El procedimiento comenzó en 2025 por las condiciones y los precios de PlayStation Store, pero el anuncio del fin de los discos ha reforzado los argumentos de la organización . Su tesis es que, sin copias físicas, desaparecería la última alternativa competitiva frente a la tienda de Sony. Eso podría traducirse en menos opciones de compra y precios más elevados para los consumidores .
El grupo también cuestiona la comisión del 30 % que Sony aplica en su escaparate digital. Según la demanda, esa comisión puede encarecer los juegos y, una vez desaparezca la distribución física, ya no existiría otro canal capaz de ejercer presión sobre esos precios .
En México, la diputada federal Iraís Reyes y el senador Luis Donaldo Colosio presentaron una denuncia antimonopolio ante las autoridades de competencia. Los legisladores argumentan que el cambio de Sony eliminaría la competencia de los comercios minoristas, el mercado de segunda mano y la capacidad de los consumidores para comparar precios .
La denuncia solicita investigar si la decisión puede constituir una práctica anticompetitiva o una forma de abuso de posición dominante en el mercado de videojuegos .
Las acciones legales comparten cuatro líneas principales de razonamiento:
Algunos expertos citados en los reportes sostienen que Sony podría haber debilitado su propia defensa legal. La compañía había argumentado anteriormente que los discos físicos imponían una presión competitiva suficiente sobre los precios de su tienda digital; si ahora elimina esa alternativa, ese argumento pierde fuerza .
Sony ha respondido al debate con dos movimientos destacados.
La compañía comenzó a distribuir consolas PS5 con avisos impresos en el embalaje que informan de que los nuevos lanzamientos estarán disponibles únicamente en formato digital desde enero de 2028 .
El aviso cumple una función evidente de información al consumidor, pero también puede tener consecuencias legales. Expertos antimonopolio señalan que dificulta que Sony alegue que los compradores no conocían el cambio o que la transición todavía no estaba decidida .
Sony también habría confirmado que los editores podrán vender futuros juegos en tiendas mediante códigos digitales, aunque todavía no ha detallado completamente cómo funcionarán esos productos ni hasta qué punto ofrecerán una alternativa real a los discos .
En la presentación de resultados del primer trimestre del ejercicio fiscal 2026, celebrada el 31 de julio de 2026, la directora financiera de Sony, Lin Tao, defendió el cambio con un dato contundente: el 82 % de las ventas de juegos, contenidos descargables y microtransacciones de PS5 ya era digital .
Tao afirmó que Sony no estaba observando por entonces un impacto en su negocio debido a la reacción de los jugadores y describió el abandono de los discos como la continuación de una tendencia ya consolidada hacia la digitalización . Según los reportes financieros citados, las descargas digitales contribuyeron a un aumento del 37 % en el beneficio operativo, hasta 1.200 millones de dólares, durante ese trimestre .
El dato explica la lógica empresarial de Sony, pero no resuelve la cuestión central de las demandas: que la mayoría de los jugadores compre digitalmente no significa necesariamente que la alternativa física haya dejado de ser importante para la competencia, la reventa o la libertad de elección.
Nintendo está siguiendo una estrategia más gradual. En el primer trimestre de su ejercicio fiscal 2027, entre marzo y junio de 2026, el 38,5 % de sus ventas de software todavía correspondió a juegos físicos; el 61,5 % restante fue digital .
La compañía no ha anunciado planes para abandonar los cartuchos . Analistas de Circana consideran poco probable que Nintendo elimine pronto el formato físico, en parte por la fortaleza que sus juegos mantienen en las tiendas .
Si Sony y Microsoft avanzan hacia modelos exclusivamente digitales, Nintendo podría terminar siendo el único gran fabricante de consolas que mantenga lanzamientos físicos durante esta generación . Eso no significa que el formato esté asegurado a largo plazo: Nintendo también ha introducido productos como las tarjetas Game-Key, que funcionan como una llave física para descargar el juego completo desde internet .
Más allá de la batalla judicial, el caso plantea preguntas sobre qué significa comprar un videojuego en la era digital.
A escala europea, el comisario europeo de derechos de los consumidores ha señalado que la Unión Europea no puede obligar a Sony a seguir fabricando juegos físicos, lo que limita las opciones regulatorias para frenar directamente la decisión .
La cuestión, por tanto, no es solo si los discos sobrevivirán. También está en juego si el paso a lo digital dejará a los jugadores con precios más rígidos, menos alternativas y un mercado en el que una sola compañía controle casi toda la cadena de compra.