luna Band prefieren la captación de datos sin pantalla y el acceso a información de salud sin suscripción.
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- Computación conectada: Moto Watch Ultra mantiene el modelo conocido de smartwatch, pero eleva la importancia de la conectividad celular, las apps y el entrenamiento basado en algoritmos.
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Para quien vaya a comprar, la conclusión práctica es empezar por la necesidad concreta. Una pulsera sin pantalla puede encajar con quien quiere datos de recuperación en segundo plano; un smartwatch LTE, con quien busca seguir comunicado sin llevar el móvil; y un exoesqueleto es un producto especializado de asistencia a la movilidad y de coste elevado. Precisamente las novedades más futuristas resultaron interesantes porque no intentaban ser el mismo dispositivo para todo el mundo.