La pérdida de los dos Tu-142 representa un duro golpe para una flota que Rusia posee en cantidades muy limitadas. Se estima que Moscú opera alrededor de dos docenas de estos aviones Tu-142 "Bear-F", diseñados para la guerra antisubmarina y el patrullaje marítimo de largo alcance. Perder dos en un solo ataque supone un revés desproporcionado para sus capacidades en este ámbito .
Uno de los aparatos destruidos ha sido identificado como una variante Tu-142MR "Bear-J", una aeronave de retransmisión de radio diseñada específicamente para mantener la comunicación con los submarinos nucleares rusos portadores de misiles balísticos. Es decir, una pieza clave en la cadena de mando y control nuclear de Rusia. Aunque los informes indican que ambos aviones se encontraban en mantenimiento en la Planta de Aviación de Taganrog, la pérdida de este activo especializado degrada una capacidad que no se puede reemplazar con facilidad .
El comandante de las USF, el mayor Robert "Madyar" Brovdi, confirmó los resultados en redes sociales y publicó imágenes de los impactos captadas por los drones. Con su estilo característico, Brovdi describió la operación nocturna diciendo que el "pájaro ucraniano amante de la libertad de las SBS trabajó durante toda la noche sobre 23 objetivos e instalaciones militares en la profundidad operativa del enemigo" .
La acción en el aeródromo se sincronizó con una oleada de ataques contra la infraestructura energética y logística que Rusia utiliza para evadir sanciones. En la zona portuaria del mismo Taganrog, los drones impactaron un petrolero de la "flota en la sombra" y provocaron un incendio en el depósito de combustible de la empresa Kurgannefteprodukt, dañando tanques de almacenamiento y un edificio administrativo . De forma simultánea, operadores de la 412.ª Brigada Independiente Némesis golpearon la Terminal Petrolera Marítima en Feodosia, en la Crimea ocupada, un centro neurálgico para el suministro de combustible y lubricantes a las tropas rusas en la península
. La amplitud de la operación, que combinó activos aéreos, misilísticos y energéticos en una sola noche, demuestra la creciente capacidad ucraniana para orquestar campañas de drones complejas y en múltiples ejes
.
La operación del 30 de mayo es el ejemplo más claro de una campaña de drones que se ha acelerado de forma espectacular durante la primavera. El presidente Volodímir Zelenski declaró a principios de mayo que los ataques con drones de medio alcance —aquellos que alcanzan más de 20 kilómetros por detrás de la línea del frente— se habían duplicado desde marzo y cuadruplicado desde febrero .
Ucrania depende cada vez más de estos "golpes intermedios" para degradar centros logísticos, concentraciones de tropas y sistemas de defensa aérea rusos que se encuentran a decenas o cientos de kilómetros del frente. Esta estrategia explota las debilidades de unas defensas antiaéreas rusas que se han visto estiradas al límite por la amplitud geográfica de la amenaza ucraniana .
La escala de lo que los sistemas de largo alcance ucranianos pueden alcanzar también ha crecido de forma considerable. Desde el inicio de la invasión a gran escala, las Fuerzas de Defensa de Ucrania han aumentado su capacidad de ataque en profundidad en más de 2.5 veces, pasando de un alcance aproximado de 630 kilómetros en 2022 a unos 1,750 kilómetros en la actualidad . El aeródromo de Taganrog, a orillas del mar de Azov, se encuentra a unos 150 kilómetros del frente más cercano, una distancia que queda claramente dentro del radio de acción que las flotas de drones de ala fija ucranianos ya pueden disputar con eficacia
. La operación demuestra, además, que estas capacidades son ya lo bastante precisas para destruir aeronaves raras y de alto valor estratégico en tierra, y lo bastante coordinadas para alcanzar dos docenas de objetivos distintos en una misma noche.
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