La señal más clara fue la audiencia. Entre las decenas de expositores, incluidos pesos pesados como Boston Dynamics y Toyota, las estrellas fueron, sin duda, las empresas chinas . Booster Robotics y LimX Dynamics tomaron la tecnología fundacional que se desarrolló originalmente en Japón y Estados Unidos y la refinaron para una producción en masa más barata, un patrón que los expertos comparan con lo ocurrido en la electrónica de consumo y los vehículos eléctricos: Japón lideró al principio, pero luego no logró comercializar a gran escala .
Tres ejemplos chinos hicieron evidente la brecha de precio y mercado:
Honda, el pionero detrás del recordado Asimo (presentado por primera vez en el año 2000), no cedió el escenario en silencio. La compañía hizo una demostración con una mano robótica motorizada de cuatro dedos, capaz de atornillar y desatornillar pequeñísimos pernos, enhebrar una aguja y levantar pesas de hasta 12 kilogramos de forma simultánea .
Keisuke Tsuta, ingeniero jefe adjunto, argumentó que la tecnología de Honda es más duradera y potente que las ofertas rivales, y que la histórica fortaleza japonesa en la producción en masa de alta calidad sigue siendo una ventaja genuina . Aun así, reconoció que manos mecánicas similares estaban por todas partes en la exposición, muchas de ellas de fabricantes chinos.
La voz más citada durante la cumbre fue la del autor especializado en robótica Tim Hornyuk, quien declaró a Associated Press que Japón sufre un caso clásico de "síndrome de Galápagos", un fenómeno en el que productos innovadores evolucionan de forma aislada y no logran trascender a nivel global. Su diagnóstico fue contundente:
"Realmente espero que Japón pueda crear una versión 'Modelo T' de los robots humanoides. Pero creo que China ya les ha ganado el mandado. Es un poco tarde y demasiado poco" .
Sanctuary AI no expuso en la feria, pero su director ejecutivo, James Wells, tuvo una presencia destacada en el ciclo de noticias alrededor del evento. Afirmó que los robots humanoides para el mercado doméstico están al menos a tres o cinco años de ser comercialmente viables —posiblemente hasta siete—, porque el hogar ocupa el último lugar en cuanto a economía unitaria, complejidad del entorno, tolerancia a la seguridad del cliente y desempeño. Advirtió que, sin una comercialización doméstica urgente, "te verás obligado a comprar robots chinos con cerebros de IA" .
La cumbre se desarrolló con el telón de fondo de la creciente escasez de mano de obra en Japón, el principal impulsor del despliegue de robots comerciales. El robot de carga de Japan Airlines desarrollado por GMO fue el ejemplo directo: el objetivo es que los robots trabajen exactamente como lo harían los humanos, volviéndolos intercambiables con los trabajadores .
Culturalmente, Japón es singularmente receptivo. El profesor Hiroshi Ishiguro, de la Universidad de Osaka —quien dio la conferencia magistral de apertura—, afirmó que la sociedad japonesa no discrimina a los robots, y calificó al país como "el lugar ideal para el despliegue de robots en el mundo real" . Una reciente encuesta global de Pew, citada en el evento, encontró que solo el 28 % de las personas en Japón sienten ansiedad por la IA, comparado con un 50 % en Estados Unidos .
La Humanoids Summit Tokio 2026 dejó algo muy claro: las firmas chinas han tomado el impulso comercial en la robótica humanoide a través de precios agresivos, iteración rápida y despliegues en el mundo real en el propio suelo japonés. Los actores establecidos de Japón —Honda en particular— se apoyan en una durabilidad superior y fineza en la manufactura, pero expertos como Hornyuk creen que la ventana para el liderazgo comercial japonés ya se ha cerrado. La cumbre regresará a Tokio en 2027 .