Lee cree que acciones, bonos, fondos y otros instrumentos financieros podrían emitirse, transferirse o utilizarse cada vez más como garantía en redes blockchain. En ese escenario, Ethereum resulta atractivo porque está concebido como una red programable de liquidación, no únicamente como un activo para conservar valor.
Si ese modelo se desarrolla sobre Ethereum o sobre redes compatibles, el token ETH podría cumplir varias funciones: pagar comisiones de transacción, servir como garantía y contribuir a la seguridad de la red mediante el mecanismo de prueba de participación —proof of stake—. La IA autónoma añadiría otra posible fuente de demanda si los agentes de software realizan pagos, coordinan actividades o liquidan operaciones sin que una persona tenga que aprobar cada paso.
La salvedad es importante: la tokenización no implica automáticamente que Ethereum vaya a ganar. Las instituciones podrían escoger redes competidoras, los reguladores podrían limitar determinados usos y la capacidad, la seguridad y la economía de cada red determinarían cuánto valor termina acumulándose en ETH.
El ratio ETH/BTC mide el valor de un ether en relación con un bitcoin. Cuando sube, ETH gana fuerza relativa frente a BTC; cuando baja, Bitcoin supera a Ethereum durante ese periodo.
El ratio había alcanzado 0,02994 y se había situado por encima de una tendencia bajista de largo plazo. Lee interpreta esa ruptura como una primera señal de que el mercado podría estar empezando a anticipar una adopción más fuerte de Ethereum.
Pero la comparación con el ciclo anterior obliga a mantener la perspectiva. El ratio llegó aproximadamente a 0,08 en 2021, por lo que 0,02994 todavía se encuentra cerca de un 63 % por debajo de aquel máximo. El movimiento reciente representa un posible cambio de dirección, no el regreso a la magnitud de la anterior fase de fortaleza relativa de Ethereum.
La analogía histórica de Lee es que el rendimiento relativo de Ethereum mejoró cuando aplicaciones específicas de su ecosistema generaron demanda adicional. Señala las ofertas iniciales de monedas —ICO— de 2017-2018, los tokens no fungibles —NFT— de 2020-2021 y las stablecoins como un motor más reciente. Su hipótesis es que los valores tokenizados y la IA autónoma podrían convertirse en la próxima fuente de demanda, y quizá en una de mayor tamaño.
La estrategia de tesorería de BitMine es la expresión práctica más clara de la convicción de Lee. El 16 de agosto, la compañía informó que tenía 5.815.164 ETH, valorados en unos 11.000 millones de dólares con un precio de ETH de 1.893 dólares. Según la empresa, esa cantidad equivalía aproximadamente al 4,8 % del suministro declarado de 120,7 millones de ETH.
BitMine también comunicó que tenía 5.067.309 ETH en staking, alrededor del 87 % de sus tenencias, y que proyectaba unos ingresos anualizados de 250 millones de dólares por staking. En un escenario con toda la cartera en staking, la proyección ascendía a 287 millones. La compañía afirmó que había seguido comprando ETH semanalmente desde el lanzamiento de su estrategia de tesorería, el 30 de junio de 2025, aunque la última adquisición fue menor que algunas compras anteriores.
Para Lee, esto convierte la tenencia de ETH en algo más que una apuesta pasiva por la cotización: la tesorería puede generar potencialmente ingresos por staking mientras mantiene exposición a una red que él espera que se vuelva parte esencial de la infraestructura financiera. Sin embargo, la acumulación de BitMine sigue siendo una decisión corporativa liderada por un defensor de Ethereum. Demuestra convicción; no prueba de manera independiente que el mercado vaya a adoptar Ethereum al ritmo y a la escala que Lee anticipa.
BitMine también recompró 1,7 millones de acciones ordinarias durante la última semana y más de 20,8 millones desde el 1 de julio de 2026, dentro de un programa de recompras autorizado por 4.000 millones de dólares.
Estas operaciones pueden reforzar la opinión de la dirección de que las acciones de BMNR están infravaloradas. Pero conviene separarlas de la tesis sobre Ethereum. Que una empresa recompre sus propios títulos es una decisión de asignación de capital; no equivale a una demanda institucional independiente de ETH ni confirma que la tokenización y la adopción de la IA estén llegando.
El contexto de corto plazo era desigual cuando Lee presentó su argumento. Los ETF estadounidenses de ETH al contado registraron salidas netas de 2,26 millones de dólares durante la semana del 10 al 14 de agosto, poniendo fin a una racha de cinco semanas consecutivas de entradas.
ETH cotizaba cerca de 1.893 dólares. Se mantenía por encima de sus medias móviles exponenciales de 20 y 50 días, lo que sugería cierto soporte a corto plazo, pero seguía por debajo de la EMA de 100 días, situada cerca de 1.918 dólares. Ese nivel había actuado como resistencia después de varios intentos fallidos de avanzar.
La distinción resulta útil para evaluar la tesis:
Lee considera que Ethereum podría convertirse en la capa de liquidación de un sistema financiero más programable, con la tokenización impulsada por Wall Street y la IA autónoma como posibles grandes fuentes de actividad blockchain. La tesorería de 5,82 millones de ETH de BitMine da a esa visión un respaldo corporativo especialmente contundente.
El ratio ETH/BTC aporta cierto apoyo al argumento, pero 0,02994 todavía está muy lejos del nivel aproximado de 0,08 alcanzado en 2021. Hasta que la adopción se traduzca en actividad sostenida en la red, un mejor rendimiento relativo y flujos institucionales más constantes, la evidencia respalda un escenario plausible para Ethereum, no una conclusión definitiva de que ETH vaya a superar a Bitcoin.
