La compañía no está argumentando que usar las canciones para entrenar a Lyria 3 sea 'uso legítimo' o 'práctica leal'. En cambio, señala una cláusula que existe desde hace tiempo en los Términos de Servicio de YouTube. Esta cláusula otorga a la plataforma "una licencia mundial, no exclusiva, libre de regalías, con derecho a sublicenciar y transferir, para usar, reproducir, distribuir, preparar obras derivadas, mostrar y ejecutar" cualquier contenido que los usuarios suban .
Google insiste en que entrenar un modelo de IA generativa entra perfectamente dentro de esta licencia, en concreto bajo los derechos de reproducción y creación de obras derivadas, y que por lo tanto, no se necesita permiso adicional ni compensación alguna para los artistas . La empresa ha pedido al tribunal que desestime la demanda "con perjuicio", lo que significaría que no podría volver a presentarse
.
Google camina sobre una delicada cuerda floja legal, negándose a confirmar públicamente si realmente utilizó contenido de creadores de YouTube para entrenar Lyria 3, mientras argumenta simultáneamente que sus términos de uso hacen que dicha práctica sea perfectamente legal .
La demanda colectiva fue presentada originalmente el 6 de marzo de 2026 en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Norte de Illinois. Los demandantes son un colectivo de músicos y compositores independientes que incluye a Nick Kogon, James Burjek, Berk Ergoz, Hamza Jilani, Maatkara Wilson, Arjun Singh, Magnus Fiennes y Michael Mell . El bufete de abogados Loevy & Loevy representa a los artistas
.
La demanda, de 118 páginas, alega que Google copió millones de grabaciones de sonido, composiciones musicales y letras protegidas por derechos de autor de YouTube y de todo internet para construir su generador de música por IA, Lyria 3 . La demanda sostiene que Google, propietaria de YouTube, usó su posición única para pasar "de distribuidor a competidor"
. Las acusaciones principales incluyen:
Si un tribunal aceptara la interpretación de Google de los Términos de Servicio de YouTube, las implicaciones irían mucho más allá de esta sola demanda y podrían reconfigurar la relación entre los creadores y las plataformas que alojan su trabajo.
Sin opción de exclusión ni pago para los creadores. La consecuencia más inmediata es que cualquier músico, podcaster o creador de video que suba contenido a YouTube se consideraría que ha consentido automáticamente que su trabajo se use para entrenar IA que podría llegar a competir con ellos, sin ningún mecanismo para revocar el permiso o exigir compensación .
Un modelo para otras plataformas. Otras grandes plataformas con un lenguaje de licencia similarmente amplio en sus términos —como Instagram y TikTok— tendrían una hoja de ruta clara para defender sus propias prácticas de entrenamiento de IA frente a desafíos por derechos de autor. Esto haría mucho más difícil para los creadores impugnar el entrenamiento no autorizado de IA en toda la industria .
Socavando futuros acuerdos de licencia. Un fallo a favor de Google podría destruir la capacidad de negociación que los creadores tienen actualmente para impulsar acuerdos de entrenamiento de IA con consentimiento explícito y tarifas de licencia separadas por parte de los desarrolladores de IA. Si se dictamina que los términos de la plataforma son una autorización suficiente, el mercado emergente de licencias para entrenamiento de IA podría colapsar antes de madurar .
Cubriendo todo el contenido, no solo la música. La lógica del argumento de Google no se limita a las canciones. La misma cláusula de los Términos de Servicio se aplica por igual a videos, podcasts, tutoriales, transmisiones en vivo y cualquier otro trabajo creativo subido a YouTube, lo que potencialmente le daría a la empresa plena libertad para usar todo el contenido generado por los usuarios para futuros modelos de IA .
El caso sigue pendiente en el tribunal federal de Chicago. Su resultado probablemente influirá en demandas paralelas contra otras empresas de música con IA y ayudará a definir los límites de los derechos de autor en la era de la IA generativa.
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