Las cifras cuentan una historia brutal. Tras las primeras restricciones en 2022, la cuota de Nvidia en China pasó del 95% al 50%, pero el posterior endurecimiento de las reglas, incluido el requisito de una licencia para su chip H20 —previamente autorizado—, la ha expulsado por completo del mercado . “En China, ahora hemos caído a cero”, declaró Huang con toda franqueza en una entrevista en mayo de 2026
. En su informe financiero anual, Nvidia confirmó que está "efectivamente excluida de competir en el mercado de centros de datos de China" y ha dejado de incluir al país en sus previsiones económicas
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El vacío dejado por Nvidia está siendo rápidamente ocupado por Huawei, a quien Huang ha reconocido abiertamente como el principal beneficiario de la política estadounidense. El CEO confesó a CNBC que Nvidia ha “cedido en gran medida” el mercado chino de chips de IA a la empresa de Shenzhen, la cual está registrando años récord de ingresos .
El procesador estrella de Huawei, el Ascend 950PR, ofrece un rendimiento de aproximadamente 2 PFLOPs y se proyecta que controlará cerca del 60% del mercado chino de chips de IA para finales de 2026 . Las sumas en juego son astronómicas: se estima que Huawei tiene el objetivo de alcanzar 12.000 millones de dólares en ingresos por chips de IA en 2026, una consecuencia directa del trasvase forzoso del mercado chino
. La consecuencia estratégica más grave es una transición acelerada: los desarrolladores están migrando desde el ecosistema de software CUDA de Nvidia al marco propietario CANN de Huawei, lo que amenaza con desvincular por completo la pila de software de IA china del hardware estadounidense
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La advertencia más contundente de Huang se reserva para las implicaciones futuras de esta ruptura tecnológica. En el pódcast Dwarkesh, calificó un escenario donde los laboratorios de IA chinos optimizaran sus modelos para los chips de Huawei como “un resultado horrible” para Estados Unidos. Su preocupación específica era que DeepSeek, la influyente startup china, se preparara para lanzar su modelo V4 sobre el hardware Ascend 950PR .
Este cambio, argumenta Huang, permitiría a China —con sus recursos energéticos “abundantes” y una amplia cantera de investigadores— desarrollar un estándar de IA soberano y superior. Advierte que a medida que “la IA se difunda por el resto del mundo” con estándares chinos, EE. UU. corre el riesgo de perder su ventaja tecnológica . Huang ha sido muy claro sobre esta trayectoria, afirmando que “China no está rezagada” y se encuentra a una distancia mínima de tomar el liderazgo mundial en IA
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A pesar del desplome del mercado y de una masiva amortización de inventario de 5.500 millones de dólares en chips H20 bloqueados, Huang no se retira. Su estrategia se centra en una intensa labor de incidencia política en Washington para lograr un enfoque más matizado . Se ha reunido por separado con el presidente Donald Trump y con senadores republicanos para ejercer presión a favor de políticas federales que permitan, al menos, ventas limitadas de chips avanzados a China
. Huang sostiene que no se debería obligar a Nvidia a “degradar” sus chips para la exportación, puesto que dichas limitaciones han probado no haber frenado el avance de la IA china
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En público, Huang mantiene la puerta entreabierta para un posible retorno. En julio de 2025, visitó Pekín y reafirmó que Nvidia no abandonaría el mercado de semiconductores más grande del mundo . Ya en mayo de 2026, insinuó que el mercado podría reabrirse, sugiriendo la posibilidad de exportar el modelo H200 de forma limitada si las restricciones se relajan, aunque reconoció que es el propio gobierno chino quien debe decidir cuánto desea abrir su mercado
. La insistencia de Huang en una “regulación matizada, en lugar de un todo o nada”, subraya su convicción de que el diálogo activo es el único camino para mantener la competitividad y la influencia estadounidense
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