Lee cree que acciones, bonos, fondos y otros instrumentos financieros podrían emitirse, transferirse o utilizarse cada vez más como garantía en redes blockchain. En ese escenario, Ethereum resulta atractivo porque está concebido como una red programable de liquidación, no únicamente como un activo para conservar valor.
Si ese modelo se desarrolla sobre Ethereum o sobre redes compatibles, el token ETH podría cumplir varias funciones: pagar comisiones de transacción, servir como garantía y contribuir a la seguridad de la red mediante el mecanismo de prueba de participación —proof of stake—. La IA autónoma añadiría otra posible fuente de demanda si los agentes de software realizan pagos, coordinan actividades o liquidan operaciones sin que una persona tenga que aprobar cada paso.
La salvedad es importante: la tokenización no implica automáticamente que Ethereum vaya a ganar. Las instituciones podrían escoger redes competidoras, los reguladores podrían limitar determinados usos y la capacidad, la seguridad y la economía de cada red determinarían cuánto valor termina acumulándose en ETH.
El ratio ETH/BTC mide el valor de un ether en relación con un bitcoin. Cuando sube, ETH gana fuerza relativa frente a BTC; cuando baja, Bitcoin supera a Ethereum durante ese periodo.
El ratio había alcanzado 0,02994 y se había situado por encima de una tendencia bajista de largo plazo. Lee interpreta esa ruptura como una primera señal de que el mercado podría estar empezando a anticipar una adopción más fuerte de Ethereum.
Pero la comparación con el ciclo anterior obliga a mantener la perspectiva. El ratio llegó aproximadamente a 0,08 en 2021, por lo que 0,02994 todavía se encuentra cerca de un 63 % por debajo de aquel máximo. El movimiento reciente representa un posible cambio de dirección, no el regreso a la magnitud de la anterior fase de fortaleza relativa de Ethereum.
La analogía histórica de Lee es que el rendimiento relativo de Ethereum mejoró cuando aplicaciones específicas de su ecosistema generaron demanda adicional. Señala las ofertas iniciales de monedas —ICO— de 2017-2018, los tokens no fungibles —NFT— de 2020-2021 y las stablecoins como un motor más reciente. Su hipótesis es que los valores tokenizados y la IA autónoma podrían convertirse en la próxima fuente de demanda, y quizá en una de mayor tamaño.
La estrategia de tesorería de BitMine es la expresión práctica más clara de la convicción de Lee. El 16 de agosto, la compañía informó que tenía 5.815.164 ETH, valorados en unos 11.000 millones de dólares con un precio de ETH de 1.893 dólares. Según la empresa, esa cantidad equivalía aproximadamente al 4,8 % del suministro declarado de 120,7 millones de ETH.
BitMine también comunicó que tenía 5.067.309 ETH en staking, alrededor del 87 % de sus tenencias, y que proyectaba unos ingresos anualizados de 250 millones de dólares por staking. En un escenario con toda la cartera en staking, la proyección ascendía a 287 millones. La compañía afirmó que había seguido comprando ETH semanalmente desde el lanzamiento de su estrategia de tesorería, el 30 de junio de 2025, aunque la última adquisición fue menor que algunas compras anteriores.
Para Lee, esto convierte la tenencia de ETH en algo más que una apuesta pasiva por la cotización: la tesorería puede generar potencialmente ingresos por staking mientras mantiene exposición a una red que él espera que se vuelva parte esencial de la infraestructura financiera. Sin embargo, la acumulación de BitMine sigue siendo una decisión corporativa liderada por un defensor de Ethereum. Demuestra convicción; no prueba de manera independiente que el mercado vaya a adoptar Ethereum al ritmo y a la escala que Lee anticipa.
BitMine también recompró 1,7 millones de acciones ordinarias durante la última semana y más de 20,8 millones desde el 1 de julio de 2026, dentro de un programa de recompras autorizado por 4.000 millones de dólares.
Estas operaciones pueden reforzar la opinión de la dirección de que las acciones de BMNR están infravaloradas. Pero conviene separarlas de la tesis sobre Ethereum. Que una empresa recompre sus propios títulos es una decisión de asignación de capital; no equivale a una demanda institucional independiente de ETH ni confirma que la tokenización y la adopción de la IA estén llegando.
El contexto de corto plazo era desigual cuando Lee presentó su argumento. Los ETF estadounidenses de ETH al contado registraron salidas netas de 2,26 millones de dólares durante la semana del 10 al 14 de agosto, poniendo fin a una racha de cinco semanas consecutivas de entradas.
ETH cotizaba cerca de 1.893 dólares. Se mantenía por encima de sus medias móviles exponenciales de 20 y 50 días, lo que sugería cierto soporte a corto plazo, pero seguía por debajo de la EMA de 100 días, situada cerca de 1.918 dólares. Ese nivel había actuado como resistencia después de varios intentos fallidos de avanzar.
La distinción resulta útil para evaluar la tesis:
Lee considera que Ethereum podría convertirse en la capa de liquidación de un sistema financiero más programable, con la tokenización impulsada por Wall Street y la IA autónoma como posibles grandes fuentes de actividad blockchain. La tesorería de 5,82 millones de ETH de BitMine da a esa visión un respaldo corporativo especialmente contundente.
El ratio ETH/BTC aporta cierto apoyo al argumento, pero 0,02994 todavía está muy lejos del nivel aproximado de 0,08 alcanzado en 2021. Hasta que la adopción se traduzca en actividad sostenida en la red, un mejor rendimiento relativo y flujos institucionales más constantes, la evidencia respalda un escenario plausible para Ethereum, no una conclusión definitiva de que ETH vaya a superar a Bitcoin.