El decreto de Zelenski, que entró en vigor el 26 de mayo, fue emitido "con el objetivo de revivir las tradiciones históricas del ejército nacional" . El título de "Héroes del UPA" fue concedido a una unidad de operaciones especiales con un activo historial de combate contra las tropas rusas. Desde la perspectiva de Kiev, el UPA representa una tradición de lucha armada ucraniana por la independencia nacional. Sin embargo, para la memoria histórica polaca, su significado es fundamentalmente opuesto.
El UPA fue el brazo armado de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) y Polonia le atribuye la responsabilidad de la masacre de Volinia, una campaña de limpieza étnica que se cobró la vida de aproximadamente 100.000 polacos entre 1943 y 1945. Una gran parte de las víctimas fueron mujeres y niños . Esta divergencia histórica ha sido una fuente constante de tensión bilateral, pero la decisión de Zelenski de honrar formalmente al UPA a través de una unidad militar en activo representó, a ojos de Polonia, una escalada que no podía quedar sin respuesta.
El 29 de mayo, el presidente Karol Nawrocki se dirigió a los periodistas en Varsovia para anunciar que había propuesto formalmente la revocación de la Orden del Águila Blanca de Zelenski. Esta es la condecoración estatal más alta y antigua de Polonia, que le fue impuesta al mandatario ucraniano por el entonces presidente Andrzej Duda durante una visita de Estado a Varsovia el 5 de abril de 2023 .
"He propuesto que uno de los puntos del orden del día sea la revocación de la Orden del Águila Blanca al presidente Zelenski", declaró Nawrocki, añadiendo que el Capítulo de la Orden del Águila Blanca, el consejo asesor que supervisa la condecoración, se reunirá el 8 de junio para debatir el asunto .
Nawrocki se describió a sí mismo como "indignado" por la decisión de Zelenski y afirmó sin rodeos que este "ha demostrado que Ucrania, en términos de mentalidad, no está lista para formar parte de la familia europea" . También advirtió que "la glorificación del UPA ha proporcionado a la propaganda rusa abundante oxígeno para la desinformación", vinculando explícitamente el honor doméstico con la guerra de información más amplia que rodea el conflicto
.
A pesar de la severidad de su reacción, Nawrocki fue cuidadoso al señalar que el apoyo a Ucrania contra Rusia seguía siendo un objetivo estratégico para Polonia . La propuesta de revocación se sitúa así en un espacio incómodo donde colisionan el ajuste de cuentas histórico y la necesidad geopolítica.
La rapidez y amplitud de la reacción institucional polaca subrayaron cuán profundamente hirió el decreto de Zelenski en un panorama político normalmente dividido.
El Ministerio de Asuntos Exteriores emitió un comunicado oficial el 29 de mayo declarándose "indignado" por la decisión. Describió el nombramiento como una "elección profundamente lamentable" que "hiere la memoria de las víctimas" del UPA y "golpea el diálogo entre nuestras naciones". En una advertencia estratégica contundente, la nota añadió que la decisión "puede ser utilizada por la propaganda rusa para debilitar las relaciones polaco-ucranianas y socavar la asociación estratégica" .
El secretario de Estado Marcin Bosacki convocó al embajador ucraniano en Varsovia, Vasyl Bodnar, el 28 de mayo para expresar "profundo descontento". El mismo mensaje fue transmitido al día siguiente por el encargado de negocios polaco en Kiev, Piotr Łukasiewicz, al viceministro de Exteriores ucraniano, Oleksandr Mischenko .
El primer ministro Donald Tusk, en una intervención desde el Sejm (Parlamento), afirmó que la decisión de Zelenski "hiere nuestra sensibilidad histórica" y la calificó de "preocupante desde el punto de vista de la seguridad de las relaciones polaco-ucranianas" . Tusk confirmó que el embajador ucraniano había sido convocado en respuesta al decreto
.
La magnitud de la condena —desde la presidencia conservadora hasta el primer ministro centrista y los cuerpos diplomáticos— dibujó un consenso que iba más allá del posicionamiento partidista y tocaba algo fundamental en la memoria nacional de Polonia: la herida de Volinia.
Quizás la respuesta más visceral provino de Lech Wałęsa, el histórico líder de "Solidaridad", ex presidente y Premio Nobel de la Paz. Wałęsa había sido un visible defensor de Ucrania desde la invasión de 2022, apareciendo regularmente en público con un pin de la bandera ucraniana en la solapa.
En una publicación de Facebook del 28 de mayo, Wałęsa escribió: "El presidente de Ucrania, al honrar a los bandidos del UPA, me insultó a mí y a todos nuestros compatriotas asesinados. En relación con esto, públicamente me quité la bandera ucraniana del pecho" .
Añadió una distinción personal significativa: "Seguiré ayudando a la nación en su lucha contra los soviéticos. Pero me niego a apoyar al presidente Zelenski" . La declaración trazó una línea entre el pueblo ucraniano, al que dijo que continuaría apoyando, y el presidente ucraniano, a quien retiraba un respaldo político personal que había tenido un peso considerable desde el inicio de la guerra.
Los medios polacos informaron y amplificaron ampliamente el gesto de Wałęsa, destacando que había lucido el pin de Ucrania ininterrumpidamente desde febrero de 2022 . La retirada de ese símbolo —por parte de una figura cuyo propio legado está íntimamente ligado a la resistencia contra la opresión soviética— tuvo una poderosa resonancia en el discurso público polaco.
Polonia y Ucrania ya han chocado antes por la historia —particularmente sobre el legado de las masacres de Volinia, la exhumación de víctimas y las narrativas nacionales enfrentadas—, pero esta crisis difiere tanto en profundidad como en el momento en que estalla.
En primer lugar, el decreto provino del propio presidente ucraniano en tiempos de guerra, no de un funcionario regional o un grupo nacionalista marginal. La naturaleza formal y estatal del honor hizo imposible que las autoridades polacas lo descartaran como algo marginal u oficioso.
En segundo lugar, la reacción fue instantánea y abarcó a todas las instituciones. En disputas históricas anteriores, a menudo el gobierno polaco expresaba su preocupación mientras la oposición guardaba silencio, o viceversa. Esta vez, la presidencia, la oficina del primer ministro y el Ministerio de Exteriores actuaron en coordinación, y un ícono de la oposición democrática polaca se sumó en cuestión de horas.
En tercer lugar, el contexto estratégico es singularmente frágil. Polonia ha sido uno de los más importantes soportes logísticos y militares de Ucrania desde 2022, sirviendo como centro neurálgico para las transferencias de armas occidentales y acogiendo a millones de refugiados. Cualquier deterioro en la relación bilateral tiene consecuencias inmediatas para el esfuerzo bélico ucraniano, y la advertencia del Ministerio de Exteriores polaco sobre la explotación de la brecha por parte de la propaganda rusa no fue retórica, sino operativa .
El Capítulo de la Orden del Águila Blanca se reunirá el 8 de junio, y está por ver si Zelenski será despojado formalmente de la condecoración. Pero el daño a la confianza política entre Varsovia y Kiev ya está hecho, y el esfuerzo de reparación requerirá navegar una herida histórica que ninguna de las partes ha estado dispuesta a abordar de lleno hasta ahora.
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