Las Fuerzas de Sistemas No Tripulados (SBS) de Ucrania confirmaron que sus unidades atacaron 174 sistemas de defensa aérea rusos entre enero y mayo de 2026, incluidos sistemas de misiles tierra-aire, estaciones de radar y equipos de guerra electrónica, con un costo total para Rusia de aproximadamente 5.400 millones de dólares . Solo en abril, fueron alcanzados 38 equipos por un valor de ~1.100 millones de dólares, incluidos sistemas Tor, Tor-M2, Pantsir y ZU-23-2
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Un investigador japonés rastreó una pérdida neta de 322 componentes de defensa aérea rusos desde junio de 2025 hasta marzo de 2026, una reducción del 35% de los 908 componentes monitoreados . El número de componentes S-300 y S-400 disminuyó en todos los distritos militares rusos, con el distrito Central experimentando una reducción del 81,8% y el distrito de Leningrado una reducción del 76,9%
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El Hudson Institute informó que entre el 8 y el 10 de abril de 2026, las fuerzas rusas atacaron plantas de producción de drones ucranianos utilizando sistemas de misiles tierra-aire S-300 y S-400 modificados en un rol superficie-superficie . Este uso dual agota aún más las existencias de interceptores destinados a la defensa aérea.
Rusia también ha estado utilizando S-300 y S-400 para atacar objetivos terrestres en Ucrania desde al menos 2022, en parte debido a la escasez de misiles de alta precisión . ISW informó en enero de 2026 que las fuerzas rusas incluso estaban utilizando misiles de entrenamiento tierra-aire RM-48U para ataques terrestres, posiblemente equipados con ojivas reales
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La capacidad de Rusia para producir nuevos interceptores está limitada por un ciclo de producción de 7 a 8 meses para los misiles S-300 y limitaciones industriales más amplias que RUSI identificó como insuficientes para seguir el ritmo de las pérdidas en combate
. La escasez se extiende a la microelectrónica, los componentes importados y los nodos logísticos vulnerables
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También se informa que Rusia está recortando la producción de misiles y redirigiendo fondos para aumentar la producción de drones, lo que limita aún más su capacidad para reponer las existencias de interceptores .
La Fuerza Aérea de Ucrania informó el 8 de mayo de 2026 que está experimentando una escasez de misiles de defensa aérea luego de la extensa ofensiva invernal rusa, afirmando que "los lanzadores asignados a unidades y baterías específicas solo están parcialmente llenos, y eso es quedarse corto" . Esto afecta a los sistemas Patriot y otros suministrados por Occidente. La tasa de intercepción de Ucrania para municiones rusas cayó por debajo del 70 por ciento en abril de 2026, una cifra alarmantemente baja
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El Ministerio de Defensa de Ucrania declaró el 28 de abril de 2026 que el alcance de ataque profundo contra Rusia ha aumentado más de 2,5 veces desde 2022, de ~630 km a más de 1.700 km . El 29 de abril, Ucrania atacó una estación de bombeo de petróleo a 1.500 km dentro de Rusia, cerca de los Montes Urales
. A finales de mayo, la HUR de Ucrania confirmó drones con un alcance de hasta 3.500 km, siendo el máximo anterior de 1.750 km
. Más del 70% de la población de Rusia ahora vive dentro del alcance de los drones ucranianos
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El comandante de las SBS, Mayor Robert "Madyar" Brovdi, dijo que las fuerzas ucranianas están escalando formalmente las operaciones de ataque medio y profundo, con drones de ataque medio operando a profundidades de 50 a 250 km desde la línea del frente manteniendo contacto de operador en vivo . Solo en mayo de 2026, las fuerzas ucranianas lanzaron más de 1.300 ataques de drones de largo alcance contra objetivos en lo profundo de Rusia
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La red de defensa aérea de Rusia está bajo una presión severa debido a una combinación de agotamiento de misiles interceptores, destrucción física de lanzadores y radares, y una incapacidad para producir reemplazos más rápido de lo que Ucrania puede gastar drones baratos. La situación ha creado una ventana cada vez más amplia para los ataques profundos ucranianos, mientras que la propia Ucrania enfrenta sus propias deficiencias de defensa aérea debido a las campañas de misiles de Rusia. El vasto territorio de Rusia —17 millones de kilómetros cuadrados— hace imposible una cobertura completa, y los analistas señalan que sus cielos se han vuelto efectivamente "porosos" .
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