El informe también incluyó por primera vez a tres grupos armados no estatales en la República Democrática del Congo, uniéndose a docenas de otras entidades estatales y no estatales de países como Sudán, Haití, Myanmar, Siria y Malí que son consideradas sospechosas de violencia sexual sistemática .
La reacción de Israel fue rápida y contundente. El 28 de mayo de 2026, el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, anunció que el país "cortaría todo vínculo con la oficina del Secretario General António Guterres", calificando la inclusión en la lista de "indignante" y de una "desgracia moral" . En un video publicado en X, Danon declaró: "Hemos terminado con este Secretario General de la ONU", y afirmó que Israel esperaría hasta que se nombrara a un nuevo Secretario General para reanudar el contacto
. El mandato de Guterres finaliza el 31 de diciembre de 2026.
El Gobierno israelí también restringió el acceso de funcionarios de la ONU a centros de detención y prohibió sus viajes a Gaza . El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó la decisión de "vergonzosa y absurda", objetando en particular el hecho de ser colocado en la misma lista que Hamás, grupo que fue añadido en agosto de 2025
. Tanto Israel como Rusia refutan las acusaciones; el representante permanente de Rusia, Vassily Nebenzia, calificó la inclusión en la lista negra como una "decisión claramente sesgada y politizada" durante unas declaraciones a la prensa
.
El 9 de junio de 2026, el representante permanente de Ucrania ante la ONU, Andrii Melnyk, se dirigió al Consejo de Seguridad y argumentó que la inclusión de las fuerzas armadas rusas en la lista negra de violencia sexual debería descalificar al país para participar en misiones de mantenimiento de la paz de la ONU . Melnyk afirmó que tales crímenes "no son meras violaciones del derecho internacional", sino que también inhabilitan a un Estado para servir bajo la bandera de las Naciones Unidas
.
El diplomático señaló que el propio informe hace referencia a la resolución 2242 (2015) del Consejo de Seguridad, la cual prohíbe a los actores estatales que figuran repetidamente en el anexo participar en operaciones de paz de la ONU . Melnyk también acusó a Rusia de engaño sistemático y de negar su responsabilidad ante la ONU, declarando que "es hora de que Moscú se vaya"
.
Si bien la inclusión en la lista negra no conlleva sanciones automáticas, acarrea importantes consecuencias para la reputación de un país y puede aumentar la presión diplomática sobre ambas naciones .
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