Una 'corporación no humana' se define como una entidad legal operada completamente por agentes de IA o algoritmos, sin el requisito de contar con empleados o gerentes humanos. Estas entidades poseerían su propia personalidad jurídica con responsabilidad limitada, capaces de tomar decisiones autónomas en entornos impredecibles . Milei enmarca explícitamente esto como una apuesta para convertir a la Argentina en el refugio del siglo XXI para la IA, similar a lo que fue Ámsterdam en el siglo XVII para los comerciantes holandeses
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La propuesta legislativa se apoya en tres pilares interconectados diseñados para atraer a las multinacionales tecnológicas :
El proyecto de ley también incluye disposiciones para "sociedades automatizadas" y Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAO), lo que señala una ambición más amplia de convertirse en un "sandbox" global para el comercio algorítmico .
Apenas cuatro días después, el 8 de junio de 2026, el historiador y autor Yuval Noah Harari ofreció un contundente contraargumento en el Financial Times bajo el título “No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA” . Harari, quien ya había estado advirtiendo sobre la personalidad de la IA en foros globales como Davos 2026, ahora tenía una propuesta gubernamental concreta que criticar
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La tesis central de Harari es que otorgar personalidad jurídica a agentes no humanos rompe un vínculo fundamental entre el poder y la rendición de cuentas. Sus argumentos clave conforman una advertencia integral:
El intercambio no quedó en una sola andanada. Pocas horas después de que circulara la columna de Harari, el presidente Milei respondió personalmente en redes sociales. Celebró el choque de ideas, calificando el intercambio como “fascinante y trascendental”, y se dirigió directamente al historiador: “¡Ya estoy preparando mi respuesta para ver si podemos disipar sus temores!” . Esta promesa de una réplica detallada ha transformado la disputa política en un debate intelectual vivo y seguido de cerca, con profundas implicaciones para la gobernanza global de la IA.
La reacción inmediata dentro de Argentina fue igualmente intensa, con políticos y expertos en tecnología expresando su alarma ante la posibilidad de que la propuesta cree un vacío regulatorio para sistemas poderosos sin control .
Esto es más que una pelea de política doméstica argentina. Es una versión cristalizada del dilema que enfrenta cada nación. El enfoque de Milei representa una apuesta a que la ventaja del "first-mover" en la desregulación impulsará una innovación y un crecimiento económico sin precedentes. El contraargumento de Harari es un llamado a un tabú global sobre la personalidad jurídica para la IA, un acuerdo internacional para mantener los sistemas autónomos como herramientas legales, no como personas legales, antes de que la arquitectura de la sociedad se altere de forma permanente .
El mundo ahora espera la prometida respuesta completa de Milei, pero la pregunta central que Harari ha planteado —"¿Se debería otorgar alguna vez la personalidad jurídica a la IA?"— ha sido elevada a la fuerza, pasando de ser una cuestión de nicho a ocupar el centro del debate global.