Liu Ren, descrito como "una figura central" del grupo criminal liderado por Chen Zhi, fue extraditado de Camboya a China el 17 de junio de 2026 . Agentes del Ministerio de Seguridad Pública de China (MPS) escoltaron a Liu de regreso desde Phnom Penh y publicaron un video en el que se le ve esposado, mientras le retiraban una bolsa negra de la cabeza al ser escoltado fuera de un avión de China Southern
.
Liu se desempeñaba como presidente de la Cámara de Comercio de Anhui en Camboya antes de su arresto en Phnom Penh bajo sospecha de fraude cibernético, trata de personas, tráfico de armas, extorsión y lavado de dinero . Su extradición demuestra que la ofensiva contra los centros de estafa no se limita a la cúpula, sino que se está expandiendo para desmantlar por completo las estructuras organizativas
.
Bajo la dirección de Chen, Liu Ren fundó el Grupo Jinbei (también reportado como Jin Bei Group) en Camboya en 2016 . El grupo operaba múltiples plataformas de juego en línea y los llamados "parques de fraude telefónico" que atraían y engañaban agresivamente a ciudadanos chinos, incitándolos a participar en juegos de azar en línea y fraudes masivos
. Estas operaciones formaban parte de un ecosistema más amplio de centros de estafa en Camboya, que se ha convertido en un centro neurálgico para los sindicatos criminales que ejecutan esquemas fraudulentos dirigidos a usuarios de internet de todo el mundo
.
Las acusaciones contra Chen y Liu abarcan varios países e incluyen delitos graves:
El Tesoro de Estados Unidos también impuso sanciones a Chen y sus empresas, que formaban parte de Prince Group, uno de los conglomerados multinacionales más grandes de Camboya .
Las extradiciones consecutivas de Chen Zhi y Liu Ren indican una intensificación significativa de la cooperación policial entre China y Camboya. El canciller de Camboya declaró que la lucha del país contra las actividades delictivas transfronterizas está lejos de terminar y que la represión contra los centros de estafa continuará . Para la industria de centros de estafa en la región del Mekong, el caso sirve como una clara advertencia de que incluso los operadores más influyentes pueden enfrentar la justicia internacional.
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