El Mundial 2026, primero con tres sedes, afronta una crisis sin precedentes: árbitros, jugadores y aficionados son bloqueados por las políticas de visa de EE. El caso más grave es el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien fue deportado al llegar a Miami pese a tener visa y pasaporte diplomático.

Create a landscape editorial hero image for this Studio Global article: What visa controversies have marred the 2026 FIFA World Cup across the U.S., Canada, and Mexico, including the specific cases of Somali refe. Article summary: The 2026 FIFA World Cup has been engulfed in a series of high-profile visa and entry controversies across all three host nations, with the most severe restrictions coming from U.S. immigration policies under the Trump ad. Topic tags: general, news, general web, user generated. Reference image context from search candidates: Reference image 1: visual subject "# Somali referee removed from World Cup officials list after US visa denial. Somali referee Omar Abdulkadir Artan will not be participating in the 2026 FIFA World Cup after U.S. au" source context "Somali referee removed from World Cup officials list after US visa ..." Reference image 2: visual subject "# U
Se suponía que la Copa Mundial de la FIFA 2026 sería una gran celebración, la primera en la historia repartida en tres países. Sin embargo, en lugar de unión, la antesala del torneo ha estado dominada por una cascada de rechazos de visa y denegaciones de entrada que han afectado a jugadores, árbitros, personal de las federaciones y a miles de aficionados que ya tenían sus boletos. Las restricciones más severas han emanado de Estados Unidos, pero Canadá y México —cada uno con sus propias reglas migratorias— han añadido capas de confusión y exclusión, generando un torneo fracturado que, según los críticos, más bien parece una "Copa de unos pocos" en lugar de una "Copa del Mundo" .
El caso más impactante es, sin duda, el de Omar Abdulkadir Artan, un árbitro somalí que estaba a punto de hacer historia como el primero de su país en arbitrar un partido mundialista. Artan era uno de los 52 colegiados seleccionados a nivel global para el torneo y ya había sido nombrado el mejor árbitro de África en 2025 . El 6 de junio de 2026 voló desde Estambul a Miami con una visa estadounidense válida y un pasaporte diplomático gestionado por la Embajada de Somalia en Kenia
.
Al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. lo detuvo. Las autoridades citaron “preocupaciones de investigación” y lo declararon inadmisible sin ofrecer una justificación pública detallada . El obstáculo principal fue la inclusión de Somalia en la lista ampliada de países con prohibición de viaje que impuso la administración del presidente Trump
. A pesar de sus credenciales impecables, Artan fue devuelto ese mismo día en un vuelo a Estambul. La FIFA lo retiró de la lista de árbitros de inmediato, declarando que "no interfiere en los procesos migratorios de las naciones anfitrionas"
.
De vuelta en Somalia, la gente lo recibió como a un héroe. Miles de personas se congregaron en Mogadiscio para darle la bienvenida, y su exclusión generó una condena generalizada en todo el país . En una entrevista concedida desde Estambul antes de su regreso, Artan se declaró "muy, muy decepcionado" de que el sueño de toda una vida se hubiera esfumado en la terminal del aeropuerto
.
Otro caso muy polémico se produjo en la frontera canadiense. Al centrocampista ghanés Thomas Partey se le denegó la visa para entrar a Canadá, lo que le hizo perderse el partido inaugural de Ghana contra Panamá en Toronto el pasado 17 de junio . Partey había viajado con su selección a EE. UU. y entrenaba en su sede de Boston sin ningún contratiempo
. Sin embargo, las autoridades canadienses rechazaron su solicitud basándose en procedimientos penales sin resolver en el Reino Unido.
Partey enfrenta múltiples cargos en Londres —cinco por violación y uno por agresión sexual—, de los cuales se ha declarado inocente . Como los cargos no han derivado en una condena, el gobierno de Ghana presentó una protesta oficial. El ministro de Deportes, Kofi Adams, calificó el argumento de "poco sólido" y "profundamente injusto", mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores ghanés argumentó que la decisión iba en contra del principio de presunción de inocencia
. La FIFA confirmó la ausencia de Partey sin entrar en el fondo del asunto, guardando la misma postura de no intervención que mantuvo en el caso de Artan
.
La participación de Irán en la Copa del Mundo se vio envuelta en un tira y afloja diplomático por las visas estadounidenses. Si bien los 26 jugadores de la convocatoria final acabaron recibiendo el permiso de entrada, a más de una docena de miembros del personal de apoyo y altos cargos de la federación de fútbol se les denegó inicialmente . Entre los vetados estaban el secretario general Hedayat Mombeini y el vicepresidente Mehdi Mohammad Nabi, dos de las figuras más prominentes de la administración futbolística iraní
.
