En contraste directo con las acciones de cumplimiento de EE. UU., la Marina de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) emite a diario declaraciones afirmando su propio control sobre la vía marítima. El 31 de mayo, la CGRI señaló que 28 embarcaciones habían cruzado el estrecho en las 24 horas previas “tras obtener permisos y con la coordinación y seguridad” proporcionada por sus fuerzas navales .
Estos anuncios, difundidos en medios estatales iraníes, constituyen un claro intento de proyectar autoridad sobre un estrecho que Irán reclama como propio. La CGRI describe su operativo como un “control inteligente del estrecho (…) llevado a cabo de forma continua, firme y con autoridad” . Es importante subrayar que estas afirmaciones no han sido verificadas por datos independientes de tráfico marítimo y contradicen la postura estadounidense de que el bloqueo está impidiendo activamente todo tránsito no autorizado hacia puertos iraníes.
Añadiendo una nueva y grave capa de riesgo, el Centro de Seguridad Marítima (MSC) de Omán emitió una advertencia urgente el 30 de mayo, tras detectar un “objeto flotante sospechoso de ser una mina” en sus aguas territoriales, al oeste de la Zona de Tráfico Costero . El centro instó a toda la gente de mar, pescadores y embarcaciones a “extremar las precauciones” y reportar de inmediato cualquier objeto sospechoso
.
Esta advertencia es muy significativa: representa la evidencia más concreta hasta la fecha de una amenaza que el sector marítimo temía desde hace meses. La posibilidad de que minas navales estén a la deriva en rutas de navegación intensamente transitadas supone un riesgo catastrófico para los petroleros y buques que transportan gas natural licuado .
La evaluación oficial de amenaza marítima permanece en el nivel máximo. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC), entidad que coordina los avisos para la industria naviera, ha mantenido de forma consistente un nivel de riesgo general CRÍTICO en el Golfo Pérsico, Estrecho de Ormuz y Golfo de Omán .
Esta designación responde a una combinación de factores: los patrones de ataque recientes en la zona, la interferencia continua a la navegación —incluyendo la disrupción del GPS—, los reportes de minas cerca de rutas comerciales principales y amenazas sustanciales a las infraestructuras portuarias de la región . De forma paralela, los avisos del gobierno de Estados Unidos alertan sobre una actividad militar significativa e insisten en los ataques iraníes a buques comerciales, recomendando a las embarcaciones mantenerse alejadas del área si es posible
.
En la guerra informativa que acompaña al conflicto, varias afirmaciones circulan sin un respaldo claro en las fuentes disponibles, por lo que deben ser tratadas con escepticismo:
En una crisis fluida donde la propaganda y la acción militar se entrelazan profundamente, los hechos confirmados son la única guía fiable. El estrecho de Ormuz sigue siendo un polvorín con capacidad de alterar el suministro energético mundial en un escenario que continúa evolucionando día a día.
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