La tecnología de Wayve se basa en redes neuronales de extremo a extremo que aprenden el comportamiento de conducción directamente a partir de datos del mundo real, principalmente de cámaras instaladas en el vehículo.
Muchos sistemas de conducción autónoma anteriores dependen de mapas de alta definición y áreas geolocalizadas (geofencing) donde el vehículo puede operar con seguridad. En cambio, Wayve entrena sus modelos para interpretar las condiciones de la carretera y tomar decisiones a partir de datos en bruto, sin depender tanto de mapas detallados.
Según la empresa, este enfoque —a veces descrito como “IA encarnada” (embodied AI)— podría adaptarse más fácilmente a nuevas ciudades y países a medida que los vehículos recopilan más datos de conducción.
El sistema formará parte del ecosistema STLA AutoDrive, una de las plataformas clave dentro de la arquitectura de vehículos definidos por software de Stellantis y su hoja de ruta de conducción automatizada.
La colaboración comercial llega después de que Stellantis participara como inversor en una gran ronda de financiación de Wayve.
La startup recaudó 1.200 millones de dólares en una ronda Series D, con inversores estratégicos como Microsoft, NVIDIA, Uber, Mercedes‑Benz, Nissan y el propio Stellantis.
Esa financiación valoró a la empresa británica en alrededor de 8.600 millones de dólares, con el objetivo de acelerar el despliegue global de su plataforma de conducción autónoma basada en IA.
Para Stellantis, la inversión facilita acceso temprano a una tecnología de conducción basada en IA en rápido desarrollo; para Wayve, la alianza abre la puerta a escalar su software en producción masiva dentro de vehículos de gran volumen.
El acuerdo también forma parte de la estrategia FaSTLAne 2030, un plan de 60.000 millones de euros con el que Stellantis busca expandir los vehículos definidos por software, los sistemas avanzados de asistencia al conductor y la inteligencia artificial.
Dentro de esa estrategia:
La integración del software de Wayve añade un componente importante de IA a esa hoja de ruta tecnológica.
Wayve también planea desplegar su tecnología en servicios de movilidad. La empresa ha anunciado pruebas de robotaxi con Uber a partir de 2026, como parte de su estrategia para expandir su plataforma de autonomía a nivel mundial.
Combinando esas pruebas con alianzas con fabricantes de automóviles, Wayve busca múltiples vías de comercialización: desde flotas de movilidad hasta vehículos de consumo.
La colaboración entre Stellantis y Wayve refleja un cambio hacia sistemas de conducción automatizada centrados en inteligencia artificial y aprendizaje automático, en lugar de depender principalmente de mapas detallados y reglas programadas.
Sin embargo, el primer producto seguirá siendo un sistema supervisado de nivel 2++, no un vehículo completamente autónomo. Los conductores deberán seguir atentos mientras la tecnología evoluciona y amplía sus capacidades en los próximos años.
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