Según tres fuentes familiarizadas con el acuerdo, el contrato cubre:
La ruta de entrega acordada apunta a un intento de negación plausible. Los envíos volarían primero por aire desde Ürümqi, en la región china de Xinjiang, hasta Pakistán. Desde allí, los sistemas serían transportados a Irán, muy probablemente por carretera . Anteriormente, en abril de 2026, CNN informó que la inteligencia estadounidense indicaba que China intentaba enrutar los envíos a través de países intermediarios para ocultar su origen .
Irán busca activamente reconstruir sus capacidades de defensa aérea de corto alcance después de sufrir pérdidas significativas durante su conflicto con Estados Unidos e Israel a principios de 2026 . La guerra de cinco semanas expuso brechas críticas en la capacidad de Irán para defenderse de los aviones estadounidenses que volaban a baja altitud . Estos sistemas portátiles representan una amenaza asimétrica que podría usarse eficazmente incluso si el alto el fuego actual colapsa .
Los funcionarios chinos han negado consistentemente haber suministrado armas a Irán:
Sin embargo, las evaluaciones de la inteligencia estadounidense han pintado un panorama diferente. Un informe de CNN del 11 de abril de 2026 reveló por primera vez que la inteligencia indicaba que China se preparaba para enviar MANPADS a Irán . A esto le siguió el informe exclusivo de Reuters del 29 de julio, que citaba fuentes que confirmaban directamente el acuerdo y el cronograma de entrega .
Esta es la tensión central de la historia. El presidente chino, Xi Jinping, dio garantías explícitas y personales al presidente Trump de que China no estaba armando a Irán:
Si el informe de Reuters es preciso, contradice directamente las garantías personales de Xi. Esto deja varias posibilidades sin resolver: que las garantías se hicieron de mala fe; que la promesa de Xi se refería a una categoría diferente de armas (excluyendo los MANPADS "defensivos"); o que Xi desconocía el acuerdo realizado por entidades estatales o dirigidas por el Estado. Hasta la fecha de publicación, China no había respondido públicamente al informe de Reuters del 29 de julio.