El resultado es una demanda especialmente intensa de los MLCC más avanzados y fiables, justo el terreno donde dominan unos pocos fabricantes de Japón y Corea del Sur. Pero ese desplazamiento hacia la gama alta está dejando desatendidos otros segmentos del mercado. Ahí aparece la oportunidad para China.
Murata Manufacturing, líder mundial con cerca del 32 % del mercado de MLCC, y Samsung Electro-Mechanics (SEMCO), con aproximadamente el 23 %, están operando con tasas de utilización próximas al 95 % . No se limitan a aumentar la producción: también están reasignando líneas que antes fabricaban componentes de uso general o para automóviles hacia productos premium destinados a servidores de IA y vehículos de alta gama.
La razón es económica. Los MLCC de mayores prestaciones ofrecen márgenes más atractivos y responden a una demanda vinculada a la expansión de centros de datos, la electrificación del automóvil y el aumento del consumo energético de los procesadores. Murata ha confirmado esta orientación con un alza anunciada de entre el 3 % y el 10 % para determinadas categorías de productos destinados a servidores de IA y aplicaciones automovilísticas de alta gama, efectiva en julio de 2026 .
Para los fabricantes establecidos, la decisión tiene sentido: priorizar los pedidos más rentables. Para sus clientes, sin embargo, significa que conseguir componentes fiables de gama media y de uso general puede resultar más difícil.
La tensión no afecta por igual a todos los MLCC. Los analistas describen una recuperación con forma de “K”: los productos premium avanzan con fuerza, mientras que otras categorías se recuperan con mucha más lentitud .
Los MLCC de alta capacitancia, los destinados a automóviles y los específicos para servidores de IA afrontan plazos de entrega de entre 20 y 26 semanas, o incluso más; algunos números de pieza están sujetos a asignación . En cambio, los componentes de uso general mantienen plazos de unas 8 a 12 semanas, aunque ese margen se está reduciendo a medida que Japón y Corea del Sur trasladan más capacidad hacia los productos de mayor valor .
Según estimaciones citadas por medios del sector chino, el déficit de MLCC de alta capacitancia podría situarse entre el 15 % y el 20 % durante la segunda mitad de 2026 y alcanzar hasta el 30 % en 2027 . Si se cumple esa previsión, los fabricantes de equipos electrónicos y automóviles tendrán un incentivo adicional para homologar proveedores alternativos.
Ese proceso de homologación —conocido en la industria como design-in— suele ser lento y exigente. Una vez que un nuevo proveedor supera las pruebas de calidad y fiabilidad, puede convertirse en una fuente recurrente de pedidos. La escasez actual, por tanto, no solo crea ventas inmediatas: también puede abrir relaciones comerciales de varios años.
Los principales fabricantes de China continental todavía son pequeños frente a los líderes mundiales, pero están creciendo con rapidez:
En conjunto, estas compañías suman alrededor del 5 % o 6 % de los ingresos globales del sector, frente al aproximadamente 32 % de Murata y el 23 % de SEMCO .
También existe una pieza relevante en el ámbito de la Gran China: la taiwanesa Yageo, tercera compañía mundial en MLCC, obtiene aproximadamente el 75 % de sus ingresos de aplicaciones con mayores barreras de entrada, entre ellas la inteligencia artificial y la automoción . Su posición tecnológica y empresarial es distinta de la de los fabricantes de China continental, pero añade competencia regional a un mercado dominado por proveedores japoneses y surcoreanos.
Lo más importante es que los fabricantes chinos ya no están esperando pasivamente a que les lleguen pedidos. Están elevando la utilización de sus fábricas, anunciando subidas de precios y ampliando los plazos de entrega a medida que la presión de la gama alta se extiende a otras categorías . La demanda generada por la IA les proporciona un impulso comercial poco habitual en una industria históricamente muy concentrada.
El posible avance chino no se limita al componente terminado. Los MLCC se fabrican a partir de polvo cerámico de alta pureza, un material esencial que durante mucho tiempo estuvo controlado principalmente por proveedores japoneses y estadounidenses .
La expansión de los centros de datos y de los vehículos eléctricos está elevando también la demanda de ese insumo. Según las proyecciones de Murata, el consumo de MLCC asociado a servidores de IA crecerá a una tasa anual compuesta del 30 % entre 2025 y 2030, hasta multiplicarse aproximadamente por 3,3 en ese periodo . Si la producción de capacitores aumenta a ese ritmo, los fabricantes de materiales cerámicos tendrán una oportunidad para ampliar escala e integrarse más profundamente en la cadena global de suministro.
