"El plan de Putin no es particularmente complicado. Quiere crear la impresión de que los rusos supuestamente apoyan la guerra — todos los partidos a los que aún se les permite participar están, de una forma u otra, en contra de la paz. Y luego, después de las llamadas elecciones, planea una movilización rápida adicional de varios cientos de miles de rusos para finales de año, y otros tantos el año que viene." — Zelenski, 11 de agosto de 2026
Zelenski afirmó que la advertencia se basaba en un informe del general Oleh Ivashchenko, jefe de la Dirección Principal de Inteligencia (HUR) de Ucrania . La prueba central citada fueron "documentos internos rusos" que, según Zelenski, confirman los planes del Kremlin
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Los detalles clave de la evaluación de inteligencia incluyen:
Zelenski esbozó un enfoque dual para contrarrestar el plan ruso, combinando la diplomacia con la acción militar.
1. Vía diplomática: El mismo día de la advertencia de movilización, Zelenski anunció que Ucrania había entregado propuestas formales a los negociadores estadounidenses para un plan que ponga fin a la guerra . Este movimiento busca mantener el apoyo militar y financiero de los aliados, mientras expone de forma preventiva los planes de escalada de Rusia a los socios occidentales
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2. Contramedidas militares: Zelenski afirmó que había ordenado a las fuerzas ucranianas "complicar al máximo" los planes de movilización de Rusia . Esto significa intensificar los ataques contra la infraestructura militar, la logística y los centros de movilización rusos para interrumpir el reclutamiento antes de que pueda efectuarse
. El presidente ucraniano calificó estas acciones como "sanciones de medio y largo alcance" contra las instalaciones de la industria petrolera y la infraestructura militar rusas
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La "movilización parcial" de 2022, que afectó a 300.000 reservistas, fue la primera desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque fue caótica, el régimen la superó. Sin embargo, una movilización en 2026 se enfrentaría a un entorno mucho más difícil.
Conclusión clave: Si bien la movilización de 2022 fue caótica pero sobrevivible para el régimen, una movilización en 2026 se enfrentaría a un cansancio bélico acumulado, una economía y un arsenal militar más agotados, un daño demográfico más profundo y un público que ya ha sido testigo de los costos del primer reclutamiento, lo que la hace política y económicamente más riesgosa para el Kremlin .