La colección Constellation Observatory rompe esa limitación: demuestra que un diseño minimalista puede cumplir los mismos estándares de precisión que cualquier reloj con segundero.
El avance proviene del Laboratoire de Précision, un laboratorio independiente creado por Omega y acreditado por el Servicio Suizo de Acreditación, además de certificado por METAS.
En lugar de depender exclusivamente de la observación visual del segundero, el laboratorio emplea un sistema que analiza cómo se comporta el movimiento internamente.
La base del sistema es la Dual Metric Technology, que registra la firma acústica de cada movimiento mientras se somete a pruebas prolongadas. Durante 25 días de pruebas continuas, se analizan variables como temperatura, posición y presión atmosférica.
Los movimientos mecánicos generan sonidos diminutos y repetitivos cuando funcionan, especialmente en componentes como el escape y el volante. Al analizar estos patrones sonoros, el laboratorio puede detectar desviaciones de precisión con gran exactitud.
El sistema también utiliza seguimiento óptico de las agujas para registrar el movimiento visible del reloj. Combinado con el análisis acústico, este método permite medir la precisión completa del reloj sin necesidad de un segundero.
Gracias a esta combinación de tecnologías, Omega puede realizar tanto las pruebas de Cronómetro como las de Master Chronometer en un reloj que solo muestra horas y minutos.
La colección Constellation Observatory incluye nueve referencias con caja de 39,4 mm, impulsadas por dos nuevos calibres automáticos:
Ambos incorporan el conocido escape Co‑Axial de Omega y están diseñados para cumplir el rango de precisión requerido por la certificación Master Chronometer.
Más allá de la innovación técnica, la colección busca reconectar con el legado del Constellation de 1952, uno de los relojes más asociados históricamente a la precisión certificada.
Entre los elementos de diseño heredados destacan:
Estos detalles evocan la época en que las competiciones cronométricas de observatorio eran la prueba definitiva de precisión en relojería.
Desde su lanzamiento en 1952, todos los Constellation mecánicos han sido cronómetros certificados. La colección Constellation Observatory lleva esa tradición al siglo XXI.
En lugar de competir en pruebas de observatorio como en el pasado, estos relojes demuestran su exactitud mediante métodos de laboratorio avanzados y certificación METAS.
El resultado es más que un nuevo modelo: es una evolución en la forma de evaluar la precisión mecánica. Por primera vez, un reloj puede demostrar su exactitud a través de datos acústicos y análisis técnico, sin depender de un segundero visible.
En términos de relojería, es un cambio pequeño en apariencia… pero enorme en lo que hace posible.
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