Para las empresas chinas de materiales, esto puede ser tan relevante como ganar cuota en los MLCC terminados. Una mayor presencia en las materias primas reduce dependencias, mejora el control de costes y permite acumular experiencia técnica en un eslabón que también presenta importantes barreras de entrada.
La oportunidad no implica que China haya alcanzado a los líderes en los productos más sofisticados. Murata, SEMCO y Taiyo Yuden conservan una ventaja considerable en los MLCC para servidores de IA y aplicaciones automovilísticas exigentes, gracias a sus procesos de fabricación, su historial de fiabilidad y años de homologación con grandes clientes.
Los fabricantes chinos todavía tienen dificultades en formatos ultrapequeños de menos de 0,008 × 0,004 pulgadas, en componentes de inductancia parásita ultrabaja y en aplicaciones que requieren más de 600 capas activas, donde las tasas de defectos aumentan con rapidez . Esas limitaciones son especialmente importantes en la alimentación de GPU, donde las fluctuaciones eléctricas deben controlarse en espacios muy reducidos.
La competencia más inmediata se encuentra, por tanto, en el centro del mercado: los miles de millones de MLCC utilizados cada año en teléfonos, ordenadores portátiles, equipos industriales, electrónica de consumo, vehículos de gama media y sistemas de gestión de energía para servidores. En esas categorías, la capacidad de producción, el precio y la rapidez de respuesta pueden pesar tanto como la excelencia tecnológica absoluta.
La llamada “sustitución china” está acelerándose, pero parte de una base reducida . En un primer momento, el avance dependerá más del volumen, el coste y la disponibilidad que de una paridad completa con los proveedores japoneses y surcoreanos. Cada ampliación de capacidad y cada nuevo cliente homologado, sin embargo, generan ingresos y experiencia que pueden financiar el siguiente salto tecnológico.
Goldman Sachs ha descrito el ciclo actual de los MLCC como “el mayor y más largo de la historia” . Para Murata, SEMCO y otros líderes, eso puede traducirse en varios años de rentabilidad excepcional en la gama alta. Para los fabricantes chinos, la oportunidad es distinta: pasar de cuotas globales de un solo dígito a posiciones de dos dígitos al cubrir el mercado que los grandes proveedores están dejando atrás.
La clave no será simplemente vender más barato. Será demostrar que pueden entregar grandes volúmenes con calidad constante justo cuando los compradores internacionales necesitan diversificar sus fuentes de suministro.
El resultado es una demanda especialmente intensa de los MLCC más avanzados y fiables, justo el terreno donde dominan unos pocos fabricantes de Japón y Corea del Sur. Pero ese desplazamiento hacia la gama alta está dejando desatendidos otros segmentos del mercado. Ahí aparece la oportunidad para China.
Murata Manufacturing, líder mundial con cerca del 32 % del mercado de MLCC, y Samsung Electro-Mechanics (SEMCO), con aproximadamente el 23 %, están operando con tasas de utilización próximas al 95 % . No se limitan a aumentar la producción: también están reasignando líneas que antes fabricaban componentes de uso general o para automóviles hacia productos premium destinados a servidores de IA y vehículos de alta gama.
La razón es económica. Los MLCC de mayores prestaciones ofrecen márgenes más atractivos y responden a una demanda vinculada a la expansión de centros de datos, la electrificación del automóvil y el aumento del consumo energético de los procesadores. Murata ha confirmado esta orientación con un alza anunciada de entre el 3 % y el 10 % para determinadas categorías de productos destinados a servidores de IA y aplicaciones automovilísticas de alta gama, efectiva en julio de 2026 .
Para los fabricantes establecidos, la decisión tiene sentido: priorizar los pedidos más rentables. Para sus clientes, sin embargo, significa que conseguir componentes fiables de gama media y de uso general puede resultar más difícil.
La tensión no afecta por igual a todos los MLCC. Los analistas describen una recuperación con forma de “K”: los productos premium avanzan con fuerza, mientras que otras categorías se recuperan con mucha más lentitud .
Los MLCC de alta capacitancia, los destinados a automóviles y los específicos para servidores de IA afrontan plazos de entrega de entre 20 y 26 semanas, o incluso más; algunos números de pieza están sujetos a asignación . En cambio, los componentes de uso general mantienen plazos de unas 8 a 12 semanas, aunque ese margen se está reduciendo a medida que Japón y Corea del Sur trasladan más capacidad hacia los productos de mayor valor .
Según estimaciones citadas por medios del sector chino, el déficit de MLCC de alta capacitancia podría situarse entre el 15 % y el 20 % durante la segunda mitad de 2026 y alcanzar hasta el 30 % en 2027 . Si se cumple esa previsión, los fabricantes de equipos electrónicos y automóviles tendrán un incentivo adicional para homologar proveedores alternativos.
Ese proceso de homologación —conocido en la industria como design-in— suele ser lento y exigente. Una vez que un nuevo proveedor supera las pruebas de calidad y fiabilidad, puede convertirse en una fuente recurrente de pedidos. La escasez actual, por tanto, no solo crea ventas inmediatas: también puede abrir relaciones comerciales de varios años.
Los principales fabricantes de China continental todavía son pequeños frente a los líderes mundiales, pero están creciendo con rapidez:
En conjunto, estas compañías suman alrededor del 5 % o 6 % de los ingresos globales del sector, frente al aproximadamente 32 % de Murata y el 23 % de SEMCO .
También existe una pieza relevante en el ámbito de la Gran China: la taiwanesa Yageo, tercera compañía mundial en MLCC, obtiene aproximadamente el 75 % de sus ingresos de aplicaciones con mayores barreras de entrada, entre ellas la inteligencia artificial y la automoción . Su posición tecnológica y empresarial es distinta de la de los fabricantes de China continental, pero añade competencia regional a un mercado dominado por proveedores japoneses y surcoreanos.
Lo más importante es que los fabricantes chinos ya no están esperando pasivamente a que les lleguen pedidos. Están elevando la utilización de sus fábricas, anunciando subidas de precios y ampliando los plazos de entrega a medida que la presión de la gama alta se extiende a otras categorías . La demanda generada por la IA les proporciona un impulso comercial poco habitual en una industria históricamente muy concentrada.
El posible avance chino no se limita al componente terminado. Los MLCC se fabrican a partir de polvo cerámico de alta pureza, un material esencial que durante mucho tiempo estuvo controlado principalmente por proveedores japoneses y estadounidenses .
La expansión de los centros de datos y de los vehículos eléctricos está elevando también la demanda de ese insumo. Según las proyecciones de Murata, el consumo de MLCC asociado a servidores de IA crecerá a una tasa anual compuesta del 30 % entre 2025 y 2030, hasta multiplicarse aproximadamente por 3,3 en ese periodo . Si la producción de capacitores aumenta a ese ritmo, los fabricantes de materiales cerámicos tendrán una oportunidad para ampliar escala e integrarse más profundamente en la cadena global de suministro.
Para las empresas chinas de materiales, esto puede ser tan relevante como ganar cuota en los MLCC terminados. Una mayor presencia en las materias primas reduce dependencias, mejora el control de costes y permite acumular experiencia técnica en un eslabón que también presenta importantes barreras de entrada.
La oportunidad no implica que China haya alcanzado a los líderes en los productos más sofisticados. Murata, SEMCO y Taiyo Yuden conservan una ventaja considerable en los MLCC para servidores de IA y aplicaciones automovilísticas exigentes, gracias a sus procesos de fabricación, su historial de fiabilidad y años de homologación con grandes clientes.
Los fabricantes chinos todavía tienen dificultades en formatos ultrapequeños de menos de 0,008 × 0,004 pulgadas, en componentes de inductancia parásita ultrabaja y en aplicaciones que requieren más de 600 capas activas, donde las tasas de defectos aumentan con rapidez . Esas limitaciones son especialmente importantes en la alimentación de GPU, donde las fluctuaciones eléctricas deben controlarse en espacios muy reducidos.
La competencia más inmediata se encuentra, por tanto, en el centro del mercado: los miles de millones de MLCC utilizados cada año en teléfonos, ordenadores portátiles, equipos industriales, electrónica de consumo, vehículos de gama media y sistemas de gestión de energía para servidores. En esas categorías, la capacidad de producción, el precio y la rapidez de respuesta pueden pesar tanto como la excelencia tecnológica absoluta.
La llamada “sustitución china” está acelerándose, pero parte de una base reducida . En un primer momento, el avance dependerá más del volumen, el coste y la disponibilidad que de una paridad completa con los proveedores japoneses y surcoreanos. Cada ampliación de capacidad y cada nuevo cliente homologado, sin embargo, generan ingresos y experiencia que pueden financiar el siguiente salto tecnológico.
Goldman Sachs ha descrito el ciclo actual de los MLCC como “el mayor y más largo de la historia” . Para Murata, SEMCO y otros líderes, eso puede traducirse en varios años de rentabilidad excepcional en la gama alta. Para los fabricantes chinos, la oportunidad es distinta: pasar de cuotas globales de un solo dígito a posiciones de dos dígitos al cubrir el mercado que los grandes proveedores están dejando atrás.
La clave no será simplemente vender más barato. Será demostrar que pueden entregar grandes volúmenes con calidad constante justo cuando los compradores internacionales necesitan diversificar sus fuentes de suministro.