Es el segundo desafío legal de Apple sobre este asunto. El IPT todavía no ha resuelto el nuevo caso, por lo que la batalla entre privacidad, ciberseguridad y acceso de las autoridades sigue abierta .
El punto central es Advanced Data Protection (ADP), una función de iCloud que ofrece cifrado de extremo a extremo para determinadas copias de seguridad. Con este sistema activado, solo el usuario puede descifrar la información; ni siquiera Apple dispone de una clave que le permita leerla directamente .
El Gobierno británico quiere que la empresa mantenga la capacidad técnica de proporcionar acceso cuando exista una autorización legal. Apple, en cambio, considera que crear una vía de acceso deliberada —lo que sus críticos describen como una “puerta trasera”— introduciría una vulnerabilidad estructural en el servicio.
La cuestión no se limita a un caso concreto ni a un solo usuario. Los documentos judiciales sugieren que la primera exigencia pudo abarcar una cantidad de datos de clientes mayor de la que se había entendido inicialmente . Esa posibilidad elevó la preocupación de organizaciones de derechos civiles y de legisladores estadounidenses.
Apple sostiene que el cifrado fuerte protege a todos los usuarios, no solo a quienes no están siendo investigados. Sus principales argumentos son los siguientes:
La compañía ha repetido que nunca ha creado una “puerta trasera” ni una “llave maestra” para sus productos y servicios, y que no tiene intención de hacerlo .
El Gobierno británico defiende la medida desde otra perspectiva. Sus argumentos se apoyan en la Investigatory Powers Act y en la necesidad de que el cifrado no impida por completo las investigaciones oficiales:
Para el Gobierno, la diferencia entre una “puerta trasera” y un mecanismo de acceso regulado es importante: su posición es que no busca vigilancia indiscriminada, sino la posibilidad de obtener datos bajo un procedimiento legal.
El caso de Apple no es el único frente judicial. Liberty y Privacy International cuestionan por separado tanto la legalidad de las TCN como el secretismo que las rodea. Sostienen que el régimen puede ser incompatible con los derechos humanos y con el principio de transparencia judicial .
En Estados Unidos, varios legisladores temen que una exigencia británica pueda sentar un precedente internacional y terminar afectando a datos de ciudadanos estadounidenses. La preocupación aumentó porque la primera orden, según los informes publicados, podía haber tenido un alcance más amplio que el de los usuarios británicos .
El IPT debe decidir si la nueva exigencia del Gobierno británico es legal y si puede obligar a Apple a mantener una capacidad de acceso a datos protegidos por cifrado de extremo a extremo. Mientras no haya una resolución, ninguna de las dos partes ha obtenido una victoria definitiva .
El desenlace tendrá consecuencias más allá de Apple. Una decisión favorable al Gobierno podría reforzar la capacidad de los Estados para exigir acceso a servicios cifrados. Una decisión favorable a Apple fortalecería el argumento de que el cifrado no puede incluir excepciones técnicas sin poner en riesgo la seguridad general.
En otras palabras, el litigio no trata solo de quién puede leer una copia de seguridad de iCloud. Trata de si es posible construir un acceso excepcional que siga siendo seguro para todos los demás.