Solo en junio, la contracción fue de unos US$7.700–11.400 millones, el mayor descenso mensual desde el colapso de TerraUSD en mayo de 2022 . Además, el segundo trimestre de 2026 registró la primera contracción trimestral del sector desde el tercer trimestre de 2023 .
Las stablecoins —tokens digitales diseñados para mantener un valor cercano al dólar— suelen funcionar como la principal vía de entrada de liquidez nativa al ecosistema cripto. En otros episodios de debilidad, el dinero salía de Bitcoin y otros activos volátiles, pero permanecía dentro del mercado convertido en stablecoins, listo para volver a entrar. Esta vez, la reducción puede indicar que parte del capital está abandonando directamente el ecosistema cripto para regresar al dinero fiat .
El retroceso también ha sido desigual entre los principales emisores. USDT, de Tether, cayó desde unos US$189.000 millones a comienzos de mayo hasta aproximadamente US$183.000 millones a principios de agosto . USDC, de Circle, bajó un 4,8%, hasta US$73.500 millones, mientras que USDS, de Sky, retrocedió un 16,4%, hasta unos US$10.000 millones . La legislación GENIUS Act, aprobada en julio de 2025, prohibió que los emisores pagaran intereses sobre las stablecoins de pago; ese cambio pudo contribuir a las salidas .
En el análisis técnico, Bitcoin lleva varias semanas consolidándose dentro de lo que parece un bear pennant —un patrón de pausa con líneas convergentes después de una caída pronunciada— tras el desplome de junio . Este tipo de formación suele resolverse en la dirección del movimiento previo, aunque no siempre lo hace.
BTC cotiza cerca del vértice del patrón, alrededor de US$65.000, y permanece por debajo de sus medias móviles exponenciales de 50, 100 y 200 días. Una ruptura clara del soporte ascendente situado en la zona de US$62.000–63.000 confirmaría la configuración bajista y produciría un objetivo técnico cercano a US$44.750 .
Otros analistas han señalado además una posible figura de hombro-cabeza-hombro en el gráfico de tres días. La pérdida de su línea clavicular apuntaría a una zona cercana a US$41.266 . En conjunto, varias lecturas técnicas sitúan el siguiente gran foco de demanda entre aproximadamente US$40.000 y 48.000 .
Conviene poner estos objetivos en contexto. Un estudio sobre bear pennants concluyó que solo el 43% rompe a la baja y que, entre esas rupturas, apenas el 32% alcanza el objetivo completo calculado por el patrón . Por tanto, se trata de escenarios de probabilidad, no de una hoja de ruta segura. La preocupación aumenta porque la estructura técnica coincide con el drenaje de liquidez y con un entorno macroeconómico poco favorable.
La estacionalidad tampoco ayuda. En una muestra de 15 años, agosto presenta una pérdida mediana de aproximadamente entre el 7% y el 7,87%, y Bitcoin ha cerrado este mes en negativo todos los años desde 2022 .
Una proyección publicada a finales de julio contempla una posible caída hacia la zona de US$58.000–62.000 a comienzos de agosto, seguida de una eventual recuperación hacia US$80.000–92.000 una vez completada la corrección . Ese rebote, sin embargo, dependería de que aparezcan compradores y de que el mercado reciba un catalizador macroeconómico o regulatorio.
Los mercados de futuros ya reflejan una probabilidad elevada —en torno al 60% según una de las lecturas citadas— de un movimiento de tipos en septiembre, lo que deja menos espacio para una sorpresa expansiva que impulse de inmediato a los activos de riesgo .
La Reserva Federal mantuvo los tipos sin cambios en su reunión del 28 y 29 de julio, con el rango de los fondos federales en el 3,5%–3,75% . Las actas de esa reunión están previstas para el 19 de agosto .
La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) está programada para el 15 y 16 de septiembre, e incluirá el llamado dot plot y la actualización de las proyecciones económicas . Después llegarán las reuniones del 27 y 28 de octubre y del 8 y 9 de diciembre .
Ese intervalo de varias semanas sin una reunión de política monetaria reduce la posibilidad de que Bitcoin reciba pronto un impulso claro desde la Fed. El discurso del presidente de la institución, Kevin Warsh, en Jackson Hole podría ofrecer pistas sobre la orientación futura, pero no sustituye a una decisión formal sobre los tipos .
Las tres piezas encajan en la misma dirección: las salidas de stablecoins sugieren que se está retirando liquidez real del ecosistema; el precio de Bitcoin se mantiene por debajo de sus principales medias exponenciales dentro de un bear pennant; y el calendario de la Fed ofrece poco alivio inmediato.
Con esta combinación, el escenario más probable para las próximas semanas es una prueba de la franja de US$58.000–62.000. Si ese soporte cede con decisión, el movimiento podría extenderse hacia US$44.000–48.000, en línea con varios objetivos técnicos . Los mercados de predicción, además, asignaban solo un 0,4% de probabilidad a que Bitcoin alcanzara los US$72.000 a mediados de agosto .
El escenario alcista no está descartado. Una sorpresa expansiva de la Fed en septiembre, datos de inflación más moderados, una recuperación sostenida de los flujos hacia los ETF de Bitcoin al contado o un avance regulatorio como la aprobación de la CLARITY Act podrían invalidar la tesis bajista .
Conclusión: a comienzos de agosto de 2026, el peso de la evidencia apunta a la baja, pero no permite afirmar que Bitcoin vaya a alcanzar necesariamente US$44.750 ni ningún otro objetivo. Los patrones técnicos son herramientas probabilísticas y el mercado puede cambiar rápidamente si reaparece la liquidez o llega un catalizador inesperado.