La propuesta central es utilizar herramientas de IA desde el desarrollo creativo inicial hasta la postproducción, en lugar de tratarlas como un complemento técnico aislado. Este enfoque busca integrar la IA en prácticamente cada etapa del proceso cinematográfico.
De los dos proyectos, “Hyperia” es el que tiene más detalles conocidos por ahora. La historia sigue a un fugitivo obligado a participar en una peligrosa carrera de trineos flotantes en un mundo extraterrestre.
El planteamiento apunta a una película visualmente ambiciosa, con entornos alienígenas, criaturas y secuencias de acción a gran escala. Precisamente ese tipo de escenarios complejos suele requerir enormes recursos de efectos visuales, lo que convierte al proyecto en una prueba interesante para flujos de trabajo apoyados en IA.
El segundo proyecto, “b,” también ha sido anunciado como un largometraje original de ciencia ficción, pero por ahora no se han divulgado detalles sobre su argumento.
Lo que sí se sabe es que compartirá el mismo enfoque experimental que Hyperia: una producción construida alrededor de herramientas de IA generativa integradas en todo el proceso de creación cinematográfica.
La colaboración contempla el uso de IA en múltiples fases del proyecto, entre ellas:
Además, las películas combinarán actores reales filmados en escenarios LED (volúmenes virtuales) con entornos generados por IA que se integran alrededor de ellos, un método cercano a las técnicas modernas de producción virtual.
La plataforma de Higgsfield está diseñada como un entorno integral de producción que reúne generación de video, bibliotecas de elementos reutilizables (personajes, lugares, objetos) y herramientas colaborativas dentro de un mismo sistema creativo.
El anuncio reúne a varios actores clave:
Por el momento no se han confirmado actores, distribuidores ni fechas de estreno.
La presentación llega en un momento en el que el papel de la inteligencia artificial en el cine genera un intenso debate dentro de la industria.
En Cannes y en Hollywood, muchos profesionales están empezando a aceptar el uso de IA para tareas técnicas que consumen mucho tiempo, como la edición o los efectos visuales. Sin embargo, los organizadores del festival han fijado un límite claro: las películas impulsadas principalmente por IA no pueden competir por la Palma de Oro, el premio principal del festival.
En ese contexto, el anuncio de Hyperia y b destaca porque no oculta el uso de IA: al contrario, la coloca en el centro del modelo de producción.
Si este enfoque terminará convirtiéndose en una nueva forma de hacer cine —o quedará como un experimento tecnológico— dependerá de si estos proyectos logran transformar ese flujo de trabajo basado en IA en películas que conecten realmente con el público.
Lo que sí parece claro es que el debate sobre la inteligencia artificial en el cine ya no es teórico. Con directores consolidados y nuevas plataformas tecnológicas colaborando en largometrajes completos, la industria entra en una fase en la que creatividad, tecnología y regulación tendrán que encontrar un nuevo equilibrio.
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