El ataque del jueves se inscribe en un patrón claro y acelerado de ataques rusos contra buques mercantes en el mar Negro:
Las autoridades ucranianas describen estos hechos como una campaña sistemática y cada vez más intensa contra la infraestructura de exportación de Ucrania. Los ataques se han incrementado significativamente desde que Rusia se retiró de la Iniciativa de Granos del mar Negro, auspiciada por la ONU, en julio de 2023 .
Los ataques golpean directamente la capacidad de Ucrania para exportar grano, con consecuencias globales:
Después de que Ucrania utilizara drones navales para forzar a la Flota rusa del mar Negro a reubicarse de Sebastopol a Novorosíisk, Kiev estableció un corredor marítimo a lo largo de las costas de Rumanía y Bulgaria que ahora transporta más del 90% de sus exportaciones agrícolas . Rusia, al no poder controlar el mar directamente, ha optado por atacar lo que aún puede alcanzar: los puertos y los buques en tierra
. Esta campaña de asfixia económica busca dañar la economía exportadora de Ucrania sin un bloqueo naval, elevando los costos del seguro y disuadiendo a las navieras.
En resumen: El ataque con drones del 18 de junio es el más mortífero en una serie de ataques rusos contra la navegación civil. Causó la muerte de un marinero, hirió a cinco y tuvo como objetivo barcos con bandera de Panamá y San Cristóbal y Nieves. Las autoridades advierten de que la campaña general podría reducir en un tercio las exportaciones mensuales de grano de Ucrania, lo que supone un grave riesgo para la seguridad alimentaria mundial, en particular para las naciones en desarrollo que dependen de importaciones de cereales asequibles.
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