Ucrania ha escalado de forma espectacular sus ataques de medio alcance, definidos como aquellos a una distancia de entre 30 y 180 kilómetros tras el frente. A principios de mayo de 2026, el presidente Volodymyr Zelenskyy declaró que el número de este tipo de ataques se había cuadruplicado desde febrero de 2026 y duplicado en comparación con marzo de 2026 . Este aumento representa un cambio estratégico deliberado para degradar la profundidad operacional rusa, apuntando a activos que están más allá del alcance de la artillería estándar y de los drones FPV (de vista en primera persona) de corto alcance
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Tan solo en abril de 2026, las fuerzas ucranianas llevaron a cabo más de 160 golpes intermedios a distancias de 120 a 150 kilómetros, alcanzando más de 65 depósitos de logística y municiones, 33 puestos de control y talleres de drones, y 17 puestos de mando de tropas, tanto en la Ucrania ocupada como en regiones fronterizas rusas . Los analistas describen estas operaciones como una "campaña sistemática para desgastar a Rusia", interrumpiendo directamente sus avances en el campo de batalla y allanando el camino para ataques de más largo alcance contra infraestructura petrolera y militar rusa
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La intensificación de la guerra con drones está siendo impulsada por una inversión institucional y civil sin precedentes. El 26 de mayo de 2026, la fundación "Come Back Alive" (Regresa con Vida), la mayor organización benéfica de apoyo militar en Ucrania, anunció la firma de uno de sus mayores acuerdos de adquisición. La fundación está comprando aproximadamente 16.000 drones de fabricación ucraniana por un valor superior a los 1.370 millones de grivnas (alrededor de 30.9 millones de dólares), y las entregas están programadas para completarse antes del 15 de junio de 2026 . Este movimiento se suma a una transferencia récord previa de más de 25.000 drones al Centro de Operaciones Especiales “A” del Servicio de Seguridad de Ucrania en febrero de 2026
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Las lecciones del campo de batalla en Ucrania están moldeando directamente las adquisiciones militares globales. El 19 de mayo de 2026, la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial 401 (JIATF-401) del Pentágono adjudicó un contrato de tres años por un valor máximo de 500 millones de dólares a la empresa Perennial Autonomy para el suministro de sistemas antidron con inteligencia artificial . El contrato contempla el dron interceptor Merops, el cuadricóptero de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) Bumblebee, y el dron de ataque de medio alcance Hornet, todos ellos desarrollados y probados en combate en Ucrania
. El interceptor Merops, por sí solo, ha derribado más de 4.000 drones de ataque unidireccional rusos en Ucrania desde mediados de 2024
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El senador estadounidense Roger Wicker, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, elogió el acuerdo afirmando que aumentaría el arsenal estadounidense con tecnología forjada en "el crisol de la guerra de drones de vanguardia" en Ucrania . Este contrato es el mayor acuerdo individual de sistemas antidron emitido por el Pentágono hasta la fecha
. Los expertos señalan que el Merops ofrece una alternativa económicamente viable a los costosos sistemas de defensa aérea basados en misiles, cambiando la ecuación económica de la defensa antiaérea moderna
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La campaña de ataques en profundidad de Ucrania se extiende más allá de las líneas del frente, apuntando a infraestructuras estratégicas navales y energéticas. Durante la noche del 23 de mayo de 2026, drones ucranianos impactaron en la base naval de Novorossiysk, dañando dos buques de la Flota rusa del Mar Negro: la fragata Almirante Essen y un aerodeslizador lanzamisiles del Proyecto 1239 . Días antes, el 21 de mayo, un dron de ataque profundo ucraniano alcanzó la refinería de petróleo de Syzran, una importante instalación en el interior de Rusia, paralizando sus operaciones
. Estos ataques demuestran el alcance de una flota de drones ucraniana cada vez más sofisticada y su papel central en la estrategia de guerra asimétrica del país.
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