El evento se celebró el sábado 6 de junio de 2026, de 8:30 a 21:00, en el edificio de Shopee, 5 Science Park Drive, Singapur 118265.
Tras un proceso competitivo, los organizadores seleccionaron 40 equipos con un total de 144 participantes entre más de 1.200 solicitudes. La convocatoria reunió a perfiles diversos, incluidos desarrolladores, estudiantes, startups, fundadores y profesionales de empresas tecnológicas.
La participación final fue más selectiva que la previsión inicial de más de 150 desarrolladores y más de 40 proyectos. La diferencia refleja tanto la capacidad limitada del evento como el proceso de selección basado en solicitudes.
Sea y OpenAI presentaron la iniciativa como parte de una colaboración más profunda para impulsar la innovación en IA y fortalecer las comunidades de desarrolladores en Asia-Pacífico. El hackatón buscaba que los participantes aprendieran, experimentaran y desarrollaran soluciones prácticas con tecnologías emergentes de agentes de programación.
El objetivo no era limitarse a mostrar las capacidades de un modelo, sino construir productos utilizables. Los equipos debían trabajar en aplicaciones orientadas a problemas concretos de sectores o comunidades e integrar Codex en su proceso de desarrollo.
La edición de Singapur estaba dirigida a personas familiarizadas con las herramientas de programación con IA y con el desarrollo de software listo para producción. Los organizadores dejaron claro que no se trataba de un taller básico de inteligencia artificial.
Las reglas principales eran las siguientes:
Los participantes podían llegar con una idea previa, pero esa idea era solo el punto de partida. El proyecto debía desarrollarse desde cero durante el hackatón presencial.
Los proyectos podían centrarse en una o varias de estas tres líneas:
Esta categoría incluía agentes y aplicaciones capaces de actuar con mayor autonomía y adaptarse a cambios o situaciones imprevistas.
Aquí se englobaban productos y flujos de trabajo diseñados alrededor de la inteligencia artificial desde el principio, en lugar de incorporar la IA como una función superficial en un proceso ya existente.
Estos proyectos aplicaban la inteligencia artificial a sectores concretos o áreas muy delimitadas, en las que el conocimiento especializado resulta especialmente importante.
En conjunto, las tres categorías permitían explorar tanto agentes de propósito general como herramientas especializadas para problemas operativos o industriales específicos.
Los participantes emplearon Codex, el agente de programación de OpenAI, para crear prototipos con mayor rapidez, mejorar sus flujos de desarrollo y transformar conceptos en aplicaciones funcionales. El programa también incluyó orientación y apoyo presencial de expertos internacionales de OpenAI, además de presentaciones de los proyectos.
Por eso, el evento fue algo más que una carrera de programación contrarreloj: los equipos debían demostrar no solo qué habían construido, sino también hasta qué punto Codex había contribuido al proceso de desarrollo.
El jurado valoró cuatro aspectos principales:
Este sistema de evaluación situaba la utilidad práctica al mismo nivel que la ejecución técnica. Una idea atractiva no era suficiente: los equipos también tenían que presentar una solución creíble y explicar de manera reflexiva cómo habían usado las herramientas disponibles.
Los equipos ganadores podían optar a hasta 30.000 dólares estadounidenses en créditos de API de OpenAI. Además, los integrantes de los cinco equipos mejor clasificados recibieron suscripciones a ChatGPT Pro.
Dado que el evento ocupaba toda la jornada, se esperaba que todos los integrantes permanecieran presentes durante el programa completo. El incumplimiento podía llevar a la descalificación. Los organizadores proporcionaron comidas, mesas, sillas y tomas de corriente; los participantes debían llevar sus propios dispositivos y cargadores.
El calendario publicado fue el siguiente:
Con solo 40 plazas para equipos, la calidad del proyecto propuesto y la preparación técnica del grupo eran elementos importantes de la candidatura.
Singapur fue la primera parada de la serie. El anuncio inicial señalaba a Indonesia, Taiwán y Vietnam como posibles destinos posteriores. Después del evento de Singapur, Sea describió la expansión como una iniciativa que incluiría Indonesia, Vietnam, Taiwán y Malasia.
La lista de mercados fue evolucionando tras el lanzamiento, pero la dirección general se mantuvo: llevar la experimentación práctica con Codex y las oportunidades de creación con IA a comunidades de desarrolladores de toda Asia-Pacífico. Posteriormente, Taiwán fue identificado como otra sede de la serie regional.
El encuentro de Singapur ofrece una muestra de cómo se están poniendo a prueba los agentes de programación con IA en un entorno competitivo y orientado a producto. Los equipos no fueron juzgados únicamente por su capacidad para generar código: tuvieron que definir un problema real, construir una solución funcional en un tiempo limitado y explicar qué papel desempeñó Codex.
Ese énfasis en la elección del problema, la calidad de la implementación y el flujo de trabajo puede hacer que la serie trascienda los proyectos ganadores. La propuesta presenta Codex como una herramienta integrada en un proceso de ingeniería completo —desde la idea y el prototipo hasta una aplicación demostrable— y ofrece a Sea y OpenAI una vía para colaborar directamente con desarrolladores de toda la región.
El evento se celebró el sábado 6 de junio de 2026, de 8:30 a 21:00, en el edificio de Shopee, 5 Science Park Drive, Singapur 118265.
Tras un proceso competitivo, los organizadores seleccionaron 40 equipos con un total de 144 participantes entre más de 1.200 solicitudes. La convocatoria reunió a perfiles diversos, incluidos desarrolladores, estudiantes, startups, fundadores y profesionales de empresas tecnológicas.
La participación final fue más selectiva que la previsión inicial de más de 150 desarrolladores y más de 40 proyectos. La diferencia refleja tanto la capacidad limitada del evento como el proceso de selección basado en solicitudes.
Sea y OpenAI presentaron la iniciativa como parte de una colaboración más profunda para impulsar la innovación en IA y fortalecer las comunidades de desarrolladores en Asia-Pacífico. El hackatón buscaba que los participantes aprendieran, experimentaran y desarrollaran soluciones prácticas con tecnologías emergentes de agentes de programación.
El objetivo no era limitarse a mostrar las capacidades de un modelo, sino construir productos utilizables. Los equipos debían trabajar en aplicaciones orientadas a problemas concretos de sectores o comunidades e integrar Codex en su proceso de desarrollo.
La edición de Singapur estaba dirigida a personas familiarizadas con las herramientas de programación con IA y con el desarrollo de software listo para producción. Los organizadores dejaron claro que no se trataba de un taller básico de inteligencia artificial.
Las reglas principales eran las siguientes:
Los participantes podían llegar con una idea previa, pero esa idea era solo el punto de partida. El proyecto debía desarrollarse desde cero durante el hackatón presencial.
Los proyectos podían centrarse en una o varias de estas tres líneas:
Esta categoría incluía agentes y aplicaciones capaces de actuar con mayor autonomía y adaptarse a cambios o situaciones imprevistas.
Aquí se englobaban productos y flujos de trabajo diseñados alrededor de la inteligencia artificial desde el principio, en lugar de incorporar la IA como una función superficial en un proceso ya existente.
Estos proyectos aplicaban la inteligencia artificial a sectores concretos o áreas muy delimitadas, en las que el conocimiento especializado resulta especialmente importante.
En conjunto, las tres categorías permitían explorar tanto agentes de propósito general como herramientas especializadas para problemas operativos o industriales específicos.
Los participantes emplearon Codex, el agente de programación de OpenAI, para crear prototipos con mayor rapidez, mejorar sus flujos de desarrollo y transformar conceptos en aplicaciones funcionales. El programa también incluyó orientación y apoyo presencial de expertos internacionales de OpenAI, además de presentaciones de los proyectos.
Por eso, el evento fue algo más que una carrera de programación contrarreloj: los equipos debían demostrar no solo qué habían construido, sino también hasta qué punto Codex había contribuido al proceso de desarrollo.
El jurado valoró cuatro aspectos principales:
Este sistema de evaluación situaba la utilidad práctica al mismo nivel que la ejecución técnica. Una idea atractiva no era suficiente: los equipos también tenían que presentar una solución creíble y explicar de manera reflexiva cómo habían usado las herramientas disponibles.
Los equipos ganadores podían optar a hasta 30.000 dólares estadounidenses en créditos de API de OpenAI. Además, los integrantes de los cinco equipos mejor clasificados recibieron suscripciones a ChatGPT Pro.
Dado que el evento ocupaba toda la jornada, se esperaba que todos los integrantes permanecieran presentes durante el programa completo. El incumplimiento podía llevar a la descalificación. Los organizadores proporcionaron comidas, mesas, sillas y tomas de corriente; los participantes debían llevar sus propios dispositivos y cargadores.
El calendario publicado fue el siguiente:
Con solo 40 plazas para equipos, la calidad del proyecto propuesto y la preparación técnica del grupo eran elementos importantes de la candidatura.
Singapur fue la primera parada de la serie. El anuncio inicial señalaba a Indonesia, Taiwán y Vietnam como posibles destinos posteriores. Después del evento de Singapur, Sea describió la expansión como una iniciativa que incluiría Indonesia, Vietnam, Taiwán y Malasia.
La lista de mercados fue evolucionando tras el lanzamiento, pero la dirección general se mantuvo: llevar la experimentación práctica con Codex y las oportunidades de creación con IA a comunidades de desarrolladores de toda Asia-Pacífico. Posteriormente, Taiwán fue identificado como otra sede de la serie regional.
El encuentro de Singapur ofrece una muestra de cómo se están poniendo a prueba los agentes de programación con IA en un entorno competitivo y orientado a producto. Los equipos no fueron juzgados únicamente por su capacidad para generar código: tuvieron que definir un problema real, construir una solución funcional en un tiempo limitado y explicar qué papel desempeñó Codex.
Ese énfasis en la elección del problema, la calidad de la implementación y el flujo de trabajo puede hacer que la serie trascienda los proyectos ganadores. La propuesta presenta Codex como una herramienta integrada en un proceso de ingeniería completo —desde la idea y el prototipo hasta una aplicación demostrable— y ofrece a Sea y OpenAI una vía para colaborar directamente con desarrolladores de toda la región.