La disputa llevaba meses gestándose. En noviembre de 2025, Irán boicoteó el sorteo del Mundial en Washington D. C. después de que EE. UU. negara las visas al presidente de la federación, Mehdi Taj, y a otros miembros de la delegación . A su llegada a México para la preparación previa al torneo, 15 miembros del personal seguían sin la autorización de entrada a Estados Unidos
.
Los dirigentes iraníes reaccionaron con virulencia. La Federación de Fútbol de Irán acusó a EE. UU. de "conducta vengativa" y de "la peor forma de interferencia política sesgada en el deporte" . El delantero Mehdi Taremi declaró que las políticas de visados estaban generando "mucha tensión" y dañando la imagen de la nación anfitriona
. Hasta el 13 de junio de 2026, cuatro de los apelantes iraníes habían ganado sus recursos, pero otros 11 seguían sin poder pisar suelo estadounidense
.
El caos de visados no se limitó a los equipos y oficiales. Un análisis de la BBC reveló que los aficionados de más de una cuarta parte de las 48 selecciones participantes se enfrentaban a tasas de denegación de visa muy elevadas o a restricciones de viaje absolutas para acudir a las sedes norteamericanas .
Los seguidores de Marruecos, en concreto, reportaron un aluvión de rechazos a pesar de haber comprado las entradas y reservado los vuelos . Las prohibiciones de viaje de EE. UU., restablecidas y ampliadas bajo el mandato de Trump, afectan a ciudadanos de 39 países. Para 19 de esas naciones, el Departamento de Estado suspendió por completo la emisión de visas
. Entre los participantes mundialistas damnificados se encuentran Irán, Senegal, Haití y Costa de Marfil, lo que significa que los aficionados comunes y corrientes de esos países no tenían prácticamente ninguna vía legal para asistir a los partidos en Estados Unidos
.
Incluso antes de que empezara el torneo, una directiva interna del Departamento de Estado paralizó temporalmente la tramitación de visas para solicitantes de 75 países, incluidas grandes potencias del fútbol como Brasil, Colombia y Egipto. Esto desató el pánico entre quienes ya tenían sus entradas en la mano en un Mundial que ya era el más caro de la historia .
Ante la creciente presión de las federaciones nacionales, las organizaciones de derechos humanos y los aficionados, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofreció una respuesta que los críticos tacharon de desconectada de la realidad. En una comparecencia en Ciudad de México el 10 de junio, tan solo un día antes del pitido inicial, Infantino afirmó que la FIFA "no puede dictarle al gobierno de EE. UU. a quién permitir la entrada a su país" .
Abordó directamente la exclusión de Artan, calificándola de "desafortunada", pero insistió en que el organismo no tiene ninguna palanca para revertir las decisiones migratorias. Su consejo general a todos los afectados fue que se "tranquilizaran y se relajaran" ante las polémicas de visados . Las declaraciones provocaron un alud de críticas inmediatas por parte de los jugadores iraníes y de los defensores de los inmigrantes, quienes señalaron que la FIFA no había presionado públicamente a los gobiernos anfitriones para que respetaran el espíritu de un torneo que se vende como global
.
El problema de fondo, como apuntan múltiples análisis, es estructural. La FIFA había presionado inicialmente para crear un sistema de viaje unificado similar a la "Hayya Card" de Catar, que habría permitido a los participantes acreditados moverse sin trabas entre las tres naciones anfitrionas. El gobierno estadounidense rechazó la propuesta, dejando a los aficionados y a las selecciones navegando por una caótica colcha de retazos de tres regímenes de visados diferentes . El resultado es un Mundial en el que, demasiado a menudo, la política fronteriza se impone a lo que ocurre sobre el césped.
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El Mundial 2026, primero con tres sedes, afronta una crisis sin precedentes: árbitros, jugadores y aficionados son bloqueados por las políticas de visa de EE.
El Mundial 2026, primero con tres sedes, afronta una crisis sin precedentes: árbitros, jugadores y aficionados son bloqueados por las políticas de visa de EE. El caso más grave es el del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, quien fue deportado al llegar a Miami pese a tener visa y pasaporte diplomático.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, restó importancia a las quejas y pidió a los críticos "tranquilizarse y relajarse", asegurando que el organismo no puede imponer sus criterios migratorios a los países anfit...