Gracias a estas capacidades, el sistema permite a fuerzas terrestres realizar ataques de precisión a larga distancia, una función que antes estaba principalmente asociada a buques de guerra o submarinos.
En 2025 el Ejército estadounidense desplegó lanzadores Typhon en Japón durante el ejercicio militar conjunto “Resolute Dragon” entre Estados Unidos y Japón, donde el sistema fue mostrado públicamente en el país por primera vez.
Para ambos aliados, el despliegue cumple varios objetivos estratégicos:
Las bases en el sur de Japón están relativamente cerca de rutas marítimas estratégicas y posibles zonas de conflicto como el mar de China Oriental o el estrecho de Taiwán.
La reacción de Pekín fue inmediata. Autoridades chinas afirmaron que el despliegue supone una “amenaza sustancial para la seguridad estratégica regional” y pidieron a Estados Unidos y Japón que retiren el sistema.
Las preocupaciones de China se basan en varios factores:
China ya había expresado objeciones similares cuando el sistema Typhon fue desplegado en Filipinas durante ejercicios militares, advirtiendo que podría aumentar la confrontación geopolítica y desencadenar una carrera de misiles en Asia.
La presencia del sistema Typhon en Japón —aunque sea temporal— puede influir en el equilibrio militar del Indo‑Pacífico.
Posibles efectos estabilizadores:
Posibles efectos desestabilizadores:
Este fenómeno refleja el clásico dilema de seguridad: medidas destinadas a disuadir a un rival pueden ser interpretadas por ese rival como una amenaza directa.
La controversia también está estrechamente ligada a las tensiones en torno a Taiwán, una isla que Pekín considera parte de su territorio mientras Estados Unidos mantiene apoyo a su capacidad de defensa.
Japón se encuentra cerca de rutas marítimas y aéreas clave que serían cruciales en cualquier escenario de crisis en el estrecho de Taiwán. Sistemas avanzados como Typhon podrían permitir a Estados Unidos y a sus aliados atacar barcos, bases o centros logísticos implicados en operaciones militares en la zona.
Desde la perspectiva de China, el despliegue del Typhon forma parte de un patrón más amplio que incluye:
Al reforzar la capacidad defensiva de Taiwán y la presencia militar aliada cerca del estrecho, estos factores se perciben en Pekín como elementos interrelacionados de un mismo desafío estratégico.
En esencia, la disputa sobre el sistema Typhon refleja dos narrativas de seguridad opuestas:
Mientras la competencia militar en el Indo‑Pacífico continúe intensificándose —especialmente alrededor de Taiwán—, el despliegue de sistemas como Typhon probablemente seguirá siendo una fuente importante de fricción diplomática y estratégica.
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