La urgencia proviene de una presión de precios que se resiste a ceder. En su reunión de abril, el BoJ revisó al alza de forma drástica su previsión de inflación para el año fiscal 2026, situándola en el 2,8% frente al 1,9% anterior . Esta aceleración está alimentada por un yen persistentemente débil y los problemas en las cadenas de suministro globales ligados al conflicto en Oriente Medio, que mantienen elevado el coste de las importaciones
. A menos que se produzca un shock grave en los mercados, la subida de tipos sigue su curso
. Arihiro Nagata, director de mercados globales de Sumitomo Mitsui Financial Group, considera la subida de junio como "ampliamente esperada" y urgió al BoJ a acompañarla de una guía clara para estabilizar la deuda
.
De forma simultánea, el BoJ realizará una evaluación intermedia de su plan para reducir las compras de Bonos del Gobierno Japonés (JGB) . Según el calendario actual, las compras mensuales debían reducirse hasta aproximadamente 2 billones de yenes (unos 12.400 millones de euros) para marzo de 2027
. Sin embargo, múltiples fuentes indican que el banco se planteará ahora mantener el ritmo de compras actual, lo que supone una pausa de facto en el proceso de ajuste más allá del próximo año fiscal
.
Esto supone un cambio de estrategia radical. El BoJ no solo se plantea no seguir reduciendo, sino también detener las reducciones ya programadas en lugar de permitir que su balance se reduzca en piloto automático . Los analistas señalan que hay tres opciones sobre la mesa: una pausa total en el nivel mensual actual de unos 2 billones de yenes, mantener la reducción trimestral existente de 200.000 millones de yenes, o una desaceleración más modesta
.
El aumento de los rendimientos de la deuda a largo plazo y la volatilidad en el mercado de bonos hacen que seguir adelante con el desmantelamiento de estímulos sea más arriesgado. El propio Departamento de Mercados Financieros del BoJ señaló en un documento del 2 de junio que el plan actual proporciona "previsibilidad y estabilidad al mercado de JGB", pero algunos miembros del directorio temen que continuar con la reducción de compras durante picos de inestabilidad en los rendimientos podría ser contraproducente . También hay consideraciones políticas. La administración de la primera ministra Sanae Takaichi está cada vez más incómoda con el aumento en el costo de financiación del estado, y una pausa le daría un respiro fiscal
.
La reunión de abril de 2026 preparó el terreno para este momento decisivo. El BoJ mantuvo los tipos en el 0,75% con una votación de 6 a 3, la mayor división interna desde que Kazuo Ueda es gobernador . Los miembros del directorio Naoki Tamura, Hajime Takata y Junko Nakagawa discreparon, votando a favor de una subida inmediata al 1,0%
. Esta división sin precedentes fue una clara señal de la creciente presión interna para endurecer la política monetaria.
Desde entonces, el gobernador Ueda ha reforzado un discurso duro, declarando que el riesgo de que la inflación supere las previsiones justifica continuar con la normalización de tipos . Con los tres disidentes de abril previsiblemente votando de nuevo a favor de una subida, y la antigua mayoría ahora alineada con ellos a la luz de los nuevos datos, una votación unánime o casi unánime de 9 a 0 para la subida en junio es plausible, aunque la evolución del conflicto en Oriente Medio sigue siendo un factor impredecible
.
Se espera que el debate más polémico gire en torno a la pausa en la compra de bonos. Las opiniones del directorio sobre el QT llevan meses divididas, y las actas de principios de 2026 ya confirmaban profundas diferencias internas sobre el ritmo de la reducción .
Dos grandes riesgos sobrevuelan la reunión. El primero, que una escalada abrupta en Oriente Medio descarrile por completo la subida de tipos si las condiciones de mercado se deterioran gravemente . El segundo es la forma exacta de la pausa en la reducción de bonos —si será una frenada en seco total o una desaceleración condicionada al comportamiento del mercado—, cuyos detalles se negociarán durante la reunión y tendrán implicaciones muy significativas tanto para el mercado de deuda japonés como para la cotización del yen.
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