La Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania (HUR, por sus siglas en ucraniano) informa que Rusia fabrica aproximadamente 3.000 drones de ataque Geran-4 y Geran-5 con motor turborreactor al mes en una planta dedicada en Yelábuga, dentro de la Zona Económica Especial de Alábuga en Tartaristán . A 12 de agosto, Rusia había acumulado unas 6.200 unidades de drones kamikaze Geran de todas las versiones .
Rusia está reestructurando sus líneas de producción, pasando de drones más lentos propulsados por hélice a los Geran-4 y Geran-5 con motor turborreactor, que son más difíciles de interceptar para la defensa antiaérea ucraniana debido a su mayor velocidad . Se trata de una respuesta táctica a la mejora de las tasas de intercepción ucranianas de los modelos más antiguos Geran-2, que usan motor de pistón . El Geran-5 lleva una ojiva de 90 kilogramos y tiene un alcance de ataque de unos 1.000 kilómetros .
En un giro significativo, Rusia suspendió la producción en serie del misil aerobalístico Kh-47M2 Kinzhal y del misil antibuque Kh-32 en abril de 2026, tras considerar su eficacia en combate como pobre . El subjefe de la HUR, mayor general Vadym Skibitsky, confirmó que el combustible para cohetes, los componentes y la capacidad de producción que antes se usaban para el Kinzhal se están redirigiendo para aumentar la producción de los misiles Iskander-M y otros misiles balísticos . A pesar de este cambio, Rusia sigue superando los objetivos generales de producción de misiles, cumpliendo entre el 110 y el 120% de los planes mensuales .
Los ataques ucranianos de largo alcance contra infraestructuras industriales rusas (refinerías de petróleo, puertos y fábricas) han provocado un aumento masivo en la adquisición comercial de sistemas antidrones. En el primer semestre de 2026, las empresas rusas gastaron 441,3 millones de rublos (5,34 millones de dólares) en equipos antidrones, lo que supone un incremento de 6,6 veces respecto al mismo período de 2025, según datos del sistema de contratación Tenderplan citados por el diario Vedomosti .
El gobierno ruso también ha legislado para permitir que el banco central, Sberbank y otras instituciones puedan armar a su personal contra drones, y está trasladando una mayor parte del coste de la defensa antiaérea a las empresas privadas . La Fundación Carnegie ha descrito estos costes como un "impuesto no registrado sobre los ingresos" para las empresas rusas .
La guerra ha entrado en un ciclo de refuerzo mutuo:
El resultado neto es una carrera armamentística acelerada: la producción rusa de drones (decenas de miles al año) supera con creces el crecimiento de la capacidad defensiva en ambos bandos, y ambos lados están iterando rápidamente sus tecnologías de ataque y contramedida.
La Dirección Principal de Inteligencia de Ucrania (HUR, por sus siglas en ucraniano) informa que Rusia fabrica aproximadamente 3.000 drones de ataque Geran-4 y Geran-5 con motor turborreactor al mes en una planta dedicada en Yelábuga, dentro de la Zona Económica Especial de Alábuga en Tartaristán . A 12 de agosto, Rusia había acumulado unas 6.200 unidades de drones kamikaze Geran de todas las versiones .
Rusia está reestructurando sus líneas de producción, pasando de drones más lentos propulsados por hélice a los Geran-4 y Geran-5 con motor turborreactor, que son más difíciles de interceptar para la defensa antiaérea ucraniana debido a su mayor velocidad . Se trata de una respuesta táctica a la mejora de las tasas de intercepción ucranianas de los modelos más antiguos Geran-2, que usan motor de pistón . El Geran-5 lleva una ojiva de 90 kilogramos y tiene un alcance de ataque de unos 1.000 kilómetros .
En un giro significativo, Rusia suspendió la producción en serie del misil aerobalístico Kh-47M2 Kinzhal y del misil antibuque Kh-32 en abril de 2026, tras considerar su eficacia en combate como pobre . El subjefe de la HUR, mayor general Vadym Skibitsky, confirmó que el combustible para cohetes, los componentes y la capacidad de producción que antes se usaban para el Kinzhal se están redirigiendo para aumentar la producción de los misiles Iskander-M y otros misiles balísticos . A pesar de este cambio, Rusia sigue superando los objetivos generales de producción de misiles, cumpliendo entre el 110 y el 120% de los planes mensuales .
Los ataques ucranianos de largo alcance contra infraestructuras industriales rusas (refinerías de petróleo, puertos y fábricas) han provocado un aumento masivo en la adquisición comercial de sistemas antidrones. En el primer semestre de 2026, las empresas rusas gastaron 441,3 millones de rublos (5,34 millones de dólares) en equipos antidrones, lo que supone un incremento de 6,6 veces respecto al mismo período de 2025, según datos del sistema de contratación Tenderplan citados por el diario Vedomosti .
El gobierno ruso también ha legislado para permitir que el banco central, Sberbank y otras instituciones puedan armar a su personal contra drones, y está trasladando una mayor parte del coste de la defensa antiaérea a las empresas privadas . La Fundación Carnegie ha descrito estos costes como un "impuesto no registrado sobre los ingresos" para las empresas rusas .
La guerra ha entrado en un ciclo de refuerzo mutuo:
El resultado neto es una carrera armamentística acelerada: la producción rusa de drones (decenas de miles al año) supera con creces el crecimiento de la capacidad defensiva en ambos bandos, y ambos lados están iterando rápidamente sus tecnologías de ataque y contramedida.