Los investigadores, liderados por Sam Crow, exestudiante de doctorado de UC San Diego, diseñaron, construyeron y programaron una pequeña placa de circuito que actúa como un dispositivo malicioso de terceros insertado entre dos ordenadores críticos de a bordo . Así es como se desarrolla el ataque:
El dispositivo, aproximadamente del tamaño de una moneda de 25 centavos de dólar (un 'quarter') y con un coste de construcción inferior a 100 dólares, se instala abriendo una escotilla externa en el fuselaje del avión que da acceso al compartimento de Electrónica y Equipos (E&E) . Un atacante puede abrir esta escotilla en unos 15 segundos sin herramientas especiales y luego conectar el implante a un puerto expuesto del Ordenador de Mantenimiento a Bordo (OMC, por sus siglas en inglés) . Todo el proceso lleva menos de 60 segundos, y el dispositivo es tan pequeño que cabe debajo de la tapa antipolvo del puerto, pasando desapercibido durante las inspecciones rutinarias .
Una vez conectado, el implante accede al bus de datos de aviónica ARINC 429 sin cifrar. Se trata de un bus serie de un solo maestro que transporta toda la comunicación entre el Ordenador de Gestión de Vuelo (FMC) y la Unidad de Control y Visualización Multifunción (MCDU) del piloto . ARINC 429 no tiene autenticación ni cifrado integrados. Un detalle crucial: su diseño eléctrico utiliza resistencias de adaptación de impedancia que permiten que un dispositivo malicioso anule eléctricamente las señales legítimas al enviar más corriente a las líneas del bus que el transmisor autorizado . Los investigadores llaman a esta técnica de supresión de señal el ataque 'Bus Driver' .
Una vez que el implante 'Bus Driver' anula el bus, puede inyectar comandos falsos para:
Simultáneamente, el dispositivo envía datos falsos a las pantallas de la cabina de mando para que el piloto vea el plan de vuelo original sin modificar, ocultando todos los cambios . El piloto no vería ninguna alerta o discrepancia en la pantalla de la MCDU, lo que hace que el ataque sea extremadamente difícil de detectar desde la cabina .
El implante incluye una radio Wi-Fi, lo que permite a un atacante enviar comandos de forma inalámbrica en tiempo real o incluso desplegar una actualización de software maliciosa mientras el avión está en vuelo . Esto significa que el dispositivo se puede controlar de forma dinámica desde el momento de su instalación y durante todo el vuelo.
El equipo de investigación notificó por primera vez la vulnerabilidad a Boeing en 2020 y luego trabajó estrechamente con el fabricante para probar y validar el ataque en el propio laboratorio de Boeing .
En respuesta, Boeing emitió un comunicado restando importancia al riesgo práctico: "Nuestros expertos técnicos confían en que las capas de protección existentes en el avión, incluyendo el diseño del sistema y el entorno operativo, proporcionan una mitigación suficiente para limitar significativamente la viabilidad y el riesgo de ataques en el mundo real" . Boeing también declaró que llevó a cabo su propia revisión de los diseños, instalaciones e interfaces de los componentes relevantes en respuesta a los hallazgos de los investigadores .
Los investigadores propusieron una serie de mitigaciones para abordar la vulnerabilidad, incluyendo :
Los investigadores enfatizaron que sus hallazgos no requieren la inmovilización de la flota, sino que exigen mejoras prácticas y a corto plazo en la seguridad física y la integridad del bus de aviónica .
Los investigadores, liderados por Sam Crow, exestudiante de doctorado de UC San Diego, diseñaron, construyeron y programaron una pequeña placa de circuito que actúa como un dispositivo malicioso de terceros insertado entre dos ordenadores críticos de a bordo . Así es como se desarrolla el ataque:
El dispositivo, aproximadamente del tamaño de una moneda de 25 centavos de dólar (un 'quarter') y con un coste de construcción inferior a 100 dólares, se instala abriendo una escotilla externa en el fuselaje del avión que da acceso al compartimento de Electrónica y Equipos (E&E) . Un atacante puede abrir esta escotilla en unos 15 segundos sin herramientas especiales y luego conectar el implante a un puerto expuesto del Ordenador de Mantenimiento a Bordo (OMC, por sus siglas en inglés) . Todo el proceso lleva menos de 60 segundos, y el dispositivo es tan pequeño que cabe debajo de la tapa antipolvo del puerto, pasando desapercibido durante las inspecciones rutinarias .
Una vez conectado, el implante accede al bus de datos de aviónica ARINC 429 sin cifrar. Se trata de un bus serie de un solo maestro que transporta toda la comunicación entre el Ordenador de Gestión de Vuelo (FMC) y la Unidad de Control y Visualización Multifunción (MCDU) del piloto . ARINC 429 no tiene autenticación ni cifrado integrados. Un detalle crucial: su diseño eléctrico utiliza resistencias de adaptación de impedancia que permiten que un dispositivo malicioso anule eléctricamente las señales legítimas al enviar más corriente a las líneas del bus que el transmisor autorizado . Los investigadores llaman a esta técnica de supresión de señal el ataque 'Bus Driver' .
Una vez que el implante 'Bus Driver' anula el bus, puede inyectar comandos falsos para:
Simultáneamente, el dispositivo envía datos falsos a las pantallas de la cabina de mando para que el piloto vea el plan de vuelo original sin modificar, ocultando todos los cambios . El piloto no vería ninguna alerta o discrepancia en la pantalla de la MCDU, lo que hace que el ataque sea extremadamente difícil de detectar desde la cabina .
El implante incluye una radio Wi-Fi, lo que permite a un atacante enviar comandos de forma inalámbrica en tiempo real o incluso desplegar una actualización de software maliciosa mientras el avión está en vuelo . Esto significa que el dispositivo se puede controlar de forma dinámica desde el momento de su instalación y durante todo el vuelo.
El equipo de investigación notificó por primera vez la vulnerabilidad a Boeing en 2020 y luego trabajó estrechamente con el fabricante para probar y validar el ataque en el propio laboratorio de Boeing .
En respuesta, Boeing emitió un comunicado restando importancia al riesgo práctico: "Nuestros expertos técnicos confían en que las capas de protección existentes en el avión, incluyendo el diseño del sistema y el entorno operativo, proporcionan una mitigación suficiente para limitar significativamente la viabilidad y el riesgo de ataques en el mundo real" . Boeing también declaró que llevó a cabo su propia revisión de los diseños, instalaciones e interfaces de los componentes relevantes en respuesta a los hallazgos de los investigadores .
Los investigadores propusieron una serie de mitigaciones para abordar la vulnerabilidad, incluyendo :
Los investigadores enfatizaron que sus hallazgos no requieren la inmovilización de la flota, sino que exigen mejoras prácticas y a corto plazo en la seguridad física y la integridad del bus de aviónica .