Cheung rechaza explícitamente un estilo de crianza "de arriba abajo" por considerarlo anticuado. Con su hija de 17 años, habla "como una hermana mayor o una amiga", en lugar de repetir "'lo dice mamá, así que hazlo'". Convertirse en madre, afirma, fue su "verdadero punto de inflexión". "Cuando era hija, solo tenía que cuidar de mí misma; ahora tengo que ver el panorama completo, a toda la familia", explica.
Esa preocupación por la seguridad de sus hijas también catalizó un gran cambio profesional: en 2010 se matriculó en un máster de dos años en gestión ambiental en la Universidad de Hong Kong, porque sus hijas le hicieron tomar conciencia profunda de la contaminación ambiental y los problemas de seguridad alimentaria que afectan a la próxima generación.
La tercera lección de Cheung tiene que ver con la mentalidad. "No podemos controlar lo que sucede en este mundo ni en nuestras vidas. Pero podemos prepararnos para, cuando algo ocurra, tener más opciones", dice con sencillez. Una vez que los planes están en marcha —seguros, asesoramiento profesional, ahorros— cree que "lo más saludable es dejar de preocuparse", porque ve la preocupación en sí misma como una causa de enfermedad. "Si te preocupas, te enfermas. Si no lo haces, es menos probable que te pase", añade.
Cheung cofundó LoCoFarms, una empresa social que reconecta a los consumidores de Hong Kong con agricultores locales y artesanos de la alimentación. Lo describe como su forma de ser proactiva para la comunidad en general: "hacer algo por nuestra sociedad, por la comunidad de Hong Kong".
Considera LoCoFarms como "una semilla para el desarrollo sostenible" y mide el éxito no por su tamaño, sino por haber actuado según sus valores.
Estos cuatro pilares —prevención basada en expertos, crianza colaborativa, preparación serena ante la incertidumbre y acción centrada en la comunidad— conforman el plan que Cheung ha extraído de una sola crisis. "En solo 24 horas, muchas cosas pueden cambiar", reflexiona. "Pero podemos prepararnos".