Muchos de estos casos entran en una categoría emergente conocida como “phygital”, una combinación de physical y digital. En este modelo, un NFT funciona como representación digital de un objeto físico o de un derecho asociado a él.
Por ejemplo, un token podría:
La blockchain actúa como un registro transparente de propiedad que permite transferir el activo fácilmente entre usuarios y plataformas.
Hollander también señala que la adopción masiva dependerá de dos factores clave: mejor experiencia de usuario y nuevas herramientas tecnológicas.
La inteligencia artificial podría facilitar la creación y gestión de activos en blockchain, automatizando procesos técnicos que hoy resultan complejos para la mayoría de las personas. Esto permitiría que creadores, marcas y empresas interactúen con activos digitales sin necesitar conocimientos profundos de Web3.
En paralelo, plataformas como OpenSea trabajan en reducir la fricción para nuevos usuarios con funciones como:
Esto es importante porque el usuario promedio difícilmente adoptará NFTs si debe gestionar wallets complejas, puentes entre redes o comisiones de gas solo para comprar una entrada o un coleccionable.
La estrategia también implica redefinir qué es OpenSea. Hollander ha explicado que la empresa está evolucionando desde un simple marketplace de NFT hacia una aplicación más amplia para interactuar con diferentes activos on‑chain.
La idea es integrar en un mismo entorno NFTs, tokens, memecoins y otros productos cripto, creando una especie de “hub” para la economía digital basada en blockchain.
Este giro refleja un cambio general en el sector, donde varias plataformas buscan diversificarse después de la fuerte caída del trading de NFT desde su punto máximo.
El impulso hacia casos de uso prácticos llega tras una caída drástica del mercado. En algunos segmentos, el volumen de negociación se desplomó más de un 90 % desde los máximos del ciclo anterior.
Para Hollander, el problema no es la tecnología en sí, sino el enfoque inicial del mercado. Si los NFT se vinculan a propiedad real, experiencias o economías digitales funcionales, podrían convertirse en una pieza estable del comercio en línea.
Aun así, el modelo enfrenta retos importantes. Los sistemas “phygital” necesitan custodia confiable para los objetos físicos, mecanismos sólidos de autenticación y marcos legales claros sobre la propiedad tokenizada. Sin esos elementos, la tecnología por sí sola podría no ser suficiente para impulsar una adopción masiva.
La visión de Hollander plantea a los NFT menos como objetos especulativos y más como infraestructura para gestionar propiedad digital y física. Coleccionables tokenizados, certificación de artículos de lujo, entradas digitales y activos de videojuegos podrían ser la base de una nueva generación de mercados en blockchain.
Si los NFT vuelven a ganar protagonismo, el motor probablemente no será el hype de los avatares digitales, sino la utilidad real y la propiedad verificable